¿Qué tiene en común ser director adjunto de Gabinete de la presidencia del Gobierno con presidir el Hipódromo de la Zarzuela? Pues en principio nada, pero ese ha sido el periplo del que fuera mano derecha de Iván Redondo en Moncloa, Paco Salazar. Militante del partido a diferencia del «spin doctor» y uno de los primeros en ver el potencial de Pedro Sánchez en su batalla por las primarias socialistas, trabajó durante tres años mano a mano con Redondo, con quien consiguió crear un equipo engrasado que saltó por los aires el pasado día 10.

Con la salida de Redondo y el advenimiento de Óscar López, las cosas cambiaron para el andaluz. López eligió de número dos a Llanos Castellanos, que venía de la presidencia de Patrimonio Nacional. Pero a diferencia de Redondo, «desaparecido» políticamente del mapa, con Salazar han querido tener cierta deferencia.

Por un lado es, y sigue siendo, secretario ejecutivo de Acción Electoral de la dirección federal del PSOE, pero apenas tiene relación con el partido desde hace tiempo y no ejerce como tal. No asoma por Ferraz, donde ni siquiera tiene despacho, y no se le ha encargado ningún papel en la preparación del 40 Congreso, que pilotan Adriana Lastra y Santos Cerdán. De hecho, pocos descartan que saldrá también de la ejecutiva federal a partir de octubre. Y desde pocos días ocupa la presidencia del Hipódromo, un premio de consolación tras su abrupta salida de Moncloa.

«Es un honor anunciar mi incorporación hoy como Presidente del Hipódromo de la Zarzuela. Agradecer mi nombramiento a la SEPI y SELAE, y trasmitir mi total compromiso para contribuir al crecimiento tanto del Hipódromo de la Zarzuela como de toda la industria del Turf en España», escribió en Twitter.

Artífice del «efecto Illa»

Lo que sepa o deje de saber sobre la industria del Turf está por descubrir. Algo más sabe de campañas electorales puesto que se le atribuye la estrategia que hizo del ex ministro de Sanidad, Salvador Illa, ganador de las elecciones catalanas de 14-F. En cambio, los comicios de Madrid lo cambiaron todo.

El incontestable triunfo de la popular Isabel Díaz Ayuso y el sorpasso de Más Madrid al PSOE, abrieron un nuevo ciclo político que colocó al PP de Pablo Casado el primero entre las preferencias de los electores según la mayoría de los sondeos a excepción del CIS. El 4-M explica en muy buena medida el alcance de la crisis ministerial y la defenestración de Iván Redondo, que se ha llevado también por delante a Paco Salazar.

El premio de consolación no está mal. Cerca de 110.000 euros de sueldo bruto al año, algo menos de lo que cobraba en Moncloa. Ahora queda por ver si Pedro Sánchez va a seguir contando con él en Ferraz tras el 40 congreso socialista de octubre o no deja casi títere con cabeza, que es lo que temen muchos.