«El socialismo ha ganado las elecciones. Una fantástica noticia para hacer posible el cambio y el reencuentro por el que tanto ha trabajado @socialistes_cat. Gracias, Salvador Illa por devolvernos la ilusión de conseguir un futuro mejor para Cataluña y para España». Esta fue la reacción del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una vez confirmado el resultado electoral, que certifica el acierto de apostar por su exministro de Sanidad, pero que sirve de poco ante la reeditada mayoría absoluta del independentismo.

No obstante, una cosa son las incógnitas que ahora se abren en torno a la gobernabilidad de Cataluña, y otra el reforzamiento de la figura del jefe del Ejecutivo en una estrategia que se diseñó mano a mano entre Moncloa y el PSC y en la que ha tenido un papel fundamental su director de Gabinete, Iván Redondo, que siguió la noche electoral desde Barcelona. De hecho, Illa hizo una mención expresa a Iván Redondo «por todo lo que me ha acompañado en estos meses desde que soy ministro, tan duros».

Estrategia diseñada mano a mano entre Iván Redondo y el PSC

El secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, hizo por su parte una breve declaración sin adelantar ninguno de los escenarios posibles. Cree que los 33 escaños de Illa representan «un salto espectacular» pese a la «extraña alianza» del independentismo y de la extrema derecha contra el candidato del PSC. Sin embargo, «los socialistas no defraudaremos la confianza que han depositado en nosotros y trataremos de devolver a Cataluña al lugar que le corresponde». Este lunes se reunirá la ejecutiva socialista para analizar los resultados.

Illa ha empatado en escaños con ERC pero ganado en votos, por lo que se considera legítimo ganador de los comicios. Sin embargo, para los de Oriol Junqueras el balance tampoco es malo desde el momento en que han doblegado el pulso a su directo adversario, esto es, Junts. Bien es cierto que sólo les superan por un escaño, pero en 2017 Carles Puigdemont ejerció un control férreo sobre el independentismo con dos diputados más que Oriol Junqueras, por lo que supone un desquite para ERC.

Revalidado el giro pactista de ERC

Sin duda, los secesionistas republicanos pueden argumentar que su giro pactista ha superado al discurso encendido de Laura Borràs, partidaria de una nueva declaración unilateral de independencia, siempre instalada en el «no es no», y esa es una buena noticia para Pedro Sánchez. Pere Aragonès habla de referéndum pactado y de mesa de diálogo, también de políticas de izquierdas, pero advirtió este domingo a Sánchez respecto a la que será una de sus prioridades.

«Es la hora de resolver el conflicto, ver cómo lo resolvemos con un referéndum, ‘sit and talk’. Los independentistas tenemos una mayoría, más del 50 por ciento de votos. Ha llegado el momento de un referéndum», dijo Aragonès en español, catalán e inglés en presencia de Oriol Junqueras.

Existe el riesgo de que intenten un nuevo gobierno de coalición independentista para el que Puigdemont y la CUP pongan unas condiciones draconianas que vuelvan a abocar a Cataluña a un callejón sin salida o a una repetición electoral. Ese escenario no redunda en estabilidad para Sánchez, necesitado de los votos de ERC para sacar adelante la legislatura. Carles Puigdemont ya lo ha dicho: «sólo el independentismo puede crear una alternativa de gobierno».

Por su parte, En Comú Podem ha resistido, aunque superada por Vox. Repite sus ocho diputados y hace un llamamiento al tripartito de izquierdas en Cataluña que ayudaría a dar estabilidad también al gobierno de la Nación, lo que parece más que improbable.

Queda por ver si Iglesias rebaja el tono una vez pasada la campaña

Ahora queda por ver si el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, una vez pasada la campaña electoral, baja el tono respecto a la calidad democrática de España, en sintonía con el que ha sido el discurso del independentismo en los últimos años, y con eso relaja el ambiente interno en el Consejo de Ministros, cada vez más enconado.

«Auguraron nuestra debacle pero nos consolidamos. Somos una fuerza modesta, pero ineludibles para un gobierno de izquierdas en Catalunya y para que haya Gobierno y bloque parlamentario en España frente a una derecha cada día más ultra», escribió Iglesias al filo de las 12 de la noche sin desvelar a quiénes se refería al hablar de esos augures que les querían fuera del Parlament.