La «operación Illa» se ha quedado a las puertas del objetivo acariciado por la Moncloa. El PSC ha ganado las elecciones en Cataluña con 33 escaños y 648.397 votos y es el único partido –al margen de Vox– que crece en voto directo con una caída de la participación de casi 30 puntos. Pero los independentistas retienen la mayoría en el Parlament, con los 33 escaños de ERC, 32 de Junts y 9 de la CUP.

De hecho, el independentismo gana terreno con la baja participación, hasta los 74 escaños. No sólo eso, con los votos del PDeCat, que se queda fuera del hemiciclo, el independentismo suma por primera vez el 50% de los votos. Una victoria que ha llevado a Carles Puigdemont y Laura Borràs a hablar de «noche histórica» y advertir de que se trata de un mensaje del electorado para «avanzar hacia la independencia».

El gran vencedor de la noche ha sido, sin embargo, el candidato de ERC, Pere Aragonés, que ya acaricia la presidencia de la Generalitat. «Cataluña quiere una nueva etapa bajo el liderazgo de ERC para reconstruir desde la izquierda» ha asegurado Aragonés, que ha evitado ligarse a la reedición de la mayoría independentista de JxCat, ERC la CUP.

ERC tienta a los comunes

«No nos conformamos con 68 diputados que pueden ser independentistas, queremos sumar a la gobernabilidad a todos los diputados comprometidos con la amnistía y la autodeterminación» ha asegurado el republicano en un intento de incorporar a los morados, para rebajar el peso de JxCat en la mayoría de gobierno.

«Empezaremos a construir este Govern de forma inmediata», ha asegurado Aragonés, quien ha emplazado a «las fuerzas progresistas partidarias de amnistía y autodeterminación a sumarse a la vía amplia» de ERC para «construir las bases de acuerdo programático para el futuro del país».

Pere Aragonés tiene, como se preveía, la llave de la formación del próximo gobierno catalán, con la posibilidad de pactar tanto con JxCat como con el PSC para formar una mayoría sólida en el Parlament. Y la victoria, por primera vez, sobre JxCat, con un escaño y 30.000 votos más. Serán el argumento oficial para reclamar la presidencia de la Generalitat y evitar condiciones extemporáneas de la CUP, el tercer socio necesario para la investidura.

El argumento oficioso, la posibilidad de una mayoría alternativa integrada por PSC, ERC y los comunes, que suman también 74 escaños. Una alianza prácticamente imposible por los vetos cruzados entre socialistas y republicanos, pero que Esquerra hará valer para imponer sus condiciones en la formación de gobierno.

Junts, contra el tripartito

Laura Borràs ha intentado descartar esa opción desde el primer minuto, hablando ya en la noche de este domingo tanto con Aragonés como con la líder de la CUP, Dolors Sabater, para emplazarlos a abrir las negociaciones para la formación de gobierno, según ha asegurando en cuanto se han conocido los resultados definitivos.

El independentismo «ha ganado las elecciones, hemos vencido a las fuerzas del 155, que siguen sin poder formar gobierno» ha concluido Puigdemont desde Waterloo. El ex presidente fugado ha asegurado que «estamos mejor», porque «hemos superado el 50%, aumenta el número de escaños independentistas y pese a que hemos ido separados el mensaje es persistente, solo el independentismo puede construir una alternativa de Govern».

Borràs ha advertido de que, una vez superado el listón del 50% de los votos «hay mayoría absoluta para avanzar con determinación hacia la independencia». Para la candidata de Junts «esto tiene que tener consecuencias políticas, y tiene que tener consecuencias en el Govern y Parlament».

Junts pierde un diputado en Barcelona y otro en Lleida, un resultado que no refleja la caída en apoyos del partido de Carles Puigdemont, que no se explica solo por los 76.686 votos que se han ido al PDeCat. Esquerra ha conseguido, finalmente, superar a JxCat, por la vía de perder menos votos que los de Carlos Puigdemont. 335.000 votos perdidos por los republicanos por 400.000 votos menos para Junts.

Albiach llamará a Illa y Aragonés

Por contra, la líder de los comunes, Jessica Albiach, quien ha anunciado que «mañana mismo llamaré a Salvador Illa y Pere Aragonés para sentarnos los tres en una mesa y negociar un Govern de izquierdas amplio».

Albiach ha reclamado a republicanos y socialistas que «dejen de una vez los vetos estériles». Y ha advertido con la tentación de «investiduras fake» sin apoyos suficientes, después de que Illa se pasara la campaña anunciando que, si gana las elecciones, se presentará a la investidura.

Baja participación

La baja participación registrada este 14F, un 52,7% de los votantes han acudido a las urnas, ha favorecido las expectativas de los independentistas. Una participación global que calca la de Barcelona, con el 52,7%, mientras la menor participación se ha registrado en Tarragona, con un 50,1%. Se trata de las dos provincias como mayor porcentaje de voto no independentista.

Por contra en Girona, bastión de los de Carles Puigdemont, subía al 54,5%. Aunque la provincia con mayor participación ha sido Lleida, con un 56%. En ambas circunscripciones se han impuesto listas de Junts.

Hace tres años, Cs se impuso con el 25% de los votos, mientras Junts ganó en el bloque independentista por un exigua ventaja de tres centésimas. Los tres partidos independentistas sumaron en bloque el 47% de los votos, y la barrera del 50% era uno de los objetivos prioritarios del independentismo en estos comicios.

Como hiciera Pasqual Maragall en 1999, los socialistas han ganado en votos pero no en escaños. El sistema electoral vuelve a premiar a los partidos independentistas, con mayor implantación en Lleida y Girona, las circunscripciones en las que el escaño es «más barato».