¿Cómo se fraguó la expatriación de Juan Carlos I ? ¿Por qué Felipe VI está decepcionado a nivel personal con su padre? ¿Tiene el rey emérito cierta pérdida de la capacidad cognitiva? ¿Llegará a reinar la princesa Leonor?

José Antonio Zarzalejos (1954) ha respondido a estas y muchas más cuestiones relacionadas con las circunstancias vitales y políticas del Rey Felipe VI en su nuevo libro Felipe VI. Un rey en la adversidad. Un ensayo elaborado en base a los testimonios recibidos de fuentes muy cercanas a Casa Real, con el fin de dar luz a la figura, el polémico contexto y la incertidumbre que envuelven desde un primer momento su reinado.

En una entrevista para El Independiente también ha despejado incógnitas que permanecían enquistadas y profundizado en los aspectos más pantanosos de la monarquía, la familia real y los conflictos a los que se enfrenta la Corona.

PREGUNTA.- ¿Es feliz Felipe VI?

RESPUESTA.- Ah, si es feliz no lo sé… No he llegado a ese grado de investigación. Tiene una familia con su mujer y sus hijas que todos los testimonios la presentan como muy cohesionada, con un flujo de cariño entre todos ellos, disfruta mucho de la compañía de sus hijas y de su mujer. Supongo que, como todo el mundo, tendrá espacios de felicidad, espacios de preocupación… Tendrá de todo. No soy capaz de contestar esa pregunta tan íntima porque no he sido capaz de hablar con él y preguntárselo. Pero te aseguro que me encantaría saberlo.

P.- Tiene un papel complicado en la actualidad…

R.- Bueno, tiene problemas muy serios en el orden familiar y tiene una crisis de carácter político en el conjunto de España también muy seria que no solamente le concierne a él, concierne a otras estancias institucionales. Pero efectivamente, como jefe del Estado, y teniendo en cuenta los problemas que le ha creado a él y a la institución de la corona el rey abdicado, pues sí, el Rey tiene una situación compleja de manejar.

P.- A la protagonista de la última jornada, la princesa Leonor, le dedica un capítulo entero y me da la impresión de que la ve como una figura de esperanza para la monarquía…

R.- Sí, el último capítulo se llama Leonor y en él me refiero precisamente a la noticia que se producía este miércoles, describiendo como en el año 21 se produciría el anuncio de que la Princesa de Asturias empezaría una nueva etapa de su formación, en este caso en el extranjero. Creo que es muy conveniente porque la heredera de la corona sale de su área de confort, del amparo familiar, doméstico y colegial, y tiene que demostrar su capacidad de adaptación a un colegio con una determinada disciplina, con un método de aprendizaje diferente que le va a dar oportunidades de conocer a nuevas personas, de establecer nuevas relaciones, de vivir en una sociedad distinta, ampliar horizontes e incrementar su capacidad formativa, que es algo muy importante porque Leonor de Borbón y Ortiz está llamada a ser la Reina de España.

P.- ¿Cree que es necesario que se convierta en Reina de España más pronto que tarde?

R.- Bueno, ahora mismo tiene 15 años… Debe cursar sus estudios universitarios y castrenses, realizar un máster en materia internacional y adquirir una cierta experiencia. Antes de una década o quince años yo no lo veo. Entiendo que Leonor reinando sería como una especie de superación. Pero en este momento su padre tiene una labor crucial, es un hombre joven y está perfectamente preparado para la labor institucional para la que ha sido llamado y entiende y comprende y se ha entregado a su función, y me parece bastante excéntrico en este momento plantearse un escenario que no sea la continuidad de Felipe VI en la Jefatura del Estado.

P.- ¿Qué supondría para España tener una Jefa de Estado?

R.- Sin duda un hito histórico, porque en España ha habido muy pocas reinas titulares. Creo que desde Isabel La Católica ha habido tres

P.- ¿Qué opina de la polémica por el rótulo sobre la Princesa de Asturias en TVE?

R.- Me parece una falta de profesionalidad ante la que ha reaccionado rápidamente Rosa María Mateo, pero realmente en lo que hay que indagar es en a quién se le ha ocurrido tal majadería, porque es una majadería.

P.- ¿Una cadena pública puede permitirse este tipo de errores?

R.- No. Es imperdonable.

P.- Respecto a la relación entre Felipe VI y su padre… En el libro menciona que Juan Carlos I se ha convertido en el peor enemigo de su hijo. A pesar de ello, ¿cree le toma como modelo a seguir?

R.- En lo bueno sí, pero en lo malo no. En su capacidad política, en su carisma, en su capacidad de iniciativa, en su versatilidad como político y estadista y gran embajador de los intereses de España sí. Como referente de conductas privadas, en absoluto. El Rey tiene en su padre referencias para lo que debe hacer y para lo que no debe hacer.

P.- ¿Qué les ha distanciado más como padre e hijo, la corrupción o la figura de Corinna?

R.- Es muy difícil contestar… La relación sentimental que haya podido tener el rey emérito con una persona que no es la madre del Rey es un tema muy delicado, muy sensible, y que le afecta mucho a la fibra íntima y por ello yo no me atrevo a hacer juicios de valor sobre esa circunstancia, pero creo que el Rey ha tomado unas medidas muy duras y las ha tomado como sucesor y como Jefe del Estado, porque ha creído que debía tomarlas. Eso le honra y le hace ejemplar a ojos de la sociedad española, pero también es cierto que el Rey no tenía opción…

P.- ¿Cuándo se les comunica a Sánchez e Iglesias que Juan Carlos I se va de España?

R.- El presidente del Gobierno conoce las decisiones mucho antes de que se tomen. Está en la fase previa de reflexión con el Rey, y la decisión de expatriación del rey emérito no se hubiese producido si no recibe el refrendo, el apoyo del presidente del Gobierno. Es una decisión de estado, una operación de estado en la que tienen capacidad decisoria el Rey y Sánchez como jefe del ejecutivo de una monarquía parlamentaria.

Iglesias se entera cuando el presidente del Gobierno cree que debe enterarse. Es decir, cuando la decisión está tomada, porque no es competencia del vicepresidente segundo del Gobierno entrar en estas materias.

Juan Carlos I no tiene capacidad de autoevaluación ética ni autoevaluación de la bondad o irregularidad de sus conductas

P.- En el libro da a entender que la marcha del emérito podría ser definitiva, pero su destino sí que podría ir cambiando…

R.- Digo que la expatriación de Juan Carlos I es indefinida y no sé si definitiva. Me gustaría pensar que no es definitiva, pero en este momento no tenemos todos los elementos de juicio suficientes para saber el cómo y el cuándo se podría producir un regreso de Juan Carlos I. Para saberlo tenemos que despejar la incógnita del cierre que supone la investigación prejudicial indagatoria que está llevando a efecto la Fiscalía, y hasta que no sepamos cual es su resolución, si es de archivo o es de emprender una acción penal, no tendremos un horizonte probable del regreso del Rey emérito.

En todo caso, si hubiese una acción penal tendría que venir, porque tendría que someterse a la justicia. Pero si hay un archivo, se plantearían problemas de residencia importantes porque no podría quedarse en Zarzuela, y habría que habilitar una residencia que no fuese pública…

P.- ¿Por qué eligió Abu Dabi?

R.- Supongo que, según los testimonios que he recabado, porque le garantizaba una serie de circunstancias para él muy favorables. En primer lugar, la intimidad, la privacidad, ya que las autoridades emiratíes le garantizaban que no iba a tener intrusiones mediáticas. En segundo lugar, porque le vinculan con las autoridades de Emiratos Árabes Unidos y en general con las monarquías del golfo una relación de amistad. Además, se le garantizaba una estancia confortable y asistencia médica. Sobre el papel era un destino poco deseable, tanto para Casa Real como para Moncloa, pero dentro de las condiciones de la expatriación él elegía el destino, él podía alterarlo, y él autorizaría cuando creyese conveniente la comunicación a la opinión pública de su localización.

P.- ¿Qué otros destinos baraja Juan Carlos I si no regresa a España?

R.- No lo sé. Es una pregunta a la que no puede contestar. Se ha especulado con República Dominicana, con Portugal…Pero no dejan de ser meras especulaciones.

P.- En cuanto a lo que mencionaba de la atención médica garantizada… ¿La necesita especialmente?

R.- Hombre, es un hombre de 83 años, ha padecido 18 operaciones, tiene una movilidad extremadamente reducida, y en agosto de 2019 se le practicó una intervención quirúrgica a corazón abierto con la implantación de varios bypass. Todo esto junto con otras afecciones hace que el cuadro de su salud sea delicado y precise una atención permanente.

P.- Hace referencia en el texto a una “pérdida de capacidad cognitiva” de Juan Carlos I…

R.- Leve pérdida de capacidad cognitiva. Juan Carlos I tiene una mala relación con la realidad, no se entienden demasiado bien, la percibe de una manera distorsionada en lo que a él le afecta. No tiene capacidad de autoevaluación ética ni autoevaluación de la bondad o irregularidad de sus conductas. Esto indica que tiene una mala relación con las referencias de la realidad, por una parte, y que por otra su capacidad de autoexamen está muy disminuida, algo típico en los deterioros que se producen en personas mayores, en su capacidad cognitiva.

P.- ¿Entre los testimonios que ha ido recopilando hay alguna situación concreta en la que su círculo lo haya notado especialmente?

R.- En su justificación permanente de que él ha actuado de forma legal y que se siente injustamente tratado.

P.- Respecto a la situación catalana… ¿Teme el Rey al independentismo?

R.- El independentismo en España, tanto en Cataluña como en el País Vasco, viene de bastante lejos. Viene ya del siglo pasado. Un pronunciamiento unilateral de independencia ya se produjo en el año 34 del siglo XX, precisamente por un presidente de ERC, Lluís Companys, y hubo algún incidente también con ciertos perfiles insurreccionales en el año 31 con el presidente Macià, que también era de ERC. Por lo tanto, los sistemas políticos en España han tenido que convivir con el hecho cierto de que en España hay nacionalismos.

Lo que ocurre es que el independentismo catalán con el proceso soberanista ha incurrido en una práctica insurreccional, subversiva, y sus dirigentes han sido sancionados y otros han sustraído a la acción de la justicia. Una cosa es mantener una legítima aspiración a la independencia de un territorio, y otra muy diferente insurreccionarse ante la vigencia de la Constitución y el Estatuto por procedimientos no previstos en el ordenamiento jurídico. Esa es la situación que se ha producido en Cataluña.

Hay que cuidar siempre que todas las aspiraciones de carácter ideológico y político se inserten en el ordenamiento jurídico. No se puede rebasar el ordenamiento jurídico. Hay que estar a las reglas del juego de la democracia. Se puede debatir, se puede reformar, pero con los procedimientos establecidos… No a las bravas, no cometiendo delitos, no infringiendo el código penal.

La relación sentimental que haya podido tener el rey emérito con una persona que no es la madre del Rey es un tema muy delicado, muy sensible, y que le afecta mucho a la fibra íntima

P.- ¿Está ahora la imagen de la monarquía más debilitada que hace 30 años?

R.- Hay que distinguir al Rey de la monarquía y de la monarquía parlamentaria. Cuando se habla de monarquía el nivel de aceptación es de un aprobado justo, si es parlamentaria el aprobado llega al seis, y si se habla de Felipe VI llega al notable alto. Hay que permear los valores que la sociedad atribuye a la figura de Felipe VI a la institución de la corona, porque ahí se produce un vacío que el Rey irá llenando.

P.- Puede que ahora sea la figura de Juan Carlos I la culpable de que esa media baje…

R.- Es cierto que sus comportamientos han provocado un desgaste en la reputación y una menor aceptación de la institución, pero lo que está intentando Felipe VI es una remontada.

P.- ¿Qué papel juega la reina Letizia?

R.- El papel de la Reina es muy positivo para la monarquía. Creo que su incorporación institucional a Casa Real es muy importante porque tiene una procedencia vital distinta de cualquier otra reina consorte que haya tenido España, porque puede aportar una experiencia vital interesante, muy cercana a la realidad. Además, creo que ha apoyado a su marido siempre y siempre está cuando le necesita, y creo que hace una labor extraordinaria en la educación de sus hijas.

La Reina en este siglo no puede concebirse ya como un miembro subalterno, sino con una entidad con personalidad propia, agenda propia y con criterio propio. No podemos pensar en reinas consortes como madres y esposas solamente. Una reina consorte tiene un rol institucional y no constitucional pero sí representativo de gran valor por sí misma.

P.- ¿Los ‘rifirrafes’ entre la reina Sofía y la reina Letizia son causados por esos diferentes orígenes?

R.- Hay mas problemas en las casas y las familias reales entre sus propios miembros siendo del mismo origen. No, el origen no determina criterios enfrentados. Tiene que ver con opiniones diferentes.

P.- ¿Cómo vivió Felipe VI que esos pequeños enfrentamientos se produjesen en público?

R.- No es conveniente que las discrepancias de una familia real tengan proyección pública, es mejor que se vivan con la máxima discreción. Al Rey, que es una persona extraordinariamente discreta y elegante, no le gustan esos conflictos públicos… Pero no se repetirán. El Rey dejó claro que no debían repetirse. Por eso a los pocos meses hizo que aparecieran juntas públicamente visitando a Juan Carlos I en el hospital donde fue intervenido de la operación cardiaca.