Mercados municipales, pabellones deportivos y bibliotecas. Las elecciones autonómicas del 14F son un auténtico reto logístico en plena pandemia del coronavirus. Especialmente en Barcelona, una ciudad con 1,6 millones de vecinos, de los que 1.099.268 están llamados a las urnas el próximo febrero. Para hacer posible la promesa del Govern «garantizar el derecho al voto y el derecho a la salud» en estos comicios, el Ayuntamiento de Barcelona habilitará 126 nuevos colegios electorales, un 33% más que en las generales de 2019.

El objetivo, explica el primer teniente de alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, es «esponjar» la presencia de votantes. Y los nuevos espacios escogidos destacan por ser espaciosos, céntricos, y en el caso de los mercados, con sistemas de control de aforo que permitirán evitar aglomeraciones que pongan en riesgo las medidas de distancia social impuestas por la pandemia.

Aforo controlado

«Hemos introducido un sistema de vigilancia que nos permite saber en todo momento cuanta gente hay en el mercado». Los criterios para la selección de los ocho mercados que acogerán votaciones, explica el regidor, han sido «mercados grandes, modernos, con varios accesos y suficientemente espaciosos para garantizar la seguridad sanitaria».

El más conocido, el recién estrenado Mercat de Sant Antoni, que se convertirá en el mayor colegio electoral de Barcelona con 29 mesas. Junto Sant Antoni, los mercados del Ninot, la Concepció y Sagrada Familia darán aire a los colegios electorales del Eixample barcelonés. También se podrá votar en los mercados de Hostafrancs y Sants y la Abacería, en Gracia.

Polideportivos y bibliotecas

«No son solo mercados, ponemos también a disposición de la Generalitat polideportivos, bibliotecas y nuevas escuelas con el objetivo de rebajar el número de electores por mesa y esto nos obliga a aumentar de forma sustancial en número de mesas» explica Collboni.

El criterio general ha sido buscar espacios que permitan poner más mesas y más separadas. Todos los espacios escogidos son «conocidos y estarán cerca de casa», añade el regidor. Además, todos ellos son espacios inactivos los domingos, por lo que su uso como colegios electorales no perturba el funcionamiento habitual. Tanto en mercados como en polideportivos, ya que las restricciones impuestas por el coronavirus han suspendido las competiciones deportivas.

126 colegios electorales nuevos

El plan del Ayuntamiento es que casi un 40% de los electores ejerza el voto en alguno de los 126 nuevos colegios electorales. Así, Barcelona pasará en los próximos comicios de los 271 colegios de las generales de 2019 a 362 centros, pese a que estos comicios tienen un censo algo menor. También aumenta el número de mesas electorales, 495 más que en la última convocatoria.

El resultado: si la media de electores por mesa en las generales de 2019 era de 783 personas, para el próximo 14F se reduce hasta las 570 personas. Una reducción que será especialmente significativa en el caso de las mesas con mayor densidad, destaca Collboni, quien señala que había mesas con 1.400 electores en las zonas más densamente pobladas de la ciudad.

«Esto suponía colas seguras o aglomeraciones en las horas punta, como se trata de rebajar al máximo el número de electores por mesa».

Franjas horarias

Junto a este plan, la Generalitat ha empezado la promoción de voto por correo, una vez aprobado por la Junta Electoral las medidas extraordinarias que ya se aplicaron en Galicia y País Vasco: La posibilidad de votar por correo desde casa, previa petición telemática.

El Govern ha fijado además franjas horarias recomendadas para votar. Así, de 9 a 12 horas tendrán prioridad las personas de riesgo, mientras que desde el mediodía a las 19 horas votarán los electores no incluidos en los grupos de riesgo. La última hora de la jornada electoral se destinará a contagiados y contactos estrechos y se ha desestimado la propuesta inicial de alargar la jornada electoral.