Economía

La huerta alerta ante otro recorte del trasvase del Tajo: "El coste energético de regar con agua desalada es inviable"

Recorrido de un embalse con poco caudal en agosto

Recorrido de un embalse con poco caudal en agosto EP

La huerta valenciana tiembla por el cierre del grifo del trasvase del Tajo hacia sus cultivos. La cuarta parte del agua que riega estas tierras procede del trasvase Tajo-Segura, cuyo destino cala principalmente las áreas de Alicante y Elche. El cuarto Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo que arranca en 2027 propondrá recortar más de un 40% la media del agua que cede a Almería, Murcia y Alicante, y las alternativas para obtener el fluido son las desaladoras y las depuradoras; sin embargo, el precio para llevar a cabo el proceso asciende a niveles que están fuera de mercado para los agricultores. «El coste energético de regar con agua desalada es inviable», expresa en conversación con El Independiente Josep Grau, responsable de aguas de La Unió de Llauradors y Ramaders, la organización profesional agraria mayoritaria en el campo valenciano.

Los cítricos, que requieren de una imporante cantidad de agua, y las hortalizas, poblan gran parte del territorio valenciano que se verá afectado ante el recorte que aprobará el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico entre finales de octubre y principios de noviembre, según ha adelantado el diario El Mundo. El agua de mar es gravemente perjudicial tanto para los árboles como para el suelo, por lo que es imprescindible desprender la sal del líquido de manera exquisita. «La clave está en la calidad del agua que se obtiene y en el precio que cuesta lograrlo. Las dotaciones de las desaladoras y las depuradoras están incompletas; o los costes son muy altos o la calidad del agua no es la que se buscaba», destaca Carles Peris, responsable de cítricos y secretario general de la Unió.

El déficit hídrico es una cuestión histórica en el entorno. La escasez de agua ocupa los pensamientos y las reclamaciones de los agricultores año tras año y la respuesta de las instituciones es una huída hacia adelante. «Hay un debate excesivamente político y muy poco técnico. No se habla de qué podemos hacer en las cabeceras de los ríos o en qué hay que mejorar para aprovechar durante el transcurso la máxima cesión de agua. La realidad es que no hay una alternativa viable ni económicamente ni en cuanto a calidad para paliar la carestía de agua», señala Peris. «Con el precio de la energía no salen los números para extraer el agua de las desaladoras», insiste Grau, teoría que refuerza Unión de Uniones de Ganaderos y Agricultores, que adjunta una factura eléctrica que se triplica de agosto de 2021 a agosto de 2022.

Comparativa factura eléctrica de una explotación agraria entre agosto de 2021 y agosto de 2022
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Comparativa factura eléctrica de una explotación agraria entre agosto de 2021 y agosto de 2022 | UNIÓN DE UNIONES DE AGRICULTORES Y GANADEROS

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos denuncia la situación que está atravesando el sector agrario y ganadero para hacer frente a los costes de electricidad y cómo la excepción ibérica, con los topes de gas puestos en marcha, ha supuesto un incremento sustancial de las ultimas facturas de luz para los productores en sectores con mayor uso de la electricidad.

Costes del agua para regadío

Grau apunta a una planificación errónea como magnificador de un problema que no hace más que acrecentarse: «Durante el segundo ciclo del Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo (2009-2015) Europa sancionó a España por no depurar las aguas como tocaba. Para acabar con las multas se construyeron depuradoras a la carrera, junto al mar y las ciudades, por lo que el agua sobrante va al mar y no vuelve al origen». El bombeo del agua depurada hacia los pantanos de origen permitiría aprovechar para regar el líquido que se va a perder ante otro recorte del trasvase del Tajo. «Es más barato depurar agua que desalarla, pero si los regantes tienen que pagar para que vuelva al pantano… Los regantes no pueden soportar el coste de tener que devolver el agua depurada al origen», exclama Grau.

El plan para las desaladoras y las depuradoras imaginado hace más de una década ignoraba el precio futuro de la energía, inaccesible para las explotaciones agrarias en 2022. «En 2027 a saber a cuánto está la luz y el gas, por no hablar del Tajo, que está en riesgo constante. La agonía del trasvase es la crónica de una muerte anunciada porque no habrá agua», sentencia Grau.

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