Uno de cada cuatro jóvenes ha tenido dificultades para pagar el alquiler en los últimos meses, un tercio reconoce haber caído en su rendimiento académico y un 4% ha tenido que dejar los estadios. Son los datos más sangrantes de la encuesta realizada por el Ayuntamiento de Barcelona para calibrar la incidencia del Covid-19 entre los jóvenes de 15 a 34 años, la que empieza a verse a si misma como la «generación perdida» del coronavirus.

Casi dos de cada tres jóvenes en esa franja creen que el Covid-19 les afectará de forma negativa o muy negativa. Una preocupación que crece entre las mujeres (63%) y los mayores de 20 años. Ese porcentaje crece hasta el 73% en el caso de afectados por un ERTE y el 6% en parados e inactivos.

El 80% de los consultados hasta los 29 años reconoce que la pandemia ha afectado a su formación, un porcentaje que alcanza el 87,6% en la franja en edad universitaria. Además, el 4% ha tenido que dejar sus estudios y casi un 10% más los ha suspendido. Más de un tercio ha bajado su rendimiento y reconoce que ha perdido interés en su formación ante los efectos de la pandemia, que ha obligado a una aplastante mayoría a formarse online.

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El coronavirus ha incidido también en el acceso al mercado laboral. La tasa de paro ha pasado en esta franja del siete al 13% respecto a julio del año anterior. Los que trabajaban a jornada completa pasan de 65% al 58% entre el inicio de la pandemia en marzo y el mes de julio, y caen también los que trabajan a tiempo parcial.

Además, ese incremento del paro es muy desigual: la cifra de desocupados en los distritos con menor poder económico multiplica por tres el paro juvenil de los distritos ricos.

Emancipación más difícil

La crisis económica derivada de la pandemia afecta también a la emancipación de los jóvenes. Una cuarta parte de los consultados afirma que ha tenido dificultades para pagar los gastos asociados a la vivienda y casi el 6% no ha podido pagar alguna factura de alquiler o hipoteca.

Entre los 18 y los 24 años la mayoría de los jóvenes residentes en Barcelona conviven con su familia (64,5%) mientras que a partir de los 25 el 76% se ha emancipado, conviviendo con la pareja o compartiendo piso con amigos.

El Covid-19 y los confinamientos derivados dela pandemia han afectado además emocionalmente más de la mitad de los consultados. Una afectación emocional que es mayor entre mujeres (57%) que entre los hombres y más extendida en las franjas a partir de los 20 años.

A pesar de esas consecuencias emocionales del confinamiento, la percepción mayoritaria de la población joven es que la relación con su familia se ha mantenido igual (66,8%) o incluso ha mejorado (27%). Una percepción que se repite en las relaciones de pareja o con los amigos.