Algo pasa en OHL. Al menos, esa es la sospecha con la que han amanecido este jueves los mercados. La decisión del Grupo Villar Mir de vender un 12% del capital de la compañía y dejar, así, de ostentar la mayoría de las acciones de la constructora ha pillado por sorpresa a los inversores.

Los títulos de OHL cedían este jueves, tras las primeras horas de negociación, algo más de un 8%, un recorte inferior al descuento del 10% con el que se había cerrado la venta de los títulos de su principal accionista. Sin embargo, y aunque esto podría entenderse como una buena noticia, los analistas han adoptado una posición escéptica ante el movimiento ejecutado por su histórico propietario.

“Ha sorprendido mucho el movimiento. Sobre todo, porque hace apenas unas semanas, en la presentación del Plan Estratégico, defendían que la acción estaba infravalorada. Si piensas eso, lo normal no es que vendas inmediatamente”, explica Ángel Pérez, analista de Renta 4.

Grupo Villar Mir, vinculado como propietario a la compañía desde 1987, tras la compra de Obrascón, ha explicado su movimiento por su intención de reducir sus niveles de deuda. “Es posible que las razones de su venta sean hacer frente a los fuertes vencimientos a los que se enfrenta a corto plazo. Pero tal vez podía haber vendido alguna otra participación o, incluso, hubiese sido más razonable solventar esa situación con un dividendo más generoso por parte de OHL”, explica.

Los analistas esperaban que la compañía abonara este año un dividendo de, al menos, entre uno y dos euros

Precisamente, la venta del principal accionista de la constructora se ha producido junto después de que OHL abonara a sus inversores un dividendo de 0,35 euros por acción, tras dos años sin remunerar a sus accionistas. Pérez considera que, sobre el papel, la compañía cuenta con margen para afrontar un pago bastante superior de, al menos, un euro por acción. “Pero nunca sabes si puede surgir algo que dificulte ese dividendo adicional y ahora esas dudas se ven aumentadas”, sostiene.

Esta visión es respaldada por los analistas de Alantra, que consideran que la venta del conglomerado que dirige Juan Miguel Villar Mir -expresidente de OHL y padre del actual presidente de la constructora- “arroja dudas sobre la aplicación del efectivo neto”, que estiman que alcanzará los 700 millones de euros a finales de 2018. “En condiciones normales, debería pagar un súperdividendo (de al menos 2 euros), dada su fuerte posición de caja neta”.

Además, de los recelos sobre los posibles nuevos pagos, en Alantra consideran que el movimiento del Grupo Villar Mir también “socava la credibilidad de los objetivos estratégicos” marcados recientemente por OHL para el periodo 2018-2020, en el que pretende reducir de forma ostensible sus costes -tras poner coto a los problemas derivados de algunos proyectos antiguos en el extranjero- y multiplicar sus márgenes de ganancias.

Este plan resulta fundamental para que OHL pueda recuperar la confianza de los inversores, tras una sucesión de años aciagos. El grupo acumula este año un recorte próximo al 35% y arrastra ya pérdidas superiores al 80% en los últimos cuatro años. De este modo, su capitalización se sitúa hoy por debajo de los 900 millones de euros, frente a los más de 3.400 millones en que se valoraba en junio de 2014.