Europa tiene un problema común: la baja natalidad. El descenso de nacimientos y el progresivo envejecimiento de la población se han convertido en una de las principales preocupaciones demográficas del Viejo Continente. Sin embargo, cada país ha optado por fórmulas distintas para intentar revertir esta tendencia y apoyar a las familias. En Polonia, por ejemplo, se ha eliminado la obligación de pagar el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) a los padres con al menos dos hijos con ingresos anuales de hasta 140.000 zlotys (32.973 euros). En cambio, en España, el Ministerio de Hacienda mantiene congeladas desde 2015 las cuantías de las deducciones por hijos en el IRPF, que se aplican una vez al año cuando las familias hacen la Declaración de la Renta.

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Cuando estas cuantías no se actualizan conforme al avance de la inflación, las familias pierden capacidad de ahorro aunque sobre el papel la deducción siga siendo la misma. Es decir, el aumento del coste de la vida —alimentación, vivienda, educación o crianza— hace que este alivio fiscal en el IRPF valga cada vez menos y que tener hijos resulte más caro también en términos tributarios. Precisamente, esta fue una de las advertencias lanzadas hace dos semanas por el Consejo General de Economistas, que en una rueda de prensa sobre recomendaciones para esta campaña de la Renta, alertaron de la falta de ajuste de múltiples magnitudes fiscales conforme a la evolución de la inflación. Entre ellas, la de los mínimos familiares por descendientes.

Según los datos expuestos por los economistas y tomando de referencia la inflación acumulada entre enero de 2015 y diciembre de 2025, que alcanza el 30,2% según el INE (Instituto Nacional de Estadística), estas cuantías deberían haberse revalorizado en esta misma proporción.

De haberse aplicado esta actualización, el mínimo por el primer hijo tendría que haberse elevado desde los 2.400 euros actuales hasta los 3.125 euros; el mínimo del segundo hijo, de 2.700 a 3.515 euros; el del tercer hijo, de 4.000 a 5.208 euros; y el del cuarto y siguientes, de 4.500 a 5.859 euros. Además, por cada hijo menor de tres años, la deducción adicional debería haberse incrementado desde los 2.800 euros actuales hasta los 3.646 euros.

Una familia con dos hijos pierde 3.200 euros

Por ejemplo, en una familia con dos hijos en los que ambos tienen menos de tres años, el mínimo por descendientes que, actualmente, puede aplicarse esta familia sobre la base que pagan de IRPF es de 10.700 euros. Esta cantidad se obtiene al sumar los 2.400 euros por el primer hijo, 2.700 por el segundo y los 2.800 euros adicionales por cada menor de tres años. Cabe aclarar que estos 10.700 euros no son una devolución directa de dinero, sino una parte de la renta que queda exenta de tributar en la Declaración de la Renta, ya que Hacienda considera que este importe se destina al sostenimiento familiar.

Sin embargo, si estas cuantías se hubiesen actualizado conforme a la inflación acumulada del 30,2% desde 2015, el mínimo por el primer hijo habría ascendido a 3.125 euros; el del segundo, a 3.515 euros; y la deducción adicional por cada hijo menor de tres años habría alcanzado los 3.646 euros. En total, esta misma familia podría haberse aplicado una deducción de 13.932 euros. Es decir, que ha perdido 3.232 euros que podrían haberse deducido de su base de tributación por la negativa de Hacienda de ajustar la inflación al IRPF.

De hecho, el vicesecretario de Economía del Partido Popular, Alberto Nadal, criticó este mismo jueves la falta de actualización de los mínimos familiares por hijos y advirtió de que la situación tributaria en España se resumía en que "cuantos más hijos tiene una familia, más daño le hace".

Además, a raíz del informe Taxing Wages 2026 elaborado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), Nadal subrayó que el Gobierno español castiga fiscalmente más a las familias con hijos que la media internacional. Mientras que la cuña fiscal —IRPF más cotizaciones sociales— para un trabajador medio soltero se sitúa en el 41,1% de su salario bruto frente al 35,1% de media en la OCDE, en el caso de una familia con un único sustentador y dos hijos asciende al 36,8% frente al 26,2% de media. Es decir, mientras que para un trabajador sin hijos la diferencia con la OCDE es de seis puntos, para una familia con dos hijos esa brecha se amplía hasta los 10,6 puntos.

España, primera en riesgo de pobreza entre familias con hijos

Y a esta mayor presión fiscal se suma un mayor riesgo de vulnerabilidad social. Según los últimos datos de Eurostat, correspondientes al año 2025, España ocupa el quinto puesto entre los países con mayor tasa de pobreza o exclusión social (AROPE) de la Unión Europea, un 25,7% frente al 20,7% promedio de la UE, y tan solo por detrás de Bulgaria (29%), Grecia (27,5%), Rumanía (27,4%) y Lituania (26,3%). Sin embargo, cuando solo se tiene en cuenta el riesgo de las familias con hijos a cargo, España pasa a encabezar directamente la clasificación y se sitúa como el país de toda la UE con mayor porcentaje de familias con hijos dependientes en riesgo de pobreza o exclusión social: un 29,9% frente al 22,1% de media de la UE.