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La ANC reivindica la "batalla de Urquinaona" y el 1-O en la Diada de 2021

Un manifestante independentista, durante la Diada.

Un manifestante independentista, durante la Diada. EFE

El referéndum del 1-O y la «batalla de Urquinaona» son, para el independentismo, los dos momentos álgidos de la desobediencia y la confrontación con el Estado. Y a esos dos momentos cumbre del imaginario independentista se encomendará este año la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para celebrar la Diada del 11 de septiembre. Una fecha clave para exhibir músculo independentista, tras dos años especialmente difíciles para la movilización.

Esta vez, la manifestación de la Diada partirá de la Plaza Urquinaona, convertido en nuevo símbolo de la batalla independentista por monopolizar la calle, y se dirigirá hasta el Parlament. Ya no se pretende llenar grandes avenidas, como en los años previos a 2017. La concentración será móvil.

La ANC quiere reivindicar además el 1-O, ha anunciado su presidenta, Elisenda Paluzie. Así, la Asamblea plantea para este 2021 una Diada «doble» con actos y manifestaciones independentistas tanto el 11 de septiembre como el fin de semana del 1 de octubre, para «poner en valor el éxito» del referéndum ilegal.

Recuperar la calle

Se trata, en todo caso, de una clara respuesta de la entidad independentista a los llamamientos del Gobierno y el PSOE a «pasar página del 1-O». Una petición que los independentistas ortodoxos acusan a Esquerra de atender con demasiada predisposición con su apuesta por la mesa de diálogo.

El objetivo de las movilizaciones, ha explicado Paluzie, no es otro que «recuperar las calles» para «empujar a partidos e instituciones» a seguir reivindicando la independencia. «Se trata de activar el frente popular para activar al frente institucional y transmitir que solo luchando conseguiremos la independencia» ha concluido Paluzie.

Caída de la participación

En 2020 la pandemia condicionó la convocatoria de la ACN, que se limitó a una concentración en el centro de Barcelona -frente a la principal delegación de Hacienda-. Un acto estático, delimitado y con los asistentes preinscritos sentados en sillas con el Covid volviendo a escalar en el número de contagios. Una circunstancia que impidió comparaciones que el año anterior habían sido odiosas.

El 11 de septiembre de 2019 había sido complicado por la desmovilización y división en el seno del independentismo. La ANC convocó en solitario, sin el apoyo de Òmnium. Y lo hizo con un duro mensaje contra los partidos independentistas, a los que acusaba de haber perdido la iniciativa tras la aplicación del 155 en Cataluña. El resultado, una concentración ante las fuentes de Montjuïc que se quedó muy lejos de las movilizaciones de años anteriores.

Según la Guardia Urbana, 600.000 personas secundaron ese año la convocatoria independentista, prácticamente la mitad que el año anterior, cuando la policía local habló de un millón de participantes. Se trataba, según las estimaciones oficiales, de la cifra más baja en siete años, desde que el 11-S comenzó a celebrarse masivamente.

Apenas un mes después los CDR incendiaban las calles de Barcelona como respuesta a la sentencia del procés. El culmen fue precisamente la «batalla de Urquinaona», en la que los manifestantes se enfrentaron a Policía y Mossos d’Esquadra con una violencia no vista hasta entonces.

Paluzie ha añadido que, con el 1 de octubre «reivindicaremos la victoria de la autodeterminación, homenajearemos a los más de tres mil represaliados, recordaremos el papel clave de la Catalunya Nord en la organización del referendum de autodeterminación e incidiremos en la perseverancia del pueblo catalán hasta conseguir la independencia”.

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