Un tribunal francés ha puesto una multa de un millón de euros a Ikea por obtener y almacenar datos de sus empleados de forma inapropiada. La justicia ha declarado culpable a la filial francesa de Ingka Group, propietaria de la mayoría de tiendas Ikea en todo el mundo.

Según ha publicado Reuters, la compañía ha sido acusada de vulnerar la privacidad de sus empleados por revisar cuentas bancarias de estos.

Además, el antiguo director general de Ikea en Francia, Jean-Louis Baillot, ha sido condenado a dos años de prisión, aunque suspendidos, y a una multa de 50.000 euros por el Tribunal Correccional de Versalles.

Otros diez antiguos empleados o directivos de la firma fueron sentenciados a penas menores de cárcel, que también quedaron suspendidas, así como a sanciones económicas más leves, mientras que dos más fueron absueltos.

El caso se remonta a un período en el que Ikea Francia recolectó entre 2009 y 2012 datos personales de cientos de sus trabajadores «por medios fraudulentos, desleales ilícitos, de forma habitual», señala la sentencia, a la que tuvo acceso Efe.

El asunto estalló en mayo de 2012, cuando la compañía despidió a varios responsables administrativos en Francia tras descubrir un sistema para recabar y almacenar datos y antecedentes de sus empleados.

El entonces responsable de seguridad de la empresa en Francia, Jean-François Paris, confesó poco después en la prensa que se recogían esos datos a través de varias empresas privadas, aunque aseguró que esa práctica era habitual en las filiales de otros países.

Ikea Francia señaló en una declaración enviada a Efe que «siempre condenó con firmeza estos hechos antiguos» y recordó que desde 2012 se excusó por estos hechos y puso en marcha medidas para que esas prácticas «no pudieran reproducirse».