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La Guardia Urbana certifica el pinchazo de la Diada y reduce a la mitad los asistentes

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La Guardia Urbana certifica el pinchazo de la Diada y reduce a la mitad los asistentes
Vista aérea de la plaza de España de Barcelona al inicio de la manifestación de la Diada.

Vista aérea de la plaza de España de Barcelona al inicio de la manifestación de la Diada. EFE

Resumen:

Como cada año, la guerra de cifras es uno de los ejes de discusión de la Diada que el independentismo capitaliza este 11 de septiembre en Cataluña. El diseño de esta edición concentra a los manifestantes en la Gran Vía de Barcelona, entre el Paseo de Gracia y la Plaza de España, y ligeramente alrededor de esta última en las calles adyacentes, formando una especie de estrella. Según la Guardia Urbana, han acudido 600.000 personas, prácticamente la mitad que el año pasado, cuando habló de un millón. Se trata, según las estimaciones oficiales, de la cifra más baja en los últimos siete años, desde que el 11-S comenzó a celebrarse masivamente.

Sin embargo, las cifras son claras y la cifra dada por la Guardia Urbana sigue siendo exagerada: el área total de la manifestación es de 125.000 metros cuadrados. El resto son matemáticas. En España, la normativa generalmente permite una ocupación máxima legal para las discotecas de dos personas por metro cuadrado. En el caso de conciertos y otros eventos en los que esté previsto que haya «público de pie», el límite sube hasta cuatro personas por metro cuadrado. Pero esta capacidad dificulta mucho el movimiento y es inasumible en espacios abiertos o con masas en movimiento.

Es decir: esta tarde en Barcelona se han podido concentrar, como máximo, 500.000 personas. Pero ese cálculo es también irreal. Implicaría que hay cuatro personas apelotonadas por metro cuadrado de manera uniforme en todo el recorrido, incluyendo el mobiliario urbano: árboles, bancos, marquesinas, contenedores de basura…

Obviamente, ni había gente subida a las farolas ni la concentración era esa. De hecho, en las imágenes aéreas de Plaza de España se apreciaban ostensibles calvas y áreas vacías. Gran Vía sí presentaba una alta ocupación, aunque sin desafiar límites lógicos ni poner en riesgo la integridad de los asistentes.

Evolución

Las cifras inverosímiles han sido una constante de las Diadas desde el año 2012, cuando se celebró por primera vez de manera multitudinaria. Aquel año se manifestaron en Barcelona 1.500.000 personas según los organizadores y unas 600.000 según la delegación de Gobierno.

En 2013, la cadena humana organizada para esa edición reunió a 1,6 millones de personas según la ANC y el gobierno de la Generalitat. 400.000 para la delegación del Gobierno. El ‘récord’ se estableció en 2014, cuando los organizadores se vinieron arriba y cifraron los participantes en la ‘V’ en dos millones de personas. La Guardia Urbana lo rebajó hasta 1,8 millones y la delegación a medio millón.

La Diada sufrió un ligero bajón en 2015 y mucho más pronunciado en 2016, cuando se organizó simultáneamente en varias ciudades catalanas, en lugar de concentrarlo en Barcelona como habitualmente. En la capital autonómica se concentraron, según la policía local, 875.000 manifestantes, rebajados a 375.000 por la delegación del Gobierno. Un año más tarde, en la manifestación previa al referéndum ilegal del 1 de octubre, se dieron cita un millón de personas exactos según la Guardia Urbana y 350.000 según el Ejecutivo.

La Guardia Urbana parece abonada a la cifra del millón de asistentes, pese a que resulte absolutamente inverosímil. Tomando en cuenta el área del recorrido de la manifestación del pasado año, en ningún caso la asistencia pudo haber superado las 700.000 personas, aunque la matemática se dejó de lado. La delegación del Gobierno, ya entonces en manos de Pedro Sánchez, optó en 2018 por no dar cifras de asistencias para no contribuir a la habitual guerra de confusión.