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Vecinos, empresarios y aliados políticos: todos contra Colau en en el ecuador del mandato

Ada Colau

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau EP

Abucheos en las Fiestas de la Mercè, manifestaciones en contra, una plataforma creada ad hoc para desalojarla del Ayuntamiento y, como colofón, el ataque frontal del principal think tank económico catalán, el Círculo de Economía. Ada Colau llega al ecuador de su segundo mandato con todos los frentes abiertos y serias dudas sobre su continuidad al frente de la capital catalana.

Las crisis abiertas sobre seguridad, la imagen de la ciudad o proyectos como la recogida de basuras, junto a su rechazo frontal a la ampliación del Aeropuerto Barcelona-El Prat o la ineficacia de sus regulaciones sobre la vivienda pesan sobre las aspiraciones de Colau, quien según algunas fuentes podría estar buscando acomodo en el nuevo proyecto de Yolanda Díaz.

El próximo jueves la Plaza Sant Jaume acogerá una manifestación contra la alcaldesa. Será el pistoletazo de salida a la campaña de desgaste contra Colau ideada por la plataforma Barcelona Imparable, un conglomerado de entidades locales cuyo único objetivo parece ser desalojar a la alcaldesa de la Casa Consistorial.

Plataforma anti-Colau

La web BCN és imparable recoge ese descontento impulsada por entidades como Movimiento Tsunami Vecinal, Barcelona Oberta, la Federación Nacional de Estudiantes de Cataluña, el Real Círculo Artístico de Barcelona, o el Gremio de Hotels, además de diversas federaciones deportivas. Un movimiento cuyo portavoz es el presidente de la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña (UFEC), Gerard Esteva.

Miembro también del Consejo Municipal de Deporte de Barcelona, Esteva está en la órbita de JxCat, aunque los promotores de la plataforma niegan objetivos políticos más allá de desalojar a Colau. Su objetivo, afirma el manifiesto de la plataforma, es «promover la recuperación del liderazgo positivo de la ciudad en todos sus ámbitos» y revertir así la «dinámica y deriva negativas actuales».

Barcelona es imparable ha nacido por el «desánimo» y el «estancamiento» que vive hoy la capital catalana, afirma. Y avisa de que «se están dejando escapar grandes oportunidades de progreso», como la ampliación del Aeropuerto de El Prat. El primer indicio de ese descontento lo tuvo Colau el pasado 24 de marzo, cuando un grupo de vecinos la obsequió con una sonora pitada en el pregón de las fiestas de La Mercè.

La gestión municipal, tercer problema de los vecinos

El Barómetro municipal del primer semestre de 2021, publicado el pasado julio, daba pistas del descontento que ha estallado ahora por diversas vías. Según el sondeo del Ayuntamiento, la gestión municipal es ya el tercer principal problema para los vecinos, con un 8,4% de respuestas. El crimen sigue siendo el primer problema, con un 14% de las respuestas, seguido por los problemas de tráfico (10,5%), que ascienden al segundo lugar.

Además, Colau suspende en el barómetro del primer trimestre del año, con un 4,7% de puntuación media. La misma nota que obtenían Jaume Collboni (PSC) y Elsa Artadi (JxCat), mientras el republicano Ernest Maragall era el único que conseguía un aprobado. Pese a ello, la alcaldesa recibe la aprobación de más de la mitad de los consultados, igual que Maragall, aunque claramente provoca más rechazo que Maragall entre sus detractores.

En este contexto, sus rivales afilan ya las armas para lanzarse a por la alcaldía. El mismo sondeo daba por primera vez ventaja a ERC en unas elecciones autonómicas con una intención directa de voto del 13,8%, seguidos de BComú, con un 12,3%, y el PSC con un 9,6%. Republicanos y socialistas crecen además en intención de voto, mientras los de Colau se estancan. Y su socio en el gobierno local, Jaume Collboni, no desaprovecha ocasión de desvincularse de ella, a dos años de unas elecciones en las que los socialistas aspiran a recuperar la capital catalana.

La explicación de las críticas a Colau se está en dos grandes problemas y dos crisis de gestión que llevan el sello de la alcaldesa para la mayoría de los barceloneses. Las crisis son las de seguridad y tráfico que refleja el barómetro. Las crisis de gestión corresponden al nuevo modelo de recogida de basuras y las superilles -super islas de casas en las que se prohibe el tráfico de vehículos privados para «pacificar» los barrios-.

Crisis de seguridad

El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, insiste en que Barcelona no es más insegura por número de delitos. Pero reconoce que las encuestas de victimización siguen mostrando a una población preocupada por la proliferación de robos. El motivo: con la ausencia de turistas provocada por la pandemia los delincuentes habituales se han trasladado de las Ramblas a los barrios residenciales.

Se suma a esta imagen de inseguridad los incidentes que se repiten especialmente en el Barrio Gótico, pese a las campañas de Mossos y Guardia Urbana para acabar con los narcopisos del Raval. Y los enfrentamientos con la policía que se han sucedido en múltiples manifestaciones de corte independentistas desde 2018, hasta culminar con los incidentes de los botellones de este verano.

Caos de tráfico

Los problemas de movilidad son el otro talón de Aquiles de la gestión de Colau. Unos problemas que nace con su agresiva política en contra del vehículo privado, ejemplificada en la proliferación de carriles bici y superilles en el Ensanche por las que se ha prohibido el tráfico. Unos problemas agravados por la reducción de espacio para el coche durante la pandemia, no compensada con más transporte público. Y mas uso del coche privado ahora que han caído los peajes del entorno de Barcelona.

Hasta el Kun Agüero, recién fichado por el F. C. Barcelona, se ha sumado a las críticas por el caos circulatorio en el centro de Barcelona, mientras las salidas de la ciudad se convierten cada laborable en ratoneras para los conductores.

Otra plataforma, Motoristas BCN, se ha convertido en la voz oficiosa en contra de las restricciones, defendiendo especialmente el uso de las motos. Con Jaime Alguersuari al frente, reclaman más espacio para las motos y apoyo de Colau a un sector con importante peso industrial en Cataluña.

Barcelona sucia

Los problemas de limpieza, y las plagas, son el tercer gran problema de la ciudad en boca de sus vecinos. ERC denunció hace dos semanas la existencia de plagas de ratas e insectos con una gráfica imagen de decenas de roedores cerca de los jardines Josep Trueta este verano.

El regidor Jordi Coronas denunciaba que no «se han planificado las plagas, ni se hace el mantenimiento adecuado de parques y jardines y el espacio público, ni se ha dotado a la Guardia Urbana de suficientes recursos para controlar el incivismo».

En este sentido, criticó que las contrataciones extraordinarias para limpieza y mantenimiento de parques y jardines han sido insuficientes, y por eso los republicanos pedirán en la próxima comisión de Ecología y Urbanismo hacer una inversión extra en los servicios.

Más allá de las plagas denunciadas por ERC, el auténtico fiasco del mandato ha sido la implementación de un nuevo sistema de recogida selectiva que obligaba a los vecinos a dejar sus desperdicios por tipos de material y días de la semana, traduciéndose en bolsas de basura abandonadas por las calles a todas horas. Un sistema que se ha estrellado en Sant Andreu, donde la oposición vecinal es rotunda, y que el PSC se ha negado a implementar en uno de sus bastiones, el barrio de Horta.

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