No eran jardineros, eran terroristas. Tampoco pretendían engalanar el Museo Guggenheim a cinco días de su inauguración. Aquel 13 de octubre de 1997 el objetivo de los tres hombres que estacionaron su furgoneta robada simulando colocar falsas macetas era atentar contra el Rey Juan Carlos, el presidente José María Aznar y el lehendakari José Antonio Ardanza. Todos acudirían a la flamante inauguración de la pinacoteca que transformaría Euskadi. En sus burdas macetas falsificadas escondían hasta una docena de lanzagranadas que pretendían activar por control remoto. Hoy se cumplen veinte años desde que un ertzaina evitó que los jardinerosterroristas de ETA cumplieran su propósito. Se llamaba Txema Aguirre y tenía 35 años y un hijo recién nacido.

Una placa le recuerda en la pequeña plaza que precede al Puppy del Guggenheim, en el mismo lugar donde tras pedir documentación a los terroristas uno de ellos le disparó por la espalda y a bocajarro para emprender después una huida por el centro de Bilbao. Uno de ellos, Kepa Arronategi, fue detenido poco después apenas unas calles más lejos. Eneko Gogeaskoetxea lograría escapar para ser arrestado 13 años más tarde. El tercer integrante de aquel comando ‘Katu’ continúa hoy sin identificar.

Txema Aguirre desbarató el atentado con el que ETA iba a atentar contra el Rey y Aznar en la inauguración del Guggenheim

Pese a su acción heroica que le costó la vida, Aguirre no ha merecido hoy el reconocimiento de ningún representante del Gobierno vasco. Tampoco de la mayoría de los partidos con representación en la Cámara vasca. Ni PNV, ni PSE, ni Podemos, ni por supuesto EH Bildu han enviado representación alguna. Tan sólo el PP ha participado en un emotivo acto, abierto a instituciones y sociedad en su conjunto, convocado por sus compañeros en el día en el que se cumplen dos décadas de su asesinato y en el que los eventos que el Guggenheim ha organizado para celebrar su vigésimo aniversario han llenado Bilbao de visitantes.

Sin presencia de partidos salvo el PP

Un sencillo pasillo conformado por una treintena de agentes de la Ertzaintza ha precedido al ‘aurresku’ de honor que ante la placa que recuerda a Txema Agirre y una imagen del agente, han bailado dos dantzaris. Posteriormente,  y en presencia de su viuda, Maite Mollinedo, familiares y amigos, se ha procedido a depositar flores para recordar al agente.

El acto, formalmente convocado por los sindicatos de la Ertzaintza Erne y ELA, ha contado con la presencia de decenas de agentes que han rendido emocionados un sentido recuerdo a Aguirre, En nombre de ellos el portavoz del sindicato mayoritario de la Ertzaintza, Erne, Ernesto Seijo, ha recordado la memoria de Txema “que dio su vida para que todos podamos hoy ver este museo”.

El portavoz del sindicato mayoritario lamenta no haber recibido “muestras de cariño” por parte de las instituciones

Ha Lamentado que las instituciones y el Patronato del Guggenheim se hubieran implicado más en el homenaje al agente asesinado por ETA. Seijo ha denunciado que no se ha recibido “ninguna muestra de cariño a este agente y a la Ertzaintza, que se lo merecen”. También ha recordado que fueron necesarios 14 años para que las instituciones colocaran la placa que hoy da nombre a la plaza.

Por su parte, la secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández ha señalado que el Museo Guggenheim, Euskadi no serían lo que son “sin personas como Txema Aguirre, que estuvo defendiendo las libertades y derechos de todos”. Fernández ha apelado a la necesidad de poner en valor la labor hecha por la Ertzaintza en la lucha contra el terrorismo y para ver el final de ETA. H apuntado que es tiempo de reivindicar “que hemos recuperado la calle ocupada con “homenajes a asesinos  que se paseaban por las calles orgullosos de serlo”: “hoy se pasea  por el centro de Bilbao la dignidad de una persona que defendió los derechos de todos”. Fernández ha lamentado que no haya representación institucional ni del  resto de partidos, “se retratan por ellos mismos”.