JxCat ha arremetido contra Josep González Cambray, el republicano que gobierna el Departamento de Educación de la Generalitat, por haber «cedido» a las pretensiones de la organización Hablamos Español. El origen de la polémica está en una circular de la consejería en la que ordena a todos los centros públicos de primaria, secundaria y bachillerato remitir sus programaciones en castellano a la entidad.

Una reclamación que Hablamos Español presentó ante la Comisión de Garantía de Acceso a la Información Pública (GEIC), que avaló el derecho a conocer los contenidos lingüísticos de los programas de las escuelas catalanas. Tras la decisión de la GEIC, el Departamento ha dado 15 días a los colegios para enviar la información a la entidad.

Pero JxCat ve en esta decisión una cesión del Govern ante un nuevo «intento de instrumentalización de la lengua catalana que pretende cuestionar el modelo de escuela catalana y la inmersión lingüística». En un comunicado, Junts defiende que «todos los centros educativos deben ser preservados de estos ataques» y afea a la consejería que el Departamento que «traspase la responsabilidad a los centros» y sus equipos directivos.

Catalán, única lengua vehicular

El Estatuto y la Ley de Educación de Cataluña determinan que el catalán es la lengua vehicular del sistema educativo, recuerda el partido de Carles Puigdemont. Por tanto, concluye, «todas las asignaturas se imparten en catalán excepto aquellas que son de otras lenguas. Esta es la respuesta que debería haber dado el Departamento».

La polémica se produce en un momento de ofensiva de las entidades independentistas sobre la supuesta regresión del catalán, especialmente entre los segmentos más jóvenes de la población. En este contexto, la Plataforma por la Lengua ha denunciado que los niños hablen castellano en los patios escolares.

La consejera de Universidades, Gemma Geis, por su parte, ha arrancado el compromiso de los rectores de las universidades públicas para que se imparta el 80% de las clases en catalán, al tiempo que se ha iniciado una campaña en redes contra los profesores que se pasan al castellano a petición de alumnos llegados de otros puntos de España o del programa Erasmus.

El ejemplo más polémico de esta campaña ha sido el comentario «editorial» en el programa matinal de Catalunya Ràdio, en el que se deseaba un «buen día de mierda» a los profesores universitarios que no utilizan el catalán.