JxCat gestionará el 62% del presupuesto de la nueva Generalitat en función del reparto de carteras anunciado por republicanos y puigdemontistas este lunes. El partido liderado por Carles Puigdemont se hace con dos de las tres carteras de mayor gasto, Salud y Bienestar, aunque se desgajan de esta las políticas de trabajo, incluidas ahora en una consejería de Empresa y Trabajo en manos de los republicanos.

Junts asume además la consejería de Economía, de la dependerá en última instancia la gestión de los fondos Next Generation de la Unión Europea. Su distribución, sin embargo, se definirá en una comisión integrada por todos los departamentos, ha explicado el futuro president, Pere Aragonès, que renuncia así al Comisionado de Fondos Next anunciado en campaña, que debía asumir Miquel Puig.

ERC se ha resistido a invertir los términos del acuerdo alcanzado con Junts en 2017, por el que los republicanos asumieron todas las carteras sociales, Salud, Educación y Bienestar, además de Economía. Esquerra ha gestionado durante los últimos tres años el 70% del presupuesto de la Generalitat, una baza que no quería entregar ahora a Junts.

Negociación de última hora

Pero la negociación hasta el último momento y la necesidad de evitar las elecciones ha llevado a los republicanos a ceder dos de las tres carteras sociales, además del Departamento de Territorio. Sólo la cartera de Educación puede compararse con sus presupuestos.

El vértigo electoral, y las encuestas que mostraban el desgaste del electorado independentista, han forzado una negociación exprés el pasado fin de semana. Dos encuentros de Sánchez y Aragonés han servido para desencallar el acuerdo. El primero en la masía del republicano Isaac Peraire en Prats de Lluçanés (Barcelona) el sábado. El segundo, en la localidad costera de Alella.

Será Govern paritario entre hombres y mujeres, con siete consellers de ERC y otros siete de JxCat, más la presidencia en manos de Pere Aragonès. Con muchas incógnitas todavía por resolver, como saber si Elsa Artadi acumulará Vicepresidencia y Economía, como hizo Aragonès, o si Esquerra mantendrá la portavocía en la consejera de Presidencia, para la que se perfila Laura Vilagrà, o escogerá una cara fuera del Govern, como hizo en su día José Montilla.

Superconsejería de Presidencia

Los republicanos, por su parte, acumulan poder en una nueva consejería de Presidencia a la que se suman Relaciones Institucionales y Procesos Electorales, además del departamento de Administración Pública, hasta ahora en manos de Junts. Esquerra gestionará también el nuevo departamento de Acción Climática, que agrupa todas las políticas de medio ambiente -energía, residuos y agua incluidos, además de Agricultura y Alimentación.

El partido de Aragonès asume además la «patata caliente» de los últimos gobiernos catalanes: Interior. Con la promesa de nuevas movilizaciones independentistas en la hoja de ruta pactada con JxCat y la CUP, y la gestión del orden público bajo la lupa de los antisistema, será el departamento más complicado. Una cartera para la que han sonado la actual titular de Justicia, Ester Capella, o el ex diputado socialista, ahora en ERC, Carles Castillo.

Junto a estos departamentos, ERC asume Cultura y la nueva cartera de Feminismos, además de conservar Educación. Un ámbito que promete ser otro de los caballos de batalla de la legislatura, por la voluntad de la CUP y ERC de poner coto a la escuela concertada, que Junts se compromete a defender.

Aviso de la CUP

«Es evidente que hay planteamientos que no son coincidentes entre la CUP y JxCat» reconocía Jordi Sánchez en la presentación del acuerdo. «El más importante» según el secretario general de Junts, es «el reconocimiento a iniciativa social, no confundir fortaleza de sector público» con eliminar la iniciativa privada. En palabras de Sánchez, «el mundo educativo tiene una riqueza a partir de iniciativa social que tiene que tener en el futuro».

Xavier Pellicer, diputado de la CUP, advertía poco después que sus votos no son «un cheque en blanco» al futuro gobierno catalán. La investidura está garantizada, advierte Pellicer, pero los antisistema exigirán «desde el primer momento el despliegue del acuerdo con ERC».

Pellicer ha señalado ejemplos. «Si en las primeras semanas no se retira a la policía de los desahucios, la CUP no podrá sostener esta mayoría parlamentaria». Los antisistema reconocen, además, su preocupación porque Salud, Territorio y Economía «queden en manos de Junts».