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Puigdemont reactiva el Consejo para la República a las puertas de las elecciones

El ex 'president' Carles Puigdemont, en una reciente comparecencia en Perpiñán (Francia).

El ex 'president' Carles Puigdemont, en una reciente comparecencia en Perpiñán (Francia). EP

Carles Puigdemont ha convocado para el próximo 19 de diciembre la reunión fundacional de la Asamblea de Representantes que debe acompañar al Consell per la República como «gobierno e instituciones en el exilio» de la Cataluña independentista. Dos días antes de que el Parlament se disuelva automáticamente por la incapacidad de los partidos independentistas para investir a un nuevo president y se convoquen las elecciones autonómicas del 14 de febrero.

La reunión debe celebrarse en Argelers (Francia) y reunir a todos los diputados independentistas en el Parlament, según el comunicado emitido por el Consejo. Además, convoca a los partidos que suscribieron la creación del Consejo, JxCat y ERC. La CUP se desvinculó en su momento del proyecto de Puigdemont.

En el encuentro debe, en primer lugar, ratificarse a Puigdemont como presidente del Consejo para la República, además de escoger a la mesa de gobierno de la nueva asamblea y debatir el «plan de gobierno del Consejo». Pero lo más determinante que debe votar esta primera reunión fundacional es el sistema de elección de la futura Asamblea de Representantes ordinaria.

Esta entidad esta ideada como un parlamento de 121 miembros, de los que 40 serían cargos electos y 81 representantes del «bloque territorial». Es decir, pueden participar tanto diputados autonómicos como electos locales, a propuesta de los partidos.

Fracaso de inscripciones

Con 91.629 inscritos, el Consell dista mucho de convertirse en el polo de concentración del independentista con el que soñaba Carles Puigdemont en su lanzamiento, durante 2018. Las expectativas del líder independentista eran que la entidad pudiera captar como mínimo a la mitad de los dos millones de catalanes independentistas según los cálculos arrojados por la consulta del 1-O y las posteriores elecciones autonómicas.

A diez euros por inscripción, eso hubiera dado a Puigdemont un capital de diez millones de euros para seguir promoviendo el independentismo desde Waterloo y hacerse fuerte más allá de las estructuras de la antigua convergencia. Pero el proyecto quedó aletargado cuando no se cumplieron esas expectativas, aunque JxCat nunca ha renunciado a él. Ahora, Puigdemont lo recupera a las puertas de unos comicios cruciales para el futuro de las dos grandes fuerzas independentistas.

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