Por televisión, con un mando a distancia sosteniendo una estelada posada sobre la mesita para que no se la lleve el aire, y a pie quieto en el jardín de la residencia de Waterloo, Carles Puigdemont ha seguido a miles de kilómetros la manifestación de la Diada que este miércoles se celebra en Barcelona. El ex presidente de la Generalitat ha estado en boca de todos los intervinientes en el acto, junto a sus compañeros de Govern actualmente en prisión provisional, aunque sus condiciones sean muy diferentes.

Lejos de una celda, Puigdemont ha seguido el evento al aire libre y ha compartido la escena en una imagen distribuida a través de los canales del Consell per la República, la institución paralela con la que el entorno de Puigdemont trata de puentear la legalidad española -sin demasiado éxito-.

La fotografía, no obstante, no ha pasado desapercibida por varios detalles. Uno de ellos, las copas de cava en manos de los acompañantes de Puigdemont, aunque el ex presidente parece decidirse por un vaso de agua en el momento de la imagen. Más si cabe ha sorprendido el fondo del ‘paisaje’: en el interior del jardín de la mansión belga de Puigdemont se aprecian perfectamente una bola de pilates de color gris…y una gran cama elástica.

Minutos antes, el propio Puigdemont había compartido una imagen de la televisión por la que siguen el evento a través de la señal internacional de TV3, dejando de lado el entorno y a sus acompañantes. Antes, por la mañana, había animado al independentismo a darse cita por la tarde en Barcelona.

«Cada tramo de la Diada es un tramo más que recorre la independencia de Cataluña. Hoy volveremos a enseñar al mundo que persistimos pese a la represión, que tenemos derecho a vivir en paz y libres, y que nadie podrá decidir por nosotros nuestro futuro», escribió el líder independentista.