Casi trece años después del accidente del Alvia de Angrois, la tragedia volvió a teñir de negro este domingo las vías. Lo hizo en un tramo de la línea que inauguró la alta velocidad española en 1992. El descarrilamiento de un tren de Iryo a la altura de Adamuz (Córdoba) y el posterior impacto de un Alvia de Renfe dejó al menos 21 muertos y 100 heridos, de los que 15 son graves.

Los dos últimos vagones del Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid descarrilaron a las 19:45 horas. Y el Alvia, que realizaba el trayecto Madrid-Huelva, impactó con ellos al pasar por ese punto, sin tiempo para frenar. Los dos primeros coches de este último cayeron por un talud de cuatro metros, lo que complicó las tareas de rescate. A bordo de ellos iban 53 personas de las 200 que viajaban en el tren, según detalló el ministro de Transportes, Óscar Puente, en una comparecencia pasada la medianoche.

Las causas exactas del siniestro son todavía una incógnita y la principal tarea ahora es determinar si se debe a un fallo de la infraestructura o del material rodante. Se trata de un tramo de la línea a Andalucía que ha sido sometido a una renovación durante los dos últimos años. Según Puente, los trabajos en ese punto terminaron el pasado mes de mayo. En esa zona hay, eso sí, un cambio de agujas, donde pudo salirse el tren de Iryo.

El propio Puente afirmó que es un siniestro "raro y difícil de explicar" en una zona recta y con un tren prácticamente que apenas tiene cuatro años de antigüedad. A las 21:39 horas, la compañía emitió un comunicado en el que lamentó "profundamente" lo ocurrido y aseguró haber activado "todos los protocolos de emergencia, colaborando estrechamente con las autoridades competentes para la gestión de la situación".

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández-Heredia se desplazó hasta el lugar del siniestro. Uno de los fallecidos es, precisamente, el maquinista del Alvia de la operadora pública. A partir de ahora se abrirá una investigación desarrollada la Agencia de Seguridad Ferroviaria, sobre el siniestro que obligará a mantener cortado el tráfico a lo largo de todo este lunes.

Durante la tarde y la noche de este domingo se desplazaron decenas de miembros de los servicios sanitarios de la Junta de Andalucía para atender a los heridos. También se han movilizado efectivos de la Unidad Militar de Emergencias de la Base de Morón de la Frontera, en Sevilla, para colaborar en las tareas de rescate. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, advirtió que los vagones más afectados del Alvia quedaron "hechos un amasijo de hierros".

Uno de los accidentes más graves

A falta de la cifra definitiva de fallecidos, se trata ya de uno de los accidentes ferroviarios más graves de la historia reciente en España. En el siniestro de 2013 en Angrois (Santiago de Compostela), fallecieron 80 personas y otras 145 resultaron heridas. El tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol se salió de la vía en la curva de A Grandeira, a dos kilómetros de la estación de Santiago, por un exceso de velocidad tras un despiste del maquinista.

Solo una década antes, el 3 de junio del 2003, fallecieron otras 19 personas y 38 más resultaron heridas tras una colisión frontal entre un Talgo de Renfe con 86 pasajeros y un mercancías en el término de Chinchilla (Albacete).

El primero de la liberalización

El de este domingo es el primer accidente de esta envergadura en la red de alta velocidad, la joya de la corona del ferrocarril español. Y es además el primero desde que dio comienzo el proceso de la liberalización ferroviaria.

La primera compañía en entrar a competir con Renfe fue la francesa de bajo coste Ouigo. Y, posteriormente, el 25 de noviembre de 2022, entró Iryo en la línea Madrid-Barcelona. La compañía está participada por los accionistas de la aerolínea alicantina Air Nostrum y por el Estado italiano, a través de Trenitalia. La operadora dice tener la flota más moderna y avanzada y cuenta con 20 unidades de tren Frecciarossa o ETR 1000, que están fabricados por Hitachi Rail.

A preguntas de los periodistas sobre el efecto del accidente en la reputación internacional de la alta velocidad española, el ministro Puente defendió que la prioridad ahora son los heridos y las familias de los fallecidos. El titular de Transportes defiende habitualmente que el ferrocarril español vive "el mejor momento" de su historia e incluso ha prometido elevar la velocidad a 350 kilómetros por hora en la línea Madrid-Barcelona cuando se renueve la infraestructura.

Precisamente, el deterioro de la misma llevó al Sindicato de Maquinistas (Semaf) a pedir en agosto que se reduzca la velocidad máxima de tránsito a 250 km/h en las líneas de alta velocidad que unen Madrid con Sevilla (010), Málaga (030), Valencia (040) y Barcelona (050) debido a los efectos que, según denunciaron, provoca la acumulación de una serie de imperfecciones en la vía.