25 de noviembre de 2014. El Papa Francisco visita las instituciones comunitarias de la Unión Europea y pronuncia un discurso ante el Parlamento, con sede en Estrasburgo.

En su discurso habla de educación, de ecología, de la dignidad de la persona, de la fe, de migraciones. Pronuncia una de sus frases más recordadas: «No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio».

También habla de trabajo. Dice que «es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo». Pide concretamente «buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores», además de «favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos».

En su discurso, el Papa Francisco acaba sentenciando que «ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía» sino a la «sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente».

El discurso es bien recibido y aplaudido en las corrientes izquierdistas europeas, que ven a un Papa aliado con buena parte de los ejes de su discurso. Pero el mero hecho de que el Santo Padre hable en la sede del Parlamento enfada a una diputada gallega, coordinadora nacional de Esqueda Unida.

Ese 25 de noviembre, Yolanda Díaz escribe en su perfil de Twitter: «Aberrante que el jefe del Vaticano comparezca en el Parlamento Europeo». «Con absoluto respeto a las distintas religiones, los parlamentos no son espacios para ellas», añade la futura vicepresidenta del Gobierno.

Yolanda Díaz se reunirá en los próximos días con el Papa Francisco en el Vaticano, donde viajará para afrontar «algunos retos comunes de la Humanidad», según traslada su entorno.

Díaz sigue la línea que marcó meses atrás Pablo Iglesias, que ya inició una línea de acercamiento ideológico con el Papa Francisco y alabó en multitud de ocasiones sus posicionamientos. La propia Díaz, que calificó de «aberrante» que Francisco hablara ante el Parlamento Europeo, también ha defendido ya en alguna ocasión que la política económica del Gobierno que aspira a presidir tras las próximas elecciones va en la línea tanto del presidente norteamericano Joe Biden como del sumo pontífice del Vaticano.