El ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, que este lunes se sienta en el banquillo de los acusados en el juicio por el supuesto pago de la reforma de la sede central del partido con dinero negro procedente de la caja B, ha declarado que Francisco Álvarez-Cascos instauró el pago de sobresueldos a políticos con cargo a la caja B o contabilidad extracontable de la formación, engordada con donaciones de empresarios con la que, según su confesión, se pagó parte de la reforma de la sede del partido.

Sostiene que el ex ministro durante el Gobierno de José María Aznar y secretario general de la formación entre 1989 y 1999 Álvarez Cascos fue quien indicó a su antecesor en el cargo, el ex tesorero fallecido Álvaro Lapuerta, que había que pagar a miembros del partido complementos salariales al margen de su nómina oficial procedentes de una contabilidad extraoficial, oculta a Hacienda, en la que se guardaban donaciones de empresarios que esperaban, según Bárcenas, que el partido de Gobierno les beneficiara por ello posteriormente.

Según su testimonio, la indicación de que dichos donativos se utilizaran para pagar «retribuciones a cargos electos, complementos de sueldo a quienes se quería ayudar por un tema especial, como a Luis Fraga como senador por Cuenca, o al ex gerente Páez con una determinada cantidad como gratificación» la hizo Cascos y después la mantuvieron los secretarios generales siguientes Javier Arenas, Ángel Acebes y María Dolores de Cospedal, a quienes ha situado también como receptores de dichos sobresueldos.

No sólo a ellos -según ha afirmado el ex tesorero a preguntas del fiscal Antonio Romeral y ante el tribunal que le juzga- se les pagó sobresueldos. También ha dicho que los recibieron el ex vicepresidente Rodrigo Rato, el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el ex ministro Jaime Mayor Oreja, el ex presidente del Congreso de los Diputados Federico Trillo-Figueroa o el consultor e ideólogo del partido Pedro Arriola.

Tras llegar al Gobierno

Según la explicación aportada por el ex tesorero, el sistema se acordó para que cargos importantes, «que tenían una doble condición de diputados pero dedicaban una parte muy importante al partido», mantuvieran su nivel salarial. «Hasta el año 97 recibían una cantidad en concepto de gastos de representación que se pagaban conforme a ley y de una caja oficial. Al llegar al Gobierno, porque se incorporan todos, se produce la ley de incompatibilidades. Evidentemente, suponía una merma muy importante en la retribución que percibían y la propuesta que recibe el tesorero es que no perciban menos dinero neto del que venían percibiendo. Había que complementar con fondos de la contabilidad extracontable hasta llegar a esa cantidad», ha expuesto Bárcenas.

Él mismo, según su testimonio, acumulaba en su despacho el dinero donado por empresarios y metía el dinero que Lapuerta le indicaba a principios de cada mes en sobres para repartirlos. «La caja la tenía yo. El dinero estaba en mi despacho y yo metía las cantidades en sobres. Previamente, Lapuerta me decía: le voy a entregar el sobre a Álvarez Cascos, a tal, tal y tal. Se desplazaba al ministerio y les entregaba los sobres», ha descrito.

500.000 euros por modificar sus ‘papeles’

El ex tesorero del PP también ha sostenido que un abogado vinculado al Partido Popular le ofreció medio millón de euros para que modificara los documentos en los que registró la contabilidad irregular o extracontable del partido y los sobresueldos cobrados presuntamente por sus altos cargos para confundir a la opinión pública.

Entre febrero y marzo de 2013, después de publicar El País una copia de las anotaciones de la contabilidad paralela registrada por el ex tesorero en los ya denominados papeles de Bárcenas, el abogado Javier Iglesias, apodado ‘El Largo’, ofreció al ex tesorero 500.000 euros para que modificara dichas anotaciones, siempre según su versión.

«En una reunión en el despacho de Iglesias con la mujer de Jesús Merino [ex vicepresidente de Castilla y León condenado en el caso Gürtel] me plantearon la preocupación que hubo en el partido en ese momento por esos documentos y me pidieron que volviera a repetirlos pero variando los conceptos y las cantidades de cara a hacerlos públicos y crear la duda en la opinión pública en cuanto a quiénes eran los buenos y quiénes los malos y generar una duda de si alguien quería perjudicar al PP. En esa reunión se me ofrecieron 500.000 euros en efectivo que aportarían empresarios para cerrar el litigio de carácter laboral que yo mantenía ya abierto con el PP», ha declarado. «Yo le dije que no quería 500.000 sino 975.000, oficiales, no de la caja B. Era lo que me correspondía en concepto de indemnización por el tiempo que llevaba en el partido», ha expuesto el ex tesorero Bárcenas.

Los hechos juzgados

En el juicio que se retoma este lunes en la Audiencia Nacional se juzgan las presuntas irregularidades fiscales en el pago de la reforma de la sede acordadas, presuntamente, en 2008 entre Bárcenas, el ex gerente del PP Cristóbal Páez y los socios de la empresa de arquitectura Unifica. Según el escrito de acusación de la Fiscalía, los últimos admitieron cobrar con dinero negro una parte de la obra, ahorrándose el partido casi un 10% de los 880.000 euros que costó y que no se declaró supuestamente a Hacienda.

En un escrito remitido recientemente a la Fiscalía Anticorrupción, Bárcenas reconoció estos hechos y también que el dinero negro para pagar esa parte de la reforma procedía de donaciones de empresarios al partido.