España

Interior regula el uso del bastón policial: los golpes deberán evitar las zonas vitales

La instrucción elaborada por la Policía antes de dotar a los agentes prohíbe el uso de este tipo de defensa en manifestaciones y concentraciones masivas / El funcionario tendrá que detallar en el parte de intervención si la persona ha resultado lesionada

Agentes de la Policía Nacional, en la estación madrileña de Atocha.

Agentes de la Policía Nacional, en la estación madrileña de Atocha. EP

Los policías nacionales que usen el bastón extensible deberán evitar los golpes en zonas vitales del cuerpo y con carácter general no se podrá utilizar en manifestaciones y concentraciones que reúnan a una multitud de personas como recurso para mantener o restablecer el orden público.

Casi 28 años después de que entrara en vigor el Reglamento de Armas, que reserva su empleo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la dirección del Cuerpo Nacional ha elaborado una instrucción por la que se incorpora este elemento de defensa al armamento de uso policial y se regula su utilización. Hasta ahora no formaba parte de la dotación oficial, si bien algunos agentes lo portaban tras adquirirlo por su cuenta.

Fabricado en acero aleado, el bastón extensible autoblocante se compone de tres tramos y cuenta con un mecanismo en la empuñadura que permite desbloquear las tres partes. Frente a la defensa semirrígida tradicional (la clásica porra), es de menor tamaño (26 centímetros plegado y 51 con su máxima extensión), más versátil, más fácil de transportar, más ligero (menos de 600 gramos), discreto y puede emplearse incluso para escalar muros si se introduce en una oquedad debido a su resistencia.

«Se trata de un elemento coercitivo discreto, de cómoda portabilidad, que produce un eficaz efecto disuasorio al ser desplegado por inercia debido al ruido generado por los diferentes tramos al encastrarse entre sí, siendo del mismo modo -gracias a su versatilidad- válido como instrumento de rescate y liberación, al contar con la dureza estructural suficiente como para ser utilizado como palanca», detalla la instrucción.

Según se especifica en el borrador, un documento de seis páginas que se analizará en la sesión que la Comisión de Personal y Proyectos Normativos celebrará el próximo día 29 y al que ha tenido acceso El Independiente, el bastón policial extensible queda reservado exclusivamente a situaciones en las que haya que reducir, inmovilizar o detener a una persona que ponga en riesgo su propia vida, la del agente o la de terceros; que muestre una actitud violenta o amenace con arma blanca u objetos peligrosos.

El policía no podrá ‘tunear’ la defensa y tendrá que dejar constancia en el parte de intervención si causó lesiones

La norma reguladora dejará claro que, en caso de que no haya más opción que utilizar esta defensa para evitar «daños inminentes con un grave riesgo», las zonas en las que se procurará golpear son «los centros de masa corporal, brazos y piernas», evitando en todo momento las zonas vitales. Con carácter general, el bastón policial extensible no podrá emplearse con embarazadas, menores de 14 años, personas de avanzada edad y en aquellas en las que sea perceptible la debilidad de su salud.

El agente que la use tendrá que dejar constancia de ello en el parte de intervención y en las diligencias correspondientes en caso de tramitar un atestado policial, quedando obligado también a detallar las circunstancias de la actuación. Igualmente, deberá reseñar si la persona sobre la que se ha utilizado ha resultado lesionada y si ha necesitado asistencia médica o se ha negado a ser atendida.

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De aprobarse en los términos en que se ha redactado, la instrucción prohíbe expresamente al agente añadir accesorios o adornos o modificar el bastón y obliga a comprobar su funcionamiento después de cada intervención. Si ha entrado en contacto con agua salina, barro, sangre, fluidos corporales o sustancias corrosivas -detalla el texto-, la defensa deberá lavarse con agua dulce a fin de eliminar los posibles restos.

Al igual que en el caso de los dispositivos electrónicos de control (pistolas tipo ‘Taser’), los funcionarios policiales que recibirán el bastón extensible como dotación recibirán previamente una formación específica que le permitirá conocer la manipulación, mantenimiento, los procesos de trabajo y las normas deontológicas que se aplican a la utilización de armas. Sólo si se supera el curso formativo se obtendrá el certificado que habilita para el porte y uso de esta herramienta.

78 euros cada defensa

El 26 de noviembre de 2019, la División Económica y Técnica del Cuerpo Nacional acordó adjudicar a la empresa Tecnología y Desarrollo Teyde SL el contrato para el suministro de 15.384 defensas extensibles con funda de dotación individual por 1.209.951,60 euros, lo que arroja un precio unitario de 78,65 euros (42,35 euros menos de lo que había calculado cuando sacó la licitación). La empresa madrileña se llevó el encargo entre las cuatro que pujaron por ser la «más ventajosa».

En la propuesta de adjudicación, consultada por este diario, se detalla que el pedido se entregaría en dos lotes: el primero (4.615 unidades) se haría efectivo como muy tarde el 15 de diciembre de 2019 y el segundo, no más allá del 31 de agosto de 2020. Esta compra se enmarca en el plan estratégico de Policía Nacional 2017-2021 para reforzar la dotación de medios para la autoprotección de los funcionarios de este Cuerpo.

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