La suya es una vida conviviendo con los cambios, con las entradas y salidas de grandes socios. Y siempre de modo más o menos brusco. Naturgy ha cerrado estos días un nuevo episodio de metamorfosis en su consejo de administración y en su estructura de propiedad. Lo ha hecho con la salida de su segundo gran fondo, CVC, apenas dos meses después de que otro gigante de las inversiones, BlackRock, pusiera a la venta su parte en la compañía que lidera Francisco Reynés.

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La salida de ambos fondos ha supuesto el cambio de manos de nada menos que del 25,2% de los títulos de la compañía: un 13,8% correspondiente al fondo británico CVC Capital Partners y un 11,4% al fondo estadounidense BlackRock. A finales del año pasado, BlackRock ya se había desprendido de otro 7,1% de títulos de la gasista. De esta manera, ambas entidades han completado el ciclo habitual en este tipo de fondos de inversión, que suele rondar periodos de entre 6 y 7 años, y en el que la remuneración por dividendo se convierte en una prioridad absoluta.

El nuevo reparto del accionariado y el 'free float'

Ahora, casi la mitad de los títulos operan en el mercado libre. La composición de su accionariado tras este movimiento histórico ha quedado así: un 46% de sus títulos son ‘free float’ -acciones en circulación en el mercado-, mientras que CriteriaCaixa con un 28,5% e IFM con un 15,5% se consolidan como los principales propietarios estables de la compañía. A esa lista se suma Corporación Financiera Alba, que conserva un 5%, y Sonatrach, la compañía estatal de gas argelina, que posee un 4,1% de la energética.

El periodo en el que los grandes fondos internacionales han formado parte del núcleo duro de la compañía se inició en 2018, cuando Repsol se desprendió del 20% de las acciones que aún poseía de Naturgy -hasta entonces Gas Natural Fenosa- y las vendió al fondo británico CVC y a la familia March, a través de la Corporación Financiera Alba, que operaban en conjunto. Con la llegada de Reynés en 2018 también se inició el nuevo ciclo estratégico de la compañía bajo la marca Naturgy.

De la OPA de IFM a la salida de los fondos históricos

En el año 2021 se produjo otra entrada convulsa en el capital de la compañía. El fondo australiano IFM lanzó una OPA parcial para adquirir nada menos que el 22,5% de Naturgy. La operación chocó con importantes resistencias internas que terminaron por limitar la adquisición inicial de su participación a un 10%. Desde entonces, el fondo de los pensionistas australianos ha ido aumentando su posición mediante compras en el mercado hasta alcanzar el 15,5% actual.

Por su parte, el ciclo que ahora ha completado BlackRock en realidad comenzó en 2016. Entonces, Repsol y CriteriaCaixa pusieron a la venta cada uno de ellos un 10% de la gasista. GIP (Global Infrastructure Partners) adquirió todo ese paquete de acciones por 3.800 millones de euros. Años más tarde, en 2024, BlackRock absorbió GIP y con ello se convirtió en el propietario directo de su participación en Naturgy, de la que ahora se ha desprendido definitivamente.

Impacto en la cotización y reorganización del Consejo

No ha sido una mala operación financiera para ninguno de los dos fondos. En 2016, la acción de Naturgy cotizaba en los mercados en el entorno de los 17 y 18 euros el título. Ahora, cuando ambos han completado su salida a través de colocaciones aceleradas, el valor de la acción ha superado con fuerza los 28 euros.

Esta notable reducción en el número de grandes accionistas institucionales deja, por el momento, un mayor margen de actuación a Francisco Reynés, al haberse liberado casi un 50% del capital en Bolsa. De igual manera, el Consejo de Administración y el reparto del poder corporativo se reconfigurarán en las próximas semanas, ya que la marcha de CVC y BlackRock ha dejado sin cubrir tres asientos clave.

Al pasar de un 20% a casi un 47% de 'free float' (acciones libres), Naturgy deja, de algún modo, de ser un valor con una liquiedez de mercado limitada y abre la puerta a moverse de forma más natural y mayor peso específico dentro del Ibex 35.