Es una energía desperdiciada, desaprovechada, que o bien no se genera, o bien lo hace a un ritmo muy por debajo de su capacidad. Es el operador del sistema, Red Eléctrica, quien obliga a las plantas generadoras a detenerse o a bajar el ritmo de producción para no saturar la red con exceso de oferta y pueda colapsar. Ocurre a menudo con las plantas eólicas y fotovoltaicas de nuestro país, cada vez mas numerosas y que siguen viendo con frustración cómo un ‘tesoro’ a menudo escaso deben dejar de generarlo o malvenderlo. Una energía que hasta ahora apenas se podía almacenar para emplearla en periodos en los que el sistema pueda absorberla. Esta realidad ha empezado a cambiar a un ritmo muy acelerado este año. Y más que lo hará en el futuro. Solo en los cinco primeros meses de este año, en España la red de baterías de litio para almacenamiento de energía casi se ha multiplicado por siete.

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A finales de 2025, en nuestro país la capacidad de potencia en grandes baterías rondaba los 29 MW, mientras que en la actualidad alcanza los 221 MW. Uno de los avances clave para este salto lo ha dado Iberdrola en Cáceres, donde acaba de poner en marcha la que es considerada la mayor batería de almacenamiento de energía de España. Una infraestructura conectada a las plantas fotovoltaicas que la compañía tiene en la comarca de Campo Arañuelo, entre los municipios de Almaraz y Belvís de Monroy, cerca de la Central de Almaraz.

El despegue del almacenamiento de energía en España

La nueva infraestructura cuenta con una capacidad de almacenamiento de 120 MWh. Se trata de dos módulos de baterías de ion de litio LFP de 60 MWh cada uno. Permitirán almacenar una parte de la energía solar que se produzca y reservarla para periodos de necesidad, dotando de gran flexibilidad a la planta. La nueva instalación se suma a la que en 2021 puso en marcha la compañía en su tercer parque fotovoltaico, Arañuelo III, y que con una batería de 3 MW de potencia y 9 MWh de capacidad se convirtió en la primera batería destinada a almacenar energía fotovoltaica en el país.

El paso dado por Iberdrola con esta nueva infraestructura, la más grande puesta en marcha hasta el momento, refuerza su dominio en el ámbito del almacenamiento por batería, donde concentra el 85% de la capacidad nacional. De los algo más de 221 MW de capacidad instalada en nuestro país, cerca de 200 MW están en instalaciones de Iberdrola.

El cambio en lo que va de año ha sido muy significativo en el ámbito del almacenamiento energético. Los últimos tres años se han caracterizado por una parálisis burocrática y falta de incentivos que prácticamente han congelado la capacidad de almacenar energía vía baterías. En este 2026, la transformación ha sido muy importante y es el que ha permitido pasar de 29 MW de potencia instalada en grandes baterías a los 221 MW actuales.

Demanda creciente para almacenar

A medio plazo el escenario de almacenamiento de energía en España cambiará de modo muy importante. Actualmente, existen proyectos autorizados y en fase de construcción que suman 24.313 MW. Junto a ellos, otros muchos siguen a la espera de tramitarse y suman otros 15.080 MW, según datos de REE y el Ministerio de Transición Ecológica. De este modo, los casi 40.000 MW en proceso duplicarían el objetivo de 22.000 MW de capacidad fijado por el PNIEC para 2030.

Los principales proyectos han sido los de Iberdrola en sus plantas de Cuenca, -Romeral y Olmedill-a, con baterías de 30 MW de capacidad cada una; y el proyecto en su planta de Puertollano (Ciudad Real), de 20 MW. Otros dos proyectos impulsados por Iberdrola y Naturgy, en Burgos y Galicia respectivamente, han sumado otros 40 MW de potencia en baterías de almacenamiento energético. Junto a todos ellos, otros pequeños proyectos han ampliado en 14 MW más la capacidad de nuestro país, según datos de Red Eléctrica.

El desbloqueo en esta materia se ha debido a varios factores. Por un lado, el Ministerio y Red Eléctrica han agilizado los permisos de conexión que estaban esperando ser autorizados. A esto se suma el impulso que han supuesto los Fondos Europeos, financiando una parte importante de las instalaciones. Junto a ello, otro fenómeno ha incrementado la urgencia de las energéticas por desarrollar estos proyectos.

El fin de la luz a cero euros y el impulso europeo

La cada vez mayor capacidad y estaciones de producción solar que operan en nuestro país han ido incrementando no solo la producción, sino los periodos en los que el exceso de energía solar supone una caída brutal de su precio, en muchos casos con precios a cero o negativos. La posibilidad de poder almacenarla para disponer de ella en periodos en los que no se puede generar, como las noches o los picos de demanda, ha convertido a las baterías de almacenamiento en una herramienta útil para no derrochar energía ni perder dinero.

A día de hoy, en España no se compensa económicamente a las plantas renovables cuando Red Eléctrica (REE) les ordena parar por una restricción técnica o un exceso de producción (curtailment). En países como Alemania o el Reino Unido sí perciben algún tipo de compensación. Hasta ahora, en España se entiende que son las operadoras las que deben asumir como un riesgo más de mercado la posibilidad de tener que detener o frenar su producción energética de acuerdo a las necesidades de la red para casar oferta y demanda. El porcentaje de energía no generada por estas limitaciones que impone el operador puede rondar, según los casos, entre un 5% y 6% del total posible de generación, llegando en algunos casos al 10%, en especial en las zonas con mayor sol y en los meses estivales.

El debate de las compensaciones por 'curtailment'

Sin embargo, el escenario podría cambiar ya de cara al futuro. En octubre de 2025, el MITECO presentó su propuesta de Planificación Eléctrica para el periodo 2027-2032. En ella planteaba remunerar a partir de una pérdida anual superior al 5%. Desde entonces, las negociaciones para cerrar cómo sería el sistema de compensaciones y quién lo asumiría se han sucedido. El modelo debería cerrarse antes de final de este año.

El sector energético renovable y el Ministerio de Transición Ecológica mantienen, bajo la mirada de la CNMC, una negociación para concretar un modelo de compensaciones. Por el momento, el Ejecutivo plantea que se pueda estudiar una compensación a los productores a partir de que el descarte anual de energía supere el 5% del total de posible generación. La propuesta pasaría por pagarles el 80% del precio de mercado que exceda ese porcentaje por esa energía perdida o no producida. Sin embargo, el sector critica que esa compensación no saldría de las arcas públicas ni de los beneficios de las eléctricas, sino de un recargo en los peajes de la factura de la luz de todos los consumidores.