Es la fractura energética que divide al mundo. Una parte se mueve eminentemente con petróleo y energías renovables. La otra aún depende en gran medida del carbón. Mientras la mirada del planeta acumula mes y medio observando el devenir de la cotización del barril de Brent al calor de la evolución de la crisis del estrecho de Ormuz, algunas de las economías más importantes del planeta siguen dependiendo mayoritariamente de lo que en otros muchos países empiezan a desechar: el carbón.
La paradoja energética del momento es que los problemas de suministro de crudo empiezan a poner en alerta a numerosas economías mundiales mientras que en otras el consumo de carbón hace meses que no deja de aumentar. Tanto que en diciembre pasado se cerró el año de mayor consumo de carbón de toda la historia: 8.845 millones de toneladas. En muchos casos, la crisis energética y la inestabilidad geopolítica ha convertido al otrora desnostado carbón en un refugió ante situaciones críticas. La demanda de energía crece empujadas por la electrificación de las economía y el desarrollo de la IA y los centros de datos.
Son datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que estima que el cierre de 2025 supondrá un punto de inflexión y el inicio de un descenso en la demanda de este combustible fósil. Un comportamiento que prevé por la cada vez mayor penetración de las energías renovables incluso en las potencias del carbón como China e India.
El dominio asiático y el 'mix energético' global
Pero el proceso de descarbonización en estos países avanza aún a un ritmo muy lento. Un dato refleja el peso que el carbón aún tiene en sus economías: el 'mix energético' indio está compuesto en un 71% por carbón. Es su fuente esencial para generar energía. En el caso de China, el gigante asiático mantiene aún un peso del carbón en su 'mix' que alcanza el 58%. Se trata de dos de las economías más grandes del planeta y que, de algún modo, condicionan el importante peso que a nivel global aún mantiene el carbón en el 'mix' mundial: el 33%.
Uno de los datos sorprendentes es que potencias occidentales como Estados Unidos aún mantienen un peso muy importante de carbón. El año pasado la demanda de esta fuente energética aumentó un 10% en el país que gobierno Trump. De esta manera, el mercado energético estadounidense ha revertido el descenso que venía manteniendo con caídas del 16% en la demanda de carbón en 2023 y del 5% un año después.
El año pasado la fuerte demanda de electricidad, en gran medida para satisfacer las necesidades de los centros de datos y el incremento de precio del gas, hizo que el gobierno de Trump retrasara el cierre de centrales térmicas de carbón. Así, para cubrir la demanda requirió de 38 millones de toneladas más de carbón, lo que supuso un incremento siete veces mayor al que registró China.
El consumo de carbón es muy dispar en el conjunto de las economías. En en casos como el de España, apenas representa menos de un 1% de nuestro mix energético. En España las centrales térmicas de carbón hace tiempo que no pueden operar como tal y han tenido que ser o reconvertidas o cerradas. En el conjunto de la Unión Europea se consume apenas el 3,5% del total del carbón mundial.
Récord de toneladas y el mapa de las térmicas
En términos absolutos, China emplea cantidades ingentes de carbón a pesar de que avanza a buen ritmo en su proceso de descarbonización. De los 8.845 millones de toneladas, el año pasado la economía china empleó 4.953 millones de toneladas. En el caso de India el carbón empleado fue de 1.297 millones de toneladas, más del doble que el resto de Asia (526 millones de toneladas). En el caso de los EEUU, el carbón empleado alcanzó los 410 millones de toneladas.
El proceso de cierre de multitud de centrales térmicas de carbón convive en el mundo con el mantenimiento de miles de estas instalaciones. Según la AIE y el Global Coal Plant Tracker actualmente hay operativas 2.450 centrales: 1.140 en China, 290 en la India, 215 en EEUU, 95 en Japón y 85 en Indonesia.
El dato positivo es que el año pasado se cerró con la certificación del 'sorpasso' de las energías renovables sobre el carbón, hasta entonces la mayor fuente de energía a nivel global. En 2025 el empleo de energías renovables, fundamentalmente eólica y fotovoltaica, representó el 34,3% de la energía empleada para generar electricidad, mientras que el carbón alcanzó el 32,5%.
La IA y la nueva era de la electricidad
De alguna manera, China también en este cambio tuvo un peso relevante. A pesar del incremento de demanda de electricidad que experimentó el año pasado, lo hizo mientras también aumentaba la generación de energía por vía eólica o solar fotovoltaica. Así, la reducción del carbón en un 1,5% para la generación de electricidad representó la segunda caída desde 1970. La reducción fue mayor en sectores de alto consumo como el acero y el cemento, con reducciones en el empleo de carbón del 4% y el 7% respectivamente, que solo se vieron compensadas con leves aumentos en otros sectores como la producción de plástico o el sector químico.
El año pasado el mundo consumió, según datos de la AIE, un 2,2% más de energía. La causa fundamental fue el desarrollo de la IA (Inteligencia Artificial) y de los centros de datos. La noticia positiva es que una parte relevante, el 25% de ese incremento de la energía, se cubrió con energía solar. Es la primera ocasión que una energía renovable lidera el crecimiento de la demanda.
Este carbón en su inmensa mayoría se empleó para generar electricidad. La AIE asegura que el planeta ya ha entrado en lo que denomina la 'era de la electricidad' con un proceso de electrificación en progresión, con el vehículo eléctrico como principal exponente del cambio de tendencia. Así, pese a que aumentó su demanda, el petróleo lo hizo a un ritmo inferior que en años anteriores. Lo hizo a un ritmo de 0,65 millones de barriles por día, por debajo de los 0,75 millones de barriles de 2024 y muy alejado del crecimiento anual de 1,4 millones de barriles diarios que se produjo entre 2010 y 2019.
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