Los sindicatos de la Ertzaintza han reclamado a las instituciones «que pongan más de su parte» para esclarecer todos los asesinatos cometido por ETA y en particular los de los agentes de la policía autonómica vasca. El portavoz de la central mayoritaria, Erne, Roberto Seijo, ha lamentado que los años transcurran y muchos de los crímenes continúen sin resolverse. Ha señalado el caso del asesinato de sus compañeros Ane Arostegi y Javier Mijangos, asesinados por ETA el 23 de noviembre de 2001 cuando realizaban tareas de regulación del tráfico en Beasain. Seijo ha apuntado que crímenes como este 2siguen sin resolverse y su familia sufriendo»: «Exigimos que se esclarezcan todos».

La petición «en nombre de todos mis compañeros», la ha realizado en un sencillo homenaje celebrado hoy a otro compañero asesinado por la banda terrorista, Txema Agirre el 13 de octubre de 1997. Agirre fue tiroteado cuando acudió a identificar a tres falsos jardineros que se colaron en los preparativos en víspera de la inauguración del Museo Guggenheim prevista para cinco días más tarde. Los tres operarios portaban falsas jardineras donde ocultaron lanzagranadas que tenían previsto accionar por control remoto durante el acto de apertura de la pinacoteca. Al acto estaba previsto que acudieran los Reyes, el presidente José María Aznar y el lehendakari José Antonio Ardanza, entre otras autoridades.

Uno de los miembros del comando ‘Katu’, Kepa Arronategi, fue detenido mientras huía a sólo unas calles del lugar. Sin embargo, otro de los integrantes, Eneko Gogeaskoetxea, no pudo ser arrestado hasta 13 años después. El tercer miembro del comando jamás ha sido identificado.

«Necesitamos Justicia»

Seijo ha solicitado al consejero de Seguridad del Ejecutivo vasco, Josu Erkoreka, que no deje caer en el olvido estos crímenes sin resolver «y que pongas más medios si es necesario o hable con el Ministerio del Interior, pero necesitamos justicia».

El portavoz de la asociación Mila Esker, Julio Rivero, ha asegurado que seguirán trabajando para el reconocimiento de los que son «los verdaderos héroes» que merecen homenajes, «estos son los verdaderos héroes». Rivero ha recordado que acciones como las de Txema, por las que perdió la vida, son las que «han hecho posible que todos vivamos en paz»: «Toda sociedad que no esté enferma debe entender que este es el camino del reconocimiento, del no olvido y la memoria de quienes han hecho posible que todos vivamos en paz».

La Ertzaintza fue no de los colectivos que en mayor medida padeció la violencia terrorista. Un informe del Gobierno vasco cuantificó en 15 los agentes asesinados por la banda, además de numerosos heridos, muchos de ellos de gravedad, en los cerca de 1.300 actos de violencia callejera en los que tuvo que intervenir. La amenaza terrorista hizo que 650 agentes se vieran obligados a modificar su número de placa, 3.000 ertzainas a cambiar de matrícula y se estima en casi 7.900 el número de agentes sobre los que ETA recabó información.