Economía

El transporte pone en jaque el suministro antes de Navidad con la oposición de alimentación y logística

Un mujer coloca fruta en una bolsa mientras observar los productos que quedan en las cajas de un supermercado.

Un mujer coloca fruta en una bolsa mientras observar los productos que quedan en las cajas de un supermercado. Eduardo Parra / Europa Press

«Nosotros no tratamos de dañar a nadie, pero si no nos interesa trabajar los camiones se tienen que quedar parados. No podemos perder dinero por trabajar ni un día más. Estamos dispuestos a parar lo que haga falta, 15 días, un mes o dos». Esta es la consigna transmitida a El Independiente desde la Plataforma Nacional para la Defensa del Transporte, la agrupación de autónomos y pequeñas empresas de transportistas de ámbito nacional que ha convocado huelga indefinida a partir del lunes 14 de noviembre. La respuesta por parte de los agentes de la alimentación y de la logística se alinea con la postura del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, que en palabras de su máxima autoridad, Raquel Sánchez, ha señalado que «es un momento complejo» -a poco más de un mes de la Navidad- para iniciar el paro.

Los componentes de la cadena de valor agroalimentaria y de la hostelería han apuntado en un comunicado que «toda la cadena alimentaria ya está gravemente tensionada por el complejo escenario internacional» y han destacado que este nuevo paro puede dañar «especialmente a miles de pymes que ya atraviesan un momento delicadísimo, fruto de la actual coyuntura». «De igual modo, conviene resaltar también el grave perjuicio que esta situación podría llegar a suponer para los consumidores, en caso de prolongarse», indican tanto las organizaciones agrarias COAG y UPA, así como las asociaciones empresariales AECOC, ACES, ANGED, ASEDAS, Cooperativas Agro-alimentarias de España, FIAB, Hostelería de España y Marcas de Restauración. A esta oposición se suma la de la Organización Empresarial de Logística y Transporte, «absolutamente contraria» a la huelga anunciada por los transportistas.

La reclamación de la Plataforma Nacional para la Defensa del Transporte solicita el impedimento de que los transportistas trabajen a pérdidas, un nuevo paquete de 450 millones de ayudas directas, la prohibición de que los conductores hagan la carga y descarga y la limitación a una hora de los tiempos de espera en las zonas de carga y descarga, el refuerzo de la inspección de transporte o las ayudas al abandono de la profesión. Rafael Alamillo, miembro de la junta directiva de la plataforma convocante, explica a este diario que «el Gobierno debería tomar una decisión importante» y atender las peticiones para arreglar esta situación, «de ser así levantaremos el paro». «Tampoco pedimos ningún imposible ni cosas que requieran un amplio plazo de tiempo para ser solucionadas», comenta Alamillo. Sobre la amenaza que representa la huelga para los sectores estratégicos mencionados advertida por la ministra Sánchez Alamillo es tajante: «Para los políticos, que se han subido un 4% el sueldo, no existen los momentos buenos o malos. Que no juzguen cuando tenemos que parar o no. Si lo hacemos es porque perdemos dinero por arrancar nuestros caminones».

Consecuencias de la huelga de transportistas

ASEDAS y ANGED han expresado a El Independiente su confianza en que la situación entre transportistas y Gobierno se solucione antes de que se produzca la rotura del stock que perjudicaría a los consumidores. Miguel Padilla, secretario general de COAG, ha pedido a los transportistas «sin entrar a valorar las reivindicaciones» que garanticen el tránsisto del producto agrícola. «En el contexto actual, con todas las dificultades que hay, si añadimos un caos general en el transporte de mercancías todos saldremos muy perjudicados», prevée Padilla. El secretario general de COAG pone el ejemplo de las hortalizas, «un alimento perecedero en plena campaña que como no tenga salida se va a perder». «Hay productos que no podemos almacenar. Estamos preocupado por si se llega a un colapso», apostilla Padilla, que pide «responsabilidad» a los transportistas. Asimismo, el representante de COAG advierte del posible perjuicio para uno de los manjares navideños por excelencia en España, el cordero. «No hace falta que la huelga se prolongue un mes para que afecte al cordero de Navidad, ya que si se desabastece de pienso a la ganadería lo sufrirán sus animales aunque apelo que el Gobierno y los transportistas llegarán a un entendimiento antes de tal caso. Hay que garantizar la cadena de alimentación», pide Padilla.

Sabemos el daño que podemos causar, pero no tenemos alternativa

rafael alamillo

La ausencia de tranquilidad es compartida por Emilio Gallego, secretario general de Hostelería España, que califica la situación como de «máxima preocupación». Gallego lamenta la inestabilidad constante en la que viven los hosteleros desde la pandemia y que incrementa ahora que veían el fin a esta incertidumbre: «Estamos intentando recuperar la actividad previa al coronavirus para estas fechas, con cenas de empresa y Navidad por delante, y todo puede enturbiar nuestras expectativas».

El secretario general de Hostelería España ruega «sensibilidad» a los transportistas para que no rompan la cadena alimentaria «porque si no lo vamos a pasar mucho peor». Gallego alude a que la rotura de stock se produce en 15 días por la calidad logística actual, «no es necesaria una gran capacidad de almacenamiento porque los aprovisionamientos son muy inmediatos», y destaca negativamente el impacto en los precios que provocaría la situación.

El rechazo de alimentación y logística al paro indefinido convocado no frenará a los transportistas. «Sabemos el daño que, sin quererlo, podemos causar en el país, pero no nos queda otra alternativa. Las opciones son parar nuestros camiones y presionar pacíficamente para que el Gobierno negocie o seguir trabajando hasta arruinarnos» asevera Alamillo, que concluye que «el Gobierno tiene que mediar entre los grandes transportistas y los pequeños empresarios para defender al sector».

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