Indra afronta este martes la primera Junta de accionistas del grupo con Ángel Simón y Josep María Recasens al frente de la tecnológica. De esta manera, la cotizada recibirá a sus accionistas en su sede de Alcobendas (Madrid) para ratificar al nuevo presidente y al nuevo consejero delegado de Indra en plenas negociaciones con Santa Bárbara y una fusión con EM&E en el aire.
La jornada empezará con la aprobación de los resultados de Indra de 2025, año en el que disparó un 57% su beneficio hasta los 436 millones en pleno 'boom' de la defensa. Los buenos resultados de la compañía se vieron ratificados en una cartera de pedidos de 2025 que superó los 16.000 millones de euros, de los cuales 6.790 millones de euros correspondieron a los Programas Especiales de Modernización en el negocio de Defensa y 1.429 millones de euros respecto a la consolidación de TESS Defence como máximo accionista, fabricante del Dragón 8x8.
Seguidamente, se determinará el número de consejeros delegados dentro de la compañía en 14 y se ratificará a Ángel Simón como presidente no ejecutivo de Indra, después de la dimisión de Escribano; y se ratificará a Josep María Recasens como CEO de la cotizada, después de que la tecnológica decidiese no renovar el puesto a José Vicente de los Mozos. Además, se nombrará consejera delegada a Magdalena Jacoba Bertram, dominical de Amber Capital, después de que la firma inversora cambiara de consejero con el objetivo de avanzar en la paridad de género.
En la agenda remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) también aprobará la política de remuneraciones de los consejeros. Para los accionistas, se repartirá el dividendo de 0,30 euros la acción, lo que es un 20% mayor que la del año anterior.
Junta de accionistas con la fusión en el aire
La fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) sigue paralizada, después de que los Escribano se retiraran de la operación. Sin embargo, la venta de la propiedad del 14,3% que tenían los hermanos madrileño posicionó de nuevo la operación como posible. Tanto Gobierno como empresarios veían la fusión con buenos ojos, pero el Ejecutivo es partícipe de que los Escribano rebajen el valor de su compañía a los 1.500 millones de euros, 800 menos de lo que los hermanos consideran.
De esta manera, podrían recuperar los dos puestos en el Consejo, los mismos que perdieron tras la venta de su 14,3% de participación de Indra. Pero la Moncloa no contempla esto de ninguna manera. Quiere que en caso de fusión, los Escribano se mantengan en torno al 7-8% de propiedad. Con esta fórmula, los Escribano se quedarían lejos del 28% que tiene el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).
Negociaciones con Santa Bárbara
Otro de los frentes abiertos que tiene Indra es la pugna judicial con Santa Bárbara. Pero la semana pasada todo dio un giro, cuando la prensa se hizo eco de las avanzadas negociaciones en las que se encuentran las compañías. Por orden directa del Gobierno, Ángel Simón se encargó de liderar las conversaciones con la compañía de vehículos terrestres para llegar a un acuerdo y fabricar de manera conjunta los programas de vehículos autopropulsados de artillería de más de 7.200 millones de euros.
La clave de la paz entre Indra y Santa Bárbara se basa sobre un llamado de atención proveniente del Ejecutivo a Ángel Simón ante el peligro de que la pugna pueda afectar a la industria nacional. La idea consiste en asumir un coste para evitar un coste mayor ya que en caso de que el la pugna se judicialice, podrían peligrar otros programas militares del ministerio de Margarita Robles.
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