Economía Economista y profesor de la Universidad de Brown (EEUU)

Oded Galor: “Veremos cómo se desintegran los regímenes autoritarios de Rusia y China”

Oded Galor.

Oded Galor. Carlos Ruíz B.K.

Una buena parte de los humanos que habitamos el mundo hoy son más ricos de lo que eran sus antepasados apenas un siglo atrás. Esta comparación no necesita viajar tanto en el tiempo dependiendo del país. En España, sin ir más lejos, el predominio de la miseria económica dobló la segunda mitad del siglo pasado. Viajar en el tiempo es lo que hace el economista y profesor de la Universidad de Brown, en EEUU, Oded Galor (Jerusalén, 1953). La hace para dar con las fuerzas que han hecho que los humanos no hayan conseguido reducir las desigualdades sociales y hacer un reparto más equitativo de la riqueza. 

Galor acaba de publicar su primer ensayo El viaje de la humanidad (Destino), en el que explora las raíces de la riqueza y de la desigualdad y habla de una hipótesis revolucionaria sobre las raíces de la desigualdad en todo el mundo. “Lo que sugiero con esta tesis es que gran parte de la desigualdad que vemos en el planeta, hoy por hoy, se remonta de hecho a fuerzas que operaban ya en un pasado muy, muy lejano, unas fuerzas que operaban hace cientos de años, miles de años, incluso”, explica. Un libro muy esperado, lanzado en 31 países, con una visión muy positiva del futuro en el que, por ejemplo, el economista no ve posibilidades de éxito a regímenes totalitarios como los de Rusia y China.

Pregunta: ¿Cuál es el peor enemigo de la igualdad o de una distribución más justa de la riqueza? 

Respuesta: Para entender la desigualdad de hoy, analizo las desigualdades contemporáneas e intento entender cuáles son las causas, cuáles son sus raíces y voy pelando distintas capas de influencias que han tenido impacto sobre la desigualdad actual. Si nos fijamos en las sociedades a día de hoy, vemos que algunas tienen un nivel de educación más elevado y tecnologías más sofisticadas, por ejemplo.

Pero eso tampoco nos lleva muy lejos. La pregunta es, si es así, por qué algunas sociedades tienen más nivel de estudios de formación que otras, por qué unas tienen tecnología más avanzada que otras, por qué algunas sociedades utilizan maquinaria mucho más avanzada, por ejemplo. Esto me hace dar un paso atrás y preguntarme cuáles son las barreras en el proceso de acumulación de capital físico humano y las barreras en el proceso de la adopción de tecnologías. Eso me lleva al punto en que la sociedad empieza a despuntar. 

La renta per cápita en el mundo se ha multiplicado por 14 en cuestión de 200 años, después de, literalmente, 300.000 años de estancamiento».

Oded Galor

Es decir, en la primera parte del libro hablo del misterio del crecimiento económico y ahí explico que en los últimos 200 años, nada más, hemos visto una metamorfosis absoluta en el mundo de la economía. La renta per cápita en el mundo se ha multiplicado por 14 en cuestión de 200 años, después de, literalmente, 300.000 años de estancamiento. Pero ese despegue no se produce exactamente en el mismo momento en todo el mundo. Algunas sociedades despuntan a principios del siglo XIX y otras despegan más a finales a finales del siglo XX. Eso lleva a esa divergencia enorme que tenemos delante, por tanto, la pregunta es ¿qué llevó a esos momentos tan distintos del despunte? Lo que nos hace ir al principio del siglo XIX. En ese punto nos preguntamos por qué entre las sociedades de ese mundo del siglo XIX, algunas sociedades estaban preparadas para despegar y otras no. Me voy más atrás e intento, como digo, ir decapando las capas de influencia y hablo del colonialismo y hablo de las instituciones y de la cultura y también el legado de la geografía propia. Me voy a África para los inicios de donde venimos todos y me pregunto por ese éxodo del humano moderno de África, cómo ese éxodo llegó a las diferencias de diversidad en todo el mundo y cómo llevó, a fin de cuentas, a las variaciones en renta per cápita que estamos viendo en todo el planeta.

Con lo cual no es una sola fuerza la que está detrás, es una perspectiva holística. Importan el colonialismo, las instituciones, la cultura, la geografía y la diversidad humana. Todo esto son factores que cuentan algunas fuerzas son profundas y otras son máximas no superiores, más ulteriores. Porque la geografía, por ejemplo, lleva a que se desarrollen ciertos rasgos culturales y a la aparición de ciertas instituciones que afectan luego el desarrollo económico y la diversidad humana lleva a diferencia de la productividad. Pero todas esas fuerzas cuentan, todas son importantes e interactúan y la lección importante es que si queremos mitigar la desigualdad en todo el planeta, debemos entender la historia de cada país individual, la geografía de cada país y por tanto, diseñar políticas dirigidas exactamente al problema de cada país en concreto, cada país por separado. No se puede tener una política que valga para todos.

Oded Galor.

Un 40% de la población europea murió por la Peste Negra y, en cambio, en poco tiempo relativamente, resurge la humanidad y Europa sale fortalecida.

Oded Galor | Foto: C. Ruiz

P: Sin embargo, tenemos unas estructuras, como Europa, que hacen que los países funcionen de manera colectiva y no siempre los intereses de un país son iguales que los de otro país; pero entiendo que un proyecto como el Europeo, es un proyecto positivo para este viaje de la humanidad.

R: Cuando me refiero a entender la historia individual específica de cada país y dirigirnos a cada país en concreto, pienso en las sociedades menos desarrolladas que les falta, por ejemplo, elementos institucionales que podrían conducir al crecimiento, que les faltan algunos elementos culturales que podrían potenciar su crecimiento. La idea de tener un mundo globalizado, de una Europa globalizada es beneficiosa. Es positiva porque permite que se asignen talentos en las distintas regiones, que se puedan ocupar ciertos oficios y por lo tanto esto alienta la prosperidad económica. La idea de la Unión Europea como concepto es maravillosa porque globaliza el mercado laboral y en ese mercado laboral, pues cada uno tiene su puesto, pero no en base a su identidad nacional, sino en base a si encaja su talento con ese puesto de trabajo y eso es fantástico también para un país desarrollado. 

P: En este viaje de la humanidad, ¿contempla los viajes de vuelta? Porque la Historia no es lineal, se pueden producir reacciones hacia el pasado.

R: Sí, cuando pensamos en el transcurso de la historia de la humanidad. Efectivamente no es un proceso lineal. Hay algunos reveses, hay algunos retrocesos. Pero vemos que son temporales, son provisionales. Si ves la curva del desarrollo, el gran arco del desarrollo humano, no se ve afectado por las grandes crisis. Piensa en la Peste Negra por ejemplo, a mediados del siglo 14 diezmó a la población. Un 40% de la población europea murió por la Peste Negra y, en cambio, en poco tiempo, relativamente, resurge la humanidad y Europa de esa catástrofe renovada, reforzada con mejor tecnología, mejores instituciones y con mejores perspectivas de prosperidad futura.

Esto ha ocurrido una y otra vez a lo largo de la historia. Si pensamos en el siglo XX las guerras mundiales, la Primera, la Segunda también diezmando cantidades ingentes de población en Europa y en todo el planeta. En cambio, la humanidad en su conjunto es capaz de recuperarse de esas catástrofes y salir reforzada. Y eso va a pasar también en el futuro.  Sí es verdad que ahora estamos con la guerra en Ucrania, por ejemplo, y en el futuro nos enfrentamos a una crisis climática que puede llevar a una potencial catástrofe tremenda. Pero, ¿qué aprendemos de la historia humana? Pues que la humanidad es muy resiliente. Realmente resiste y cada una de estas catástrofes nos dan un revés, pero la humanidad acaba levantando cabeza y sale mejorada.

P: Preocupa mucho en el mundo contemporáneo la intolerancia y las fuerzas políticas que van contra la tolerancia y contra la democracia que se han demostrado que instituciones y instituciones y cuerpos políticos que aunque han favorecido el desarrollo. ¿Cómo ve usted?

R: Yo lo veo así de simple, me remonto al estudio de la historia de la humanidad y lo que hemos visto es que en cualquier encrucijada crítica fundamental en la historia, cuando ha habido una gran oportunidad que está ahí en el horizonte y había ciertas fuerzas que querían que eso no pasara y que no se aprovechara esa oportunidad, porque eso les iría en contra de sus intereses, al final vence la humanidad. Esa transición se acaba produciendo, piensa en el concepto de la transición de agricultura a industria. En un momento de la historia la aristocracia  terrateniente tenía mucho poder económico y político también. De hecho, ellos decidían la agenda política y a la vez tenían mucho poder y mucha riqueza propia. Y al final se dieron cuenta de que el desarrollo del sector industrial iba a ser una amenaza para ellos, porque el desarrollo de la industria iba a implicar la emigración de obreros que se pasarían de la agricultura al sector industrial y esa emigración reduciría su fuerza de trabajo, su mano de obra y, por tanto, menos rentas para ellos. Esa era la amenaza que veían y harían cualquier cosa, cualquier intento para bloquear ese proceso. 

Si la ganancia, lo que se va a ganar permitiendo ese progreso es mucha, al final las fuerzas que están a favor del progreso van a vencer»

Oded Galor

Pero no lo consiguen, intentaron bloquear las reformas en educación, intentaron evitar que los obreros se desplazaran ni se movieran, pero al final como el beneficio potencial era tan grande, esa transición se produce y pasamos de la agricultura a la industria. Esto es algo que se repite una y otra vez en la historia. Tienes razón, es verdad que hay muchas fuerzas en el mundo que funcionan así y que en cualquier momento, potencialmente, podrían dañar el progreso de la humanidad. Pero si la ganancia, lo que se va a ganar permitiendo ese progreso es mucha, al final las fuerzas que están a favor del progreso van a vencer y las que quieren obstaculizar no van a salirse con la suya. Es decir, no es que sea una certeza, pero lo hemos visto en el pasado. Esa es la trayectoria de la especie humana.

Oded Galor, de pie en las escaleras de su casa.
Oded Galor. Carlos Ruíz B.K.

P: ¿Cómo ve a un país como China, que es una porción importante de la población actual y una potencia mundial muy importante en la que operan fuerzas económicas y políticas muy importantes.

R: China es un caso muy interesante, muy curioso. En las últimas décadas hemos visto un híbrido entre un régimen totalitario, políticamente hablando, que al mismo tiempo respalda las ideas de la economía de libre mercado. Hasta cierto punto el modelo funcionó durante unas décadas y hemos visto un crecimiento espectacular en China y las dimensiones de la población de China se está convirtiendo en una potencia mundial. Efectivamente, pero la cuestión es si ese patrón se va a poder sostener. Si una sociedad es capaz de conservar esa posición como líder tecnológico potente, mundial, en un entorno, en un contexto en que, por una parte, los científicos se les pide que sean creativos y que desarrollen nuevas tecnologías innovadoras, por tanto, se fomenta la creatividad y a la vez se supone que silenciar la libertad no y silenciar la democracia en ese país.

Es una condición inherente el tener libertades y capacidad de pensar libremente, tiene que ir de la mano, eso le va a afectar mucho, mucho a China

Oded Galor

Esas dos cosas son incompatibles. Un buen científico es una persona capaz de desafiar el status quo en todos los sentidos, tecnológico sí, pero también político. Y como resultado, mientras China no permita las libertades individuales, la capacidad que van a tener para mantener su su poder tecnológico y ese progreso quedarán en poca cosa. Mi predicción sobre China es que de hecho van a toparse con su techo en nada y menos. Crecen muy deprisa, ahora sí, pero en una década o dos vamos a ver que la tasa de crecimiento es muy parecida a la del resto del mundo y se van a quedar muy por detrás de Europa occidental y de Estados Unidos en cuanto a renta per cápita a menos que acaben con esas ideas autoritarias y con esos regímenes que tienen y permitan a la sociedad ser más libre. Es una condición inherente el tener libertades y capacidad de pensar libremente, científicamente hablando, eso tiene que ir de la mano, porque si no, eso le va a afectar mucho, mucho a China y limitará también su crecimiento económico. 

Otra dimensión importante es que vemos que el régimen chino está interviniendo en las vidas de los ciudadanos. Ahora, por ejemplo, han confinado a la ciudad de Shanghai, faltando a la dignidad a la dignidad humana con total falta de respeto por la economía en general. Y esta decisión me sugiere que el sistema no funciona bien y que está dañando el desarrollo económico y que eso es algo que no va a ser sostenible en el futuro.

Han avanzado mucho y han hecho muchos progresos, pero a nivel de políticas o reformas prácticas grandes yo no creo que China vaya a estar ahí, a la cabeza tecnológica. Sí que es una potencia. Sí, a nivel militar, un gran país en muchos sentidos, pero la renta per cápita, en ese sentido, va a dar de bruces con su techo en breve y va a ser muy difícil revertirla si no hacen reformas políticas.

P: Entiendo que si el futuro de China tiene ese techo a la vista,  una visión del mundo como la de Putin y el ultranacionalismo, tendrá menos recorrido.

R: Esa es mi predicción, la crisis rusoucraniana nos ha enseñado dos lecciones muy importantes. La primera, que la búsqueda de libertad, ese anhelo de libertad tiene mucha, mucha fuerza a nivel individual y a nivel de país. El hecho de que Ucrania se haya plantado ante un ejército tan poderoso sugiere que el poder de la libertad y de las libertades en general tiene mucha, mucha fuerza

Segundo, hemos visto también que un régimen autoritario que, históricamente, se basaba en una capacidad increíble de utilizar y con éxito las fuerzas militares, no ha sido capaz de vencer a un ejército relativamente pequeño y a una población pequeña. Eso sugiere la ineficacia de las economías de planificación central y los regímenes autoritarios. Esto es un concepto muy, muy difuso y lo vemos en su uso de la fuerza armada. Por lo tanto, yo pienso que, de hecho, en las próximas décadas veremos cómo se desintegran esos regímenes autoritarios como Rusia y China. Lo que está pasando con Ucrania desalentarán intentos, como podría ser el de China, por ejemplo, de hacer invasiones parecidas. Esto va a suponer un cambio también a nivel democrático en China.

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