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La pandemia hunde la participación en Cataluña al 53,5%, la más baja de la democracia

La comunidad no veía una abstención tan alta en unos comicios autonómicos desde 1992, cuando sólo participó el 54,87% de los convocados

Integrantes de una mesa electoral equipados de protección individual (EPI), en un colegio del Eixample durante la jornada electoral que se celebra hoy Domingo en Cataluña.

Integrantes de una mesa electoral equipados de protección individual (EPI), en un colegio del Eixample durante la jornada electoral que se celebra hoy Domingo en Cataluña. EFE

Las elecciones al Parlament de este domingo, celebradas en plena pandemia de coronavirus, han registrado una abstención récord del 46,44%, la cifra más alta en unas elecciones en Cataluña desde la recuperación de la democracia. De los 5.624.044 ciudadanos llamados a votar, sólo ejercieron su sufragio 2.869.070 personas, situando en un 53,55% la participación electoral.

Aunque aún es pronto para conocer todos los motivos, varios análisis ya vaticinaban un descalabro de la participación en estas elecciones. No sólo por el miedo al contagio por coronavirus, también por la desafección de los catalanes debido a la gestión de la pandemia y la relajación del clima político del ‘procés’ respecto a 2017.

198061,34%
198464,36%
198859,37%
199254,87%
199563,64%
199959,20%
200362,54%
200656,77%
201058,78%
201267,76%
201577,46%
201779,09%
202153,55%
Porcentaje de participación en las 13 elecciones autonómicas que Cataluña ha celebrado en democracia.

De hecho, hasta hace unas semanas no se sabía si finalmente se iban a celebrar las elecciones el 14 de febrero. Después de consultarlo con otros partidos, la Generalitat decidió retrasar la fecha electoral al 30 de mayo ante la grave situación sanitaria. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anuló finalmente el aplazamiento y mantuvo los comicios en su fecha original.

En estas circunstancias, las elecciones de 2021 se recordarán por su escasa participación y por imágenes insólitas como las vistas entre las 19 y 20 horas, una hora antes del cierre de los colegios. Esos 60 minutos era el tiempo reservado para que fueran a votar los ciudadanos infectados o en cuarentena por Covid-19 ante unos miembros de las mesas ataviados con EPIs, gafas y guantes.

Con el 99,79% escrutado, en las elecciones autonómicas han participado un total de 2.869.070 personas, incluyendo el voto por correo, lo que supone una participación del 53,55%, 25,4 puntos menos que en las últimas autonómicas, celebradas en 2017. Por aquel entonces, las encuestas ya pronosticaban una participación histórica. Y así fue. La llamada a las urnas llegaba precedida de un ‘cóctel’ difícil de superar: el referéndum del 1-0, la declaración unilateral de independencia y la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Según los datos oficiales, votaron casi 4,4 de los 5,5 millones de catalanes convocados. Es decir, un 79,09% del total.

Por tanto, el 21-D seguirá siendo el techo de participación desde que en 1980 se celebrasen los primeros comicios. Después de la llegada de la democracia a España, Cataluña celebró el 20 de marzo de 1980 sus primeras elecciones al Parlament desde el restablecimiento de la Generalitat. Ganó Convergència i Unió (CiU) y la participación fue del 61,34%. En las siguientes, en 1984, acudió a las urnas el 64,36% de los convocados. Este último dato marcó un récord de participación que se mantuvo durante casi tres décadas.

En 1988 la participación cayó al 59,37% y en 1992, con la cuarta mayoría absoluta de Jordi Pujol, hasta el 54,87%. En las siguientes, en 1995, acudió el 63,64% de los electores; en 1999, el 59,20%; en 2003, el 62,54% y en 2006, el 56,77%.

A partir de entonces, la participación no paró de aumentar. En las autonómicas de 2010, tras las que fue investido Artur Mas (CiU), fue a votar el 58,78% de los convocados. En 2012, el 67,76% (rompiendo el récord de participación de 1984) y en 2015, el 77,46%.

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