«Ganar al poderoso Estado español a través de un desbordamiento democrático». Es la «nueva» propuesta de Carles Puigdemont para hacer «efectiva» la independencia, este sábado explicitado desde el Consejo por la República. El ex presidente catalán fugado ha reclamado hoy, de nuevo, un nuevo gobierno independentista en la Generalitat que obtenga una mayoría absoluta no sólo en escaños sino también en votos para implementar la independencia que no se impuso en 2017.

Puigdemont ha hecho esta proclama en el acto de constitución de la Asamblea de Representantes de su Consejo por la Republica, una entidad que debía ser el germen del «gobierno en el exilio» y que hoy no ha contado con el apoyo de sus socios de gobierno, ERC. Sí han participado representantes de JxCat, la CUP y Demócratas, junto a la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzzie.

«Proclamamos la independencia, pero no la hicimos efectiva» ha lamentado Puigdemont, que ha abogado por ese «desbordamiento» concretado en una mayoría rotunda de los independentistas el 14F y movilizaciones «masivas en el momento oportuno».

Plantón de ERC

Carles Puigdemont reactiva así este sábado su Consejo por la República (CxRep) con la puesta en marcha de la Asamblea asociada al «gobierno del exilio» ideado por el ex president fugado. Lo ha hecho desde el Palau de la Generalitat, donde la consejera de Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha hecho de anfitriona, y desde Bruselas, en un acto telemático que se ha convertido en ejemplo de la división de los partidos independentistas.

Constantes alusiones a los que «no han querido estar» de todos los oradores del partido de Puigdemont, con los ojos puestos en Esquerra. Pero obviando que tampoco están ahí las otras formaciones que se declaran independentistas, como el PDeCat o el Partido Nacionalista de Marta Pascal.

El presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, ha sido el encargado de comunicar por carta al Consell per la República (CxRep), que preside Puigdemont, que no acudirán a la cita porque a su juicio, el Consell «no puede ser utilizado por nadie de manera interesada y partidista». La CUP ya se desvinculó en su momento del proyecto liderado por Puigdemont, de modo que la Asamblea contará solo con los diputados de JxCat y los minoritarios Demócratas.

Ni internacionalización ni pluralidad

Sabrià señala que desde septiembre insistieron en la necesidad de preservar la actividad pública del CxRep hasta después de las elecciones. «Hay que protegerlo de las tensiones electorales si nos lo creemos de verdad y darle un reimpulso para que empiece a dar los resultados que todos esperamos», subraya.

Los republicanos lamentan, además, que el artefacto «no ha cumplido» los objetivos de su creación, hace dos años. «Ni la internacionalización de nuestra causa política, probablemente porque ha tenido una mirada demasiado interna, ni el objetivo de generar un espacio de encuentro del independentismo».

En su opinión, el CxRep tampoco ha logrado que en su seno se exprese «la pluralidad del independentismo» y ni ha permitido tejer una estrategia compartida.

A dos días de las elecciones

La convocatoria que ha generado el rechazo de Esquerra llega a dos días de la disolución del Parlament, cuando los partidos catalanes se encuentran ya plenamente inmersos en la campaña electoral.

En el encuentro debe, en primer lugar, ratificarse a Puigdemont como presidente del Consejo para la República, además de escoger a la mesa de gobierno de la nueva asamblea y debatir el «plan de gobierno del Consejo». Pero lo más determinante que debe votar esta primera reunión fundacional es el sistema de elección de la futura Asamblea de Representantes ordinaria.

Esta entidad esta ideada como un parlamento de 121 miembros, de los que 40 serían cargos electos y 81 representantes del «bloque territorial». Es decir, pueden participar tanto diputados autonómicos como electos locales, a propuesta de los partidos.

Fracaso de inscripciones

Con 91.629 inscritos, el Consell dista mucho de convertirse en el polo de concentración del independentista con el que soñaba Carles Puigdemont en su lanzamiento, durante 2018. Las expectativas del líder independentista eran que la entidad pudiera captar como mínimo a la mitad de los dos millones de catalanes independentistas según los cálculos arrojados por la consulta del 1-O y las posteriores elecciones autonómicas.

A diez euros por inscripción, eso hubiera dado a Puigdemont un capital de diez millones de euros para seguir promoviendo el independentismo desde Waterloo y hacerse fuerte más allá de las estructuras de la antigua convergencia. Pero el proyecto quedó aletargado cuando no se cumplieron esas expectativas, aunque JxCat nunca ha renunciado a él. Ahora, Puigdemont lo recupera a las puertas de unos comicios cruciales para el futuro de las dos grandes fuerzas independentistas.