Lluís Companys, el mártir por excelencia del independentismo catalán, fue fusilado por el franquismo el 15 de octubre de 190 por su condición de presidente de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana. En el 80 aniversario de su muerte, sin embargo, no ha sido Esquerra, sino el ex president Quim Torra quien ha protagonizado los actos de homenaje, pese a no ocupar ya la presidencia de la Generalitat. «El ex president Torra ha sido invitado a pronunciar un discurso» explicó el martes la portavoz, Meritxell Budó, para argumentar la omnipresencia del president inhabilitado en los actos oficiales.

Primero, en el fosar de Montjuïc que conmemora el punto donde fue fusilado, al que ha acudido encabezando la delegación gubernamental junto a Pere Aragonés, presidente en funciones, y Mertixell Budó, portavoz del Govern. Horas más tarde, en el propio Palau de la Generalitat, donde ha pronunciado el discurso en recuerdo de Companys tras la colocación en la Plaza Sant Jaume de una baldosa Stolpersteine, dentro del proyecto de recuerdo de personajes históricos deportados y asesinados por los nazis.

Devoto de Companys y su particular revolución de octubre, Torra había preparado con esmero esta efeméride, pese a ser consciente de que su inhabilitación podía robarle el esperado protagonismo. Pero en el protocolo de interinidad pactado entre JxCat y ERC se recogía también los espacios de protagonismo para el president inhabilitado, y Torra ha hecho gala este jueves de sus privilegios.

Montjuïc y la Generalitat

En Montjuïc, Torra aprovechó la ocasión para pedir a los independentistas persistir en la lucha por las libertades y los derechos: «No dejéis de luchar por la libertad de Cataluña y por la defensa de los derechos humanos de todo el mundo».

En el Palau de la Generalitat recordó a su esposa, Carme Ballester, por su papel de activista de Estat Català, el partido fundado por Francesc Macià que acogería al filofascismo catalán al inicio de la Guerra Civil y que es uno de los referentes de Torra. Un acto en el que la única representante de Esquerra era la consellera de Justicia, Ester Capella, junto a Torra, Budó y el vicepresidente del Parlament, Josep Costa.

Tras hacer entrega a la sobrina nieta de Companys de la anulación del juicio al ex president fusilado, Torra insistió en exigir al Gobierno que «pida perdón» por la actuación de los tribunales franquistas, argumentando que «no puede haber superación sin reparación, la herida seguirá abierta hasta que el Gobierno no asuma un gesto de reparación».

Y volvió a asociar a la monarquía con el franquismo, un lazo igualmente destacado desde ERC o Podemos, apuntando que «80 años después tenemos una monarquía apuntalada por el franquismo, con un Rey que azuzó la represión contra el pueblo de Cataluña y un emérito fugado sin que nadie se haga responsable»

Torra insistió en la necesidad de persistir en la confrontación con el Estado para conseguir la independencia, advirtiendo: «Que pierdan la esperanza, si el asesinato de Companys no significó el fin de nuestros anhelos ahora tampoco renunciaremos», tras denunciar que «80 años después hoy aún tenemos presos políticos y exiliados», porque a su juicio, «la maquinaria represiva es implacable y vengativa para que no lo volvamos a intentar. Y lo volveremos a intentar».