Cuando Santiago Abascal anunció su moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez la dirección del PP lo tuvo claro: era una moción de censura al liderazgo de Pablo Casado en la derecha. Una maniobra que finalmente fracasó. Con la imputación de Núria Marin por el caso de presunta corrupción en el consejo deportivo de l’Hospitalet de Llobregat, ERC intenta una maniobra similar: Una moción de censura que apunta, en principio, a la tercera institución de Cataluña, la Diputación de Barcelona. Pero busca, sobre todo, poner en contradicción al nuevo JxCat liderado por Laura Borràs y su apología de la confrontación.

La alianza de PSC y JxCat para que los socialistas recuperaran la Diputación se fraguó con el concurso fundamental de los líderes neoconvergentes del partido, con el alcalde de Igualada, Marc Castells, a la cabeza. El objetivo era apear a Esquerra de la presidencia de la institución, una maniobra que convenía a ambas formaciones, para cortar las alas a un pujante partido republicano y para controlar la gestión del nada desdeñable presupuesto de la Diputación.

Traición independentista

Esquerra no ha perdonado esa «traición» de sus socios independentistas, que pone sobre la mesa cada vez que los de Carles Puigdemont critican una alianza -de ámbito local o nacional- con los socialistas. Y la imputación de Marin ha abierto la puerta a devolver ese pacto a los titulares, presionando a Junts para romper la alianza.

No son pocos los que secunda la ruptura desde el partido de Puigdemont. Empezando por el ex president Quim Torra, que hizo todo lo posible por forzar la ruptura del pacto y ahora ha vuelto a recordar su postura en contra de cualquier alianza con el PSC.

Pero incluso ahora, desde Junts se resisten al juego de ERC. Lo ha hecho ya la portavoz del Govern, Meritxell Budó tachando de precipitado y osado» el anuncio de Esquerra, una tesis que desde el partido independentista explican, sobre todo, por la falta de apoyos a la moción.

Esquerra y PSC tienen los mismos diputados provinciales, 16, y Junts es la tercera fuerza con siete diputados. Pero la alianza independentista es insuficiente si no cuenta con el concurso de los Comunes, que no tardaron ni 24 horas en desestimar la opción republicana. «Se acabó el recorrido de la moción de censura de Esquerra» advierten desde Junts.

El contrato de la esposa de Puigdemont

Más allá de los Comunes, está por ver si los dos alcaldes del PDeCat en la Diputación estarían dispuestos a romper con el PSC para buscar una mayoría alternativa. Y aún en ese caso, está la espinosa cuestión del suculento contrato de Marcela Topor -esposa de Puigdemont- con la Xarxa de televisiones locales. El contrato asumido por la Diputación en tiempos de presidencia convergente ha sido religiosamente renovado con Núria Marin en la presidencia de la entidad -y JxCat en la mayoría de gobierno-.

El pasado septiembre, la Diputación de Barcelona renovó de nuevo el contrato para la producción del espacio The Weekly Mag, como avanzó El Triangle. Un espacio que la XAL emite desde abril de 2018, cuando Topor perdió su programa en la televisión de El Punt-Avui. Entonces ya llamó la atención el suedo de Topor, que cada vez que ha renovado el contrato ha cobrado 36.000 euros. Teniendo en cuenta que el contrato se ha renovado cada seis meses, esto quiere decir que recibe 6.000 euros al mes por un programa semanal, de una hora y media de duración, muy por el encima de los sueldos del conglomerado de medios locales de la Diputación.

La respuesta de Junts

En este contexto, la respuesta de Junts ha sido, de momento, lanzar balones fuera. JxCat estará encantada de romper todas las alianzas locales que perviertan la unidad independentista, vino a decir el viernes Elsa Artadi, señalando las alcaldías de Sant Cugat o Figueras, que su partido perdió a manos de alianzas de ERC y PSC.

«Nuestra prioridad es hacer gobiernos independentistas en todas las instituciones locales: ayuntamientos, consejos comarcales y diputaciones. Reiteramos nuestra oferta a ERC para revertir estos acuerdos», enunció Artadi, repitiendo el argumentario esgrimido hace un año, tras la elección de Marin como presidenta de la Diba.

Pacto «doloroso»

La propia Laura Borràs reconoció entonces que el pacto fue «un proceso doloroso para muchísimas personas». Borràs añadió entonces, en declaraciones a RNE, que si se hubieran producido otro tipo de alianzas -refiriéndose a los pactos de Esquerra y socialistas en varios ayuntamientos- no veríamos hoy a una persona del PSC, que para Cataluña representa la participación en la represión, presidiendo la Diputación».

Un argumentario que tendrá que desempolvar ahora, a las puertas de unas elecciones autonómicas en las que JxCat se presenta como adalid de la confrontación frente al «pragmatismo mágico» de una ERC convertida en socio preferente del Gobierno de Pedro Sánchez. Apoyar los Presupuestos Generales «solo sirve para apuntalar al Gobierno» sentenció Borràs tras el sí de Esquerra a las cuentas. Ahora, los republicanos han encontrado munición en la Diputación de Barcelona para responderle.

JxCat y ERC «tienen la máxima responsabilidad de decidir si quieren continuar o no» con el pacto de gobierno con los socialistas, ha advertido esta semana el portavoz republicano en la Diputación, Dionís Guiteras, ERC. Este tema será «prioritario» en la ejecutiva de JxCat de este lunes, de la que debe salir «una propuesta formal a ERC para revertir todos los pactos con formaciones del 155» prometió Artadi.