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El Gobierno de Navarra insta a anular los nombramientos de Franco como ‘alcalde adoptivo’

Solicita a cuatro ayuntamientos que anulen los acuerdos que aún tienen en vigor, así como a otros tres que eliminen los que calificaron de "indeseables" a los vecinos que no apoyaron la sublevación.

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El Gobierno de Navarra insta a anular los nombramientos de Franco como ‘alcalde adoptivo’

Ramón Serrano Suñer, Francisco Franco y Benito Mussolini.

Resumen:

Ha sido una de las señas de identidad del Gobierno de Uxue Barkos y las formaciones que le respaldan. El objetivo comenzó al inicio de la legislatura del llamado ‘Gobierno del cambio’ y continúa con nuevos pasos en los últimos días de la actual legislatura. El Ejecutivo ha instado a cuatro ayuntamientos navarros que procedan a anular los acuerdos por los que nombraron alcalde predilecto o adoptivo a Francisco Franco, así como los acuerdos por los que se llegó a calificar como “indeseables” o un “peligro par el orden público” a algunos vecinos que no apoyaron el levantamiento de 1936 que dio inicio a la dictadura franquista.

El Ejecutivo foral ha remitido cartas a los ayuntamientos de las localidades de Lumbier, Esteriber, Marcilla y Miranda de Arga para recordarles que mantienen en vigor acuerdos municipales adoptados entre los años 1936 y 1937 por los cuales Franco continuaba siendo reconocido como hijo y alcalde predilecto. La constatación ha llegado después de que la Dirección General de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno foral revisara actas de una treintena de localidades de más de 2,500 habitantes y descubriera que los citados acuerdos seguían en vigor.

Además, también les ha trasladado a otros tres consistorios que mantienen sin anular otro tipo de acuerdos adoptados en aquellos años y según los cuales se expulsaba a varios vecinos por considerarles “indeseables” al no respaldar a las tropas sublevadas y considerarlos un “peligro para el orden público”. Se trata de acuerdos adoptados en los municipios de Los Arcos, Marcilla y Ribaforada. En algunos casos algunos delos vecinos señalados fueron asesinados. La comunicación que se ha hecho llegar a todos los ayuntamientos les insta a anular todos estos acuerdos a modo de “reparación a unas familias que sufrieron la represión simplemente por tener unas ideas distintas a las que profesaban quienes secundaron el golpe militar”.

Eliminación de símbolos franquistas

Esta es la segunda fase de los trabajos llevados a cabo por el Instituto Navarro de la Memoria que anteriormente revisó las actas de 17 localidades en las que localizó que seguían vigentes menciones honoríficas similares. La inmensa mayoría de las mismas ya han sido anuladas, según confirma el Gobierno quien reconoce que en general ha existido una buena disposición por parte de los ayuntamientos para llevar adelante “un proceso de democratización del espacio público y de reparación a las víctimas de la violencia del franquismo”.

La medida se engloba dentro de la aplicación de la ley foral 33/2013 de 26 de noviembre de reconocimiento y reparación de las víctimas de la represión franquista.

El Gobierno foral y numerosos ayuntamientos han acelerado la eliminación de símbolos franquistas esta legislatura

El Gobierno foral, así como numerosos ayuntamientos navarros han impulsado a lo largo de esta legislatura la retirada de los símbolos franquistas. Una de las actuaciones que mayor repercusión ha tenido en los últimos años ha sido la exhumación de los restos del general José Sanjurjo y Emilio Mola -además de otros seis combatientes- del monumento de los Caídos de Pamplona. La decisión del ayuntamiento de Pamplona que ha supuesto la salida del monumento de dos de los generales que lideraron el golpe militar que encumbró a Franco en 1936 suscitó un pulso entre las familias de los militares, fundamentalmente entre la familia Sanjurjo.

Los restos de ambos militares reposaban en la cripta del Monumento a los Caídos de Pamplona desde 1961, hace ya 57 años. En junio de 2016, el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón (EH Bildu) anunció su intención de terminar con lo que consideraba una humillación para las víctimas del franquismo y procedió a la exhumación en noviembre de ese año. Ni el recurso a la justicia de la familia Sanjurjo logró evitar la exhumación.