Economía

Inmovilizar el ahorro con la elevada inflación supone perder un 40% del poder adquisitivo en cinco años

En 2020, la tasa ahorro de los hogares españoles se situó en 14,8%, la cifra más alta de toda su serie

Imagen que representa el concepto del ahorro mediante montones de monedas

Ahorro. Pixabay

La inflación, que se situó en octubre en el 7,3%, hace que los españoles pierdan poder adquisitivo. Además, hace que haya que recurrir a lo ahorrado para poder hacer frente a la subida de los precios. De hecho, de acuerdo con los datos proporcionados por el INE, en 2020, la tasa ahorro de los hogares españoles se situó en 14,8% de su renta disponible, la cifra más alta de toda la serie, desde su inicio en 1999. Sin embargo, en los últimos meses, aunque el ahorro se mantiene todavía alto frente a años anteriores, la inflación ha provocado un descenso en el mismo.

Ante esta situación, los expertos recomiendan saber mover bien esos ahorros para poder sacar el máximo partido de ellos. Desde Mapfre apuntan que inmovilizar el ahorro supone, de mantenerse la inflación en el nivel actual, perder el 40% del poder adquisitivo en 5 años, el 60% en 10 años, y el 75% en 15 años. Virginia Calderón, subdirectora de desarrollo de negocio de Vida de Mapfre España, explica que el alza tan acusada de la inflación provoca que “el ahorro en fórmulas que no generen rentabilidad suponga una gran pérdida de poder adquisitivo”.

Por ello, desde la compañía ofrecen a sus clientes una gama de productos que se adaptan a todos los perfiles de ahorrador. «En Mapfre ponemos constantemente el foco en promover el ahorro periódico a largo plazo dado que cuenta con grandes ventajas», apunta Virginia Calderón. Además de su sencillez, flexibilidad y el menor esfuerzo que supone, “modera los impactos bruscos de los mercados pero sobre todo ayuda a implantar el hábito del ahorro”, añade Calderón.

Para Virginia Calderón es «esencial» acudir a asesores financieros profesionales, que sean capaces de explicar cómo puede impactar el contexto económico en cada momento, los posibles cambios en la fiscalidad y determinar qué productos se adaptan mejor a las necesidades del cliente.

No obstante, desde Mapfre aseguran que esta situación inflacionaria ha contribuido a que el tradicional perfil de cliente ahorrador se esté transformando en un perfil más inversor, “interiorizando y naturalizando que debe asumir algún tipo de riesgo para mejorar su rentabilidad. Y los ahorradores están empezando a tomar conciencia de ello”, apunta Calderón.

Las familias españolas tienen gran parte de sus ahorros depositados en activos de alta seguridad, que aportan poca o ninguna rentabilidad. Según datos del Banco de España, la mayoría de los activos financieros de la población española se encuentran en inmuebles, seguidos de un 38% que se encuentra en cuentas corrientes y depósitos tradicionales bancarios.

Los mismos datos del Banco de España apuntan que el 73,93% de los hogares españoles dispone de una primera vivienda en propiedad, cuyo valor medio es de 127.000 euros; por el contrario, solo el 7,59% hace lo propio con fondos de inversión, mientras el 6,51% invierte en acciones cotizadas en bolsa.

De cara al futuro, Funcas, el centro de análisis de la Fundación Ceca, pronostica que la tasa de ahorro de los hogares españoles será del 7,7% el próximo año. Esto supone una reducción de un punto con respecto a la previsión para 2022 y que alcance un nivel inferior al que tenían sobre la renta disponible en los años de la crisis financiera, entre 2008 y 2013.

«La inflación nos afecta a todos y debemos impedir que devore nuestros ahorros. Por ello, es necesario tomar conciencia de la pérdida de poder adquisitivo que supone mantener el ahorro en fórmulas que no generen rentabilidad”, apunta la subdirectora de desarrollo de negocio de Vida de Mapfre España. Para Calderón es importante mejorar la educación financiera y conocer las herramientas existentes más allá de las cuentas bancarias o depósitos.

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