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Reforma de Seguridad Social

UGT se opone a la contratación de extranjeros en origen: "No lo vamos a permitir con tres millones de parados"

"No es una posición antiinmigración sino todo lo contrario: queremos que las personas que han entrado en el país y están sin trabajo puedan orientarse para acceder a estos puestos", ha asegurado el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, que aboga por una reforma de los servicios de empleo

Un obrero trabaja en la Avenida Diagonal de Barcelona.

Un obrero trabaja en la Avenida Diagonal de Barcelona. David Zorrakino / Europa Press

«No vamos a permitirlo. Nos vamos a oponer con todos los medios, si podemos, bloqueándolo en el Parlamento; si podemos, bloqueándolo antes de que el Gobierno lo ponga en marcha». Así ha mostrado este lunes el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, su oposición a la iniciativa del Gobierno para contratar a trabajadores extranjeros en sus países de origen buscando cubrir los puestos que permanentemente se quedan vacantes en España.

«Los empresarios claro que quieren que vengan de fuera, porque quieren trabajadores que no estén sindicados, que trabajen 12 horas diarias y les paguen ocho, pero después dicen que el problema es que aquí la gente no quiere trabajar en hostelería», ha lamentado. Asegura que desde el sindicato van a oponerse «de manera rotunda». «Porque hay personas en nuestro país con papeles y sin ellos que están esperando recibir esas ofertas de empleo: en el sector de la construcción, en la conducción de máquinas para el movimiento de tierras, en la hostelería, en comercio… ¿Alguien se cree que no hay personas en nuestro país para cubrir esas necesidades?».

El Gobierno está trabajando, a través de Seguridad Social, en una reforma que agiliza los trámites para contratar en origen a extranjeros que desempeñen en España puestos de difícil cobertura de sectores económicos concretos. En España hay alrededor de 100.000 puestos de trabajo que están vacantes permanentemente, un problema importante en el país que tiene la mayor tasa de paro de la eurozona (12,4%). Para el Ministerio de Trabajo, la razón tiene que ver con que no se está pagando lo suficiente en esos puestos, y con sus condiciones laborales. «No hay descansos, las jornadas son agotadoras y los trabajadores no pueden conciliar su vida personal y laboral», aseguró en mayo el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey.

En cambio, en el Ministerio de Seguridad Social creen más bien que se trata de puestos que los españoles no están dispuestos a aceptar, y están apostando por otra vía. Hace una semana, se publicaba la orden ministerial que regula cómo captará España estos trabajadores en el exterior, y que pretende incorporar mano de obra en sectores clave en momentos concretos de fuerte demanda de trabajadores. Asimismo, este verano también se reformó el reglamento de la ley de Extranjería, para facilitar estas contrataciones así como la consecución de papeles para inmigrantes ya en España que se formen en sectores de alta demanda.

Lo que opinan en UGT, y de forma algo más sutil también han deslizado desde Comisiones Obreras, es que en el país hay trabajadores suficientes para ocupar esos puestos. Que si no lo hacen es porque las condiciones son malas, los empresarios no respetan los convenios y que ante esa situación, la solución no es traer a personas que sí aceptarían esa precariedad, sino forzar una mejora de las condiciones. Ante las preguntas de este medio, CCOO ha preferido no hacer comentarios ante las declaraciones de Álvarez.

«Es un fracaso absoluto de los servicios de empleo»

«Renunciar a que los más de tres millones de parados [según la Encuesta de Población Activa del INE] no son trabajadores para cubrir las demandas que en estos momentos se están planteando de todas las profesiones creo que es la prueba de que hay un fracaso absoluto por parte de los servicios de empleo de nuestro país», ha protestado el líder de UGT. Para Pepe Álvarez, el cambio pasa por reforzar los servicios de empleo para atender a los parados del país. Según UGT, cada orientador laboral tiene a su cargo a unas 2.500 personas, una cantidad de trabajo que estiman excesiva para poder llevar un seguimiento a todos ellos.

«Es evidente que en estos momentos nadie nos puede garantizar que todas las ofertas de trabajo que dicen que existen son trasladadas a todas las personas desempleadas del país. Y, si no son trasladadas, ¿cómo sabemos que no hay trabajadores en nuestro país, cómo sabemos que se ha dicho que no? Si el Ministerio se conforma con cubrir las vacantes trayendo personal contratado en origen, allá el Ministerio, nosotros nos vamos a oponer de manera rotunda. Además, los datos nos asisten. ¿A cuántas personas se les ha quitado el carné de desempleo por no haber aceptado ofertas de trabajo? El problema es que no se les ha ofrecido un trabajo», ha ahondado.

Por último, Álvarez ha concretado que «no se trata de una postura antiinmigración», sino «todo lo contrario»: «Queremos que las personas que han entrado en el país y están sin trabajo puedan orientarse para acceder a estos puestos». De su lado, los empresarios han insistido en diferentes ocasiones en la imposibilidad de encontrar mano de obra en algunos sectores, por lo que son favorables a este tipo de reformas, aunque tampoco lo han expresado abiertamente.

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