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Emoción y devoción en la ofrenda más atípica a la Virgen del Pilar

Una mujer vestida de "maña" en las inmediaciones de la Basílica del Pilar, donde hoy se realiza la tradicional ofrenda de flores a la Virgen del Pilar el día de su festividad

Una mujer vestida de "maña" en las inmediaciones de la Basílica del Pilar, donde hoy se realiza la tradicional ofrenda de flores a la Virgen del Pilar el día de su festividad

La emoción y la devoción han predominado este martes entre los afortunados que han podido llevar sus flores a la Virgen del Pilar en Zaragoza en una ofrenda más corta, restringida y vallada debido a las restricciones sanitarias, y que confían en que el próximo año sea como la que conocían antes de la pandemia.

A diferencia del pasado año, la favorable evolución de la pandemia, con menos contagios e incidencia, ha permitido la Ofrenda de Flores presencial a la Virgen del Pilar, el acto más esperado de la semana cultural organizada por el Ayuntamiento en torno a este 12 de octubre y que se complementa con la ofrenda virtual que se estrenó el pasado año.

Desde las 7 de la mañana y en formato reducido los 20.000 oferentes a los que reduce este año la ofrenda han empezado a llevar sus flores a la Virgen, cuya estructura, de menores dimensiones que en años anteriores, se ubica en un emplazamiento también distinto, junto a la Fuente de la Hispanidad y no en el centro de la plaza del Pilar, con el fin de evitar aglomeraciones.

El recorrido, reducido a menos un kilómetro, empieza en la margen izquierda y transcurre acotado por vallas, de dos metros y tapadas con lona blanca al llegar a la plaza para evitar la concentración de multitudes.

Ello no ha impedido, no obstante, que a primeras horas de la mañana zaragozanos y visitantes se hayan concentrado en los alrededores de la plaza para ver a los agraciados oferentes y disfrutar con amigos y familiares en las terrazas cercanas de cafés y chocolates con churros.

Todo ello en un día soleado en el que predominaba la ilusión en las cercanías de la Ofrenda mientras el resto de la ciudad presentaba una imagen también inusual para un Día del Pilar, sin las prisas ni las concentraciones de grandes grupos de ciudadanos en otras calles del centro ataviados con el traje tradicional en espera de iniciar un largo recorrido para depositar sus flores en la plaza.

Los zaragozanos, y también los visitantes, han disfrutado de una ofrenda diferente y excepcional, con la ilusión de haber podido recuperar este año este acto que no se celebró en 2020, pero sin la algarabía de años anteriores a la pandemia. Y con el mismo deseo: que la de 2022 pueda volver a ser la Ofrenda que todos conocen.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, ha expresado este deseo ya que la de este año ha sido una Ofrenda «todavía condicionada» por el virus, al igual que la vicealcaldesa, Sara Fernández, quien ha confiado en que esta sea «la última vez» que existen los actuales condicionantes sanitarios.

Azcón ha recordado a las personas fallecidas por la pandemia de Covid-19, como «la inmensa mayoría de los que vayan a pasar por la Virgen», que lo van a hacer «acordándose de los que ya no están con nosotros», ha dicho.

El Ayuntamiento de Zaragoza se ha solidarizado además con la isla de La Palma, afectada por la erupción del volcán de Cumbre Vieja, y ha portado una bandera floral con sus colores para la Ofrenda.

Entre los 20.000 oferentes que hoy pueden llevar sus flores a la Virgen, de los que habían pasado este mediodía 247 grupos según el horario previsto, aunque no se habían presentado 27 de ellos, el sentimiento era de alegría por haber sido agraciados para participar en el acto, pero también de tristeza porque estaba lejos de ser lo que recordaban.

Por la plaza del Pilar conforme avanzaba el día han pasado personas que han ido y venido, y que han recurrido a sus teléfonos móviles para hacer fotos de esta Ofrenda de flores presencial, pero inusual, que desean que sirva de transición para volver, el próximo año, a la tradicional y la de siempre.

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