España ENTREVISTA | TOMÁS GUITARTE, DIPUTADO Y PORTAVOZ DE TERUEL EXISTE EN EL CONGRESO

“El proyecto de España Vaciada no tiene nada que ver con Yolanda Díaz”

El diputado de Teruel Existe y voz de España Vaciada en las instituciones, recalca a ‘El Independiente’ que quieren ofrecer algo novedoso en la política española | Defiende que la plataforma es transversal e independiente, y que no irá en listas conjuntas con partidos escorados ideológicamente

Tomás Guitarte, diputado de Teruel Existe, en los pasillos del Congreso de los Diputados.

Tomás Guitarte, diputado de Teruel Existe, en los pasillos del Congreso de los Diputados. EP

Si hay una palabra para definir políticamente a Tomás Guitarte (Cutanda, Teruel, 1961), esa es ‘consenso’. Es una constante tanto en su argumentario, como en el del movimiento ciudadano que encabeza: Teruel Existe. Arquitecto de profesión, aparcó su vida profesional para embarcarse, junto a otros compañeros, en la causa turolense. Una pugna a favor de la España despoblada y olvidada que, desde Teruel, ha mutado hacia otros territorios. Guitarte y Teruel Existe acaban de celebrar dos aniversarios: por un lado, dos años de su entrada en las instituciones; y, por el otro, 22 años desde el surgimiento de la plataforma provincial. Una candidatura que, de la noche a la mañana, obtuvo en las generales de 2019, del 10N, un escaño, 19.761 votos y el respaldo del 26,8% del censo de Teruel: 800 sufragios de diferencia con el PSOE y 2.241 respecto al PP.

Inmerso en esta celebración, el rosto visible de Teruel Existe y su homólogo nacional España Vaciada, atiende a El Independiente para valorar lo acontecido, el rumbo actual de la política española y lo que está por suceder.

Pregunta. – Desde España Vaciada defienden que si no estás en Madrid, en el Congreso de los Diputados, no existes. ¿Teruel existe hoy más que antes de que usted ocupase el escaño?

Respuesta. – Hay que matizar que Teruel Existe no sólo se preocupa por Teruel. Luchamos, desde el principio, por la despoblación y por el equilibrio territorial del país. En 2001 denunciamos este grave problema en Bruselas, explicando que los Fondos de Cohesión no estaban utilizándose bien porque potenciaban la concentración de actividad económica en las grandes ciudades y no ayudaban a los territorios infradesarrollados. Y, ahora, con nuestra presencia en el Congreso y el Senado hemos conseguido concienciar a los españoles sobre ello y la necesidad de afrontarlo. Las condiciones asumidas por el PSOE para la investidura se están ejecutando progresivamente. Por ejemplo, las 130 medidas anunciadas por el Gobierno ante el Reto Demográfico, con 10.000 millones de euros de inversión, o los 4.200 millones contra la despoblación con los nuevos Presupuestos, son respuesta a nuestras reivindicaciones. Pero sí, concretamente, Teruel ha logrado cosas importantes. Hemos potenciado la accesibilidad a las telecomunicaciones y, también, aunque va más lento, la accesibilidad física, desatascando y volviendo a poner en procedimiento administrativo las vías A-68, A-40 y A-25, o el corredor ferroviario cantábrico-mediterráneo. Además, en Teruel se ha ubicado el primer centro de Competencias Digitales de Renfe, que da puestos de trabajo de alta cualificación y ayuda al mercado laboral. Hemos conseguido otras cosas más sencillas, como territorializar el criterio de reparto de los créditos ICO, llegando en cada fase más de 75 millones de euros; o, en 2020, ayudar al sector ovino fletando, con la ayuda de Interior y Agricultura, durante el confinamiento, que mantuvo las fronteras cerrada, un vuelo chárter desde Venezuela para que viniesen 350 esquiladores para la campaña. Porque en España escasean.

P. – ¿En algún momento ha lamentado entrar en política? Quizá la noche previa a la segunda sesión de investidura, cuando ya se conocía su apoyo a la candidatura de Pedro Sánchez y requirió de protección por las amenazas y las presiones recibidas.

R. – No. La decisión de participar fue muy meditada, en consecuencia a 20 años de trabajo. Tanto, que no la cambias por una cuestión puntual o coyuntural. La convicción es mucho más profunda que todos esos asuntos, aunque no nos imaginábamos que fuesen a ser así. Entendíamos estar en una democracia europea del siglo XXI. Durante el proceso electoral prometimos garantizar la gobernabilidad con quien más apoyos pudiese suscitar, porque veníamos de unas elecciones fallidas. Y cumplimos nuestra palabra, algo que parece raro en política. Recibir la pandemia sin gobierno y en medio de un nuevo proceso electoral habría sido el caos más absoluto.

La despoblación es un tema muy serio, mucho más que el conflicto con los nacionalismos periféricos»

P. – ¿Qué balance global hace de este bienio de legislatura?

R. – Precisamente la pandemia ha hecho que, realmente, no sean dos años como tales. A los tres meses de legislatura ya estaba declarada y combatir sus efectos sanitarios, sociales y económicos ha sido la prioridad de la acción política. Creo que el coronavirus nos ha hecho replantearnos muchas cosas a nivel de sociedad. Por ejemplo, la incoherencia de seguir un modelo que concentra población y actividad económica en puntos concretos, sobre todo en momentos de pandemia como este. Eso genera unas necesidades desacerbadas de movilidad a los que hay que destinar ingentes cantidades de recursos económicos para solventarlas. También que el teletrabajo es factible. En definitiva, hemos podido evidenciar las posibilidades otro modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible. Y ese es nuestro principal objetivo, porque nos llevará hacia un país mejor.

P. – La Constitución acaba de cumplir 43 años y PSOE, PP o Vox, por separado, se autodesignan como únicos garantes de su aplicación y reprochan al contrario su incumplimiento. Unidas Podemos, por su parte, la considera un «traje viejo» y pide su reforma. ¿Tomás Guitarte cree que hay que blindar el documento o es más propenso a su modificación?

R. – En primer lugar, la Constitución no es de nadie, y, a su vez, es de todos. Y todos tenemos derecho a sentirnos amparados por ella. El marco de actuación en el que juegan Teruel Existe y España Vaciada es la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Española. Nos parece suficiente para desarrollar las demandas de reequilibrio, equidad y justicia territorial. Eso no requiere de revoluciones. Por tanto, nos alejaríamos de cualquier modificación sustancial. Únicamente permitiríamos pequeñas reformas puntuales, ya que, sí es verdad que estos documentos necesitan una continua actualización.

Tomás Guitarte, a su llegada al acto institucional por el Día de la Constitución en el Congreso de los Diputados. EP

P. – Sin embargo, en España Vaciada creen que la norma no se está aplicando de manera “real” y “efectiva”. Eso expusieron en Priego (Cuenca), en la III Asamblea Nacional septiembre

R. – Los dos senadores de Teruel Existe y yo estuvimos el lunes en el acto institucional, porque creemos que merece la pena reconocer la trascendencia que ha tenido la Carta Magna en este periodo de democracia. El más largo de nuestra historia. Pero sí. Queremos hacer hincapié en que hay aspectos de los artículos 138 y 139 de la norma que no se han ejecutado. La igualdad económica territorial y de derechos y obligaciones de todos los españoles debe empezar a ser una prioridad en la acción gubernamental.

P. – ¿Y el marco establecido por la Ley Electoral les vale? Beneficia las mayorías.

R. – Tampoco vemos la necesidad de modificarla. En sentido de facilitar el voto de los españoles en el extranjero, está claro que sí. Pero nos escandalizaría si se plantease, porque llevamos 45 años con un sistema electoral que nadie [del bipartidismo] a cuestionado. Hacerlo ahora, cuando los territorios olvidados, perjudicados y desfavorecidos, tienen alguna posibilidad de hacerse oír, sería vergonzoso.

P. – El debate por el modelo de Estado, monárquico o republicano-federal, es uno de los más polémicos en torno a la Carta Magna. Usted militó y concurrió a las Cortes de Aragón en las listas de la Chunta Aragonesista (CHA) en 1987 y 1991. El CHA defiende que Aragón es una nación y, por lo tanto, entre sus objetivos está consolidar una república federal. ¿Comparte usted y Teruel Existe esta pretensión?

R. – Mi militancia se remonta hace 35 años, durante mi etapa universitaria, con lo cual… No sé si son los postulados de CHA o no, pero desde luego no son los de Teruel Existe ni los míos propios. Al movernos dentro del marco constitucional, tampoco consideramos necesario cambiar la jefatura del Estado para conseguir nuestros propósitos. Lo que sí que hay que hacer es garantizar que esa posición se desenvuelva bien, correctamente con honestidad y que no sucedan escándalos como los que han ocurrido con el Rey emérito; de actividades económicas no muy claras ni limpias. La jefatura del Estado requiere ejemplaridad total, la ejerza quien la ejerza.

Miramos al parlamento finlandés o italiano, son muy diversos, pero llegan a consensos regularmente. La pluralidad es buena, porque hace que nos necesitemos»

P. – Hablando de nacionalismos. Son numerosas las voces del bipartidismo que califican a España Vaciada de ‘cantonalista’ e, incluso, de “populismo territorial” que sólo mira por lo suyo. ¿Qué opina de estas etiquetas?

R. – Calificar así, o también de ‘localistas’, a quienes plantean un cambio global del modelo de desarrollo de todo el país, me parece ingenuo. Son los típicos ataques que lo que denotan es una falta profunda de conocimiento de España Vaciada y del proyecto, y un querer minimizar los problemas que se pretenden solucionar y que no se han atendido. [En política] se usa sistemáticamente todo lo que se plantea como motivo de enfrentamiento, y los ciudadanos lo que quieren es que se resuelvan los problemas. Ni dardos, ni acusaciones de ese tipo.

P. – Han apoyado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado por el Gobierno junto a partidos independentistas como Esquerra Republicana (ERC) o EH Bildu. Quizá eso motiva, en parte, esas comparaciones.

R. – No, porque quien hace esa comparación también es muy parcial. Tu puedes coincidir en el voto con formaciones con las que no tienes nada que ver. De hecho, el PP, e incluso Vox, han coincidido en muchas votaciones con ERC y con EH Bildu y no tienes por qué compartir nada. Simplemente es una coincidencia en el voto a la que cada uno llega por sus propios avatares y convencimiento. Aludir eso refleja una voluntad de generar, como comentaba, enfrentamiento. Ese no es el camino, nosotros somos transversales y abogamos por el consenso y tender puentes al dialogo. También hemos coincidido muchas veces con el PP o Vox. No miramos con quién votamos, si no lo que estamos votando.

P. – Menciona la voluntad de consensos pero, ¿tienen alguna línea roja?

R. – Todo lo que salga fuera del marco de la Constitución o la Declaración Universal de Derechos Humanos.

P. – Entonces, entiendo que una línea roja sería sentarse a dialogar con Vox, porque sus planteamientos en relación a la inmigración, los derechos LGTBI o la igualdad de género, entre otros, podría considerarse que atentan contra esa Declaración

R. – Hablar de generalidades es algo absurdo. Frente a una negociación, valoraríamos las circunstancias y el documento de lo que se plantea. Pero si hay algo que desborda esa Carta, obviamente nosotros lo veríamos con reticencia. No lo puedo negar. Me cuesta entender, y no creo, que haya muchos ciudadanos que estén en contra de esa Declaración.

P. – 3.656.979 de personas, el 15,2% del censo. Es el respaldo electoral que consiguió Vox el 10N.

R. – Aún así, no lo creo.

P. – Ha mencionado que PP y Bildu han coincidido con el mismo sentido del voto en ocasiones. El portavoz popular en el Senado Javier Maroto, cuando fue alcalde de Vitoria, llevó a cabo pactos con la izquierda abertzale, de hecho lo defendió en 2011 en una entrevista en TVE. Entonces, cuando se negocia con EH Bildu, ¿por qué hay ese doble rasero?

R. – En País Vasco, y en el propio Congreso también ha habido votaciones conjuntas. Los que estamos allí en el día a día lo vemos constantemente. Por eso nos sorprenden estas acusaciones. En vez de hacer el esfuerzo de dedicar el tiempo a resolver los problemas reales de los ciudadanos se busca polarizar. Hay quien piensa que así consigue beneficios electorales. Y contar con el ‘no’ de partida y seguir con la fragmentación, es inadecuado para España. Porque las necesidades que demanda requieren de unidad.

El portavoz de Teruel Existe, durante un pleno en el Congreso de los Diputados. EP

P. – Los partidos tradicionales también les reprochan que van a atomizar, mucho más, el Congreso, dificultando, por tanto, la actividad parlamentaria. PP y PSOE consideran que sus reclamaciones pueden conseguirse por otras vías, sin necesidad de pasar por las urnas.

R. – Para nada. En Teruel Existe, tras dos décadas de actividad como movimiento, nos dimos cuenta de que había un techo de cristal. Todo el mundo te recibía: presidentes, ministros y secretarios de Estado. Te reconocían lo justo de tus reivindicaciones, incluso la calidad de la argumentación y las soluciones que planteábamos. Pero, al final, nadie tomaba la decisión. Por eso, estar en las Cortes es la única forma de romper ese techo. En cuanto a la atomización, para nosotros un Parlamento plural, con muchas formaciones, es una cámara en la que es más fácil llegar a acuerdos. Precisamente porque todos saben que individualmente no se va a ninguna parte. Es mucho más efectivo que un parlamento con dos bloques claramente definidos, porque, aplicando su postura, nunca son proclives a alcanzar consensos. Nosotros miramos al parlamento finlandés o italiano, muy diversos, pero que llegan a consensos regularmente.

Estamos abiertos a las dos vías, la de Sánchez y la de Casado. Queremos estabilidad y que se haga las cosas, nos da igual quién se encargue»

P. – Recientemente, ocho presidentes autonómicos han celebrado en Santiago de Compostela un Foro sobre la financiación autonómica. Entre ellos el de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Éste reivindica su Ley frente a la Despoblación, la primera en España, como la solución. ¿No es una  alternativa más factible que concurrir a comicios?

R. – Hay que reconocer que la ley de Castilla-La Mancha pone sobre la mesa algunas cosas por primera vez. Por ejemplo, el tratamiento fiscal específico de las áreas despobladas, buena parte de las demandas que nosotros estamos haciendo. No quiere decir que eso sea el objetivo. Ese es el primer paso que estamos reclamando a los gobiernos autonómicos. La ley me parece correcta y pedimos que se externalice a otras comunidades. Pero si no estamos ahí, presionando, al final no se hará.

P. – Hace hincapié en la polarización. Puede que ésta sea resultado de falta de propuestas, un descenso generalizado del nivel político y de que los partidos modernos están planteados como máquinas electorales. ¿Percibe esto?

R. – Coincido, aunque no me atrevo a decir que los políticos de ahora tengan menor capacidad o nivel que los de hace unas décadas. Pero sí que es verdad que se ha caído en una argumentación excesivamente simplista, en una dialéctica de oposición sin más al contrario, en lugar de hacer un esfuerzo resolutivo. Visto desde fuera, lo que nos están pidiendo los representantes políticos es que seamos los ciudadanos los que resolvamos sus problemas. Estoy convencido que si desplazásemos conceptos abstractos y hablásemos de cuestiones concretas, como las infraestructuras, difícilmente caeríamos en ese tipo de política. Aunque de todo se puede sacar enfrentamiento. Lo hemos visto con la pandemia, donde, en una situación extrema, ni siquiera hemos sido capaces de alcanzar acuerdos importantes. Quizá no hay menor capacidad política, pero sí de diálogo con el rival. Estoy convencido que es puramente por estrategia, pero creo que los estrategas se están equivocando.

P. – Y ese revanchismo parlamentario, ¿lo ve en los pasillos del Congreso antes y después de los plenos?

R. – Para nada. En los pasillos y en las Comisiones de Trabajo, aunque puntualmente se ve algo de crispación, se ve un grado mayor de colaboración y de capacidad de entendimiento. Es en las intervenciones públicas, en lo que se sabe, digamos, que va a trascender a la opinión pública, donde esas posiciones se agudizan y enfatizan para marcar las distancias con el contrario. Parece que si no criticas la labor del contrario, tú, siendo oposición o gobierno, es un demérito. Y no pasa nada por ensalzar una buena acción, al contrario.

P. – Con la adhesión a las nuevas cuentas, Teruel Existe ha logrado el arranque de las obras de la autovía entre Alcañiz y Reus, que Adif invierta 79,5 millones de euros para aumentar la capacidad de explotación de la línea de ferrocarril Zaragoza-Teruel-Sagunto, o la creación de un Museo Etnológico y otro sobre la Guerra Civil. Asimismo, las enmiendas presentadas por su formación mejoran en 21,5 la inversión estatal en Teruel. Eso puede generar turismo, pero, ¿tejido industrial y población?

R. – Eso es lo que se consigue en la última fase de negociación una vez presentado los Presupuestos. Realmente, nuestra labor importante, la que aporta mayor capacidad no fue esa. Digamos, que esos son los flecos que quedaron de una negociación que se realizó durante el mes de septiembre. Importa más los 4.200 millones contra la despoblación. También, nuestra exigencia económica de apoyo a las cuentas, pasaba por que el Estado asumiese dar a las ayudas al funcionamiento empresarial, que había autorizado la UE a principios de año para las empresas que se instalen en zonas con muy graves problemas de despoblación, que son aquellas con una densidad de población menor a 12,5 habitantes km2. En principio, las provincias de Soria, Cuenca, Teruel y todas las que tienen ese mismo territorio. Cuando la UE reconoce que estos territorios están al nivel de territorios septentrionales, como Noruega, está reconociendo la gravedad del problema. Si eso se empieza a aplicar, pueden suponer hasta el 20% de los costes laborales, esa es una medida que va directamente a apoyar el empleo. Eso ha permitido en EU una repoblación importante. Falta desarrollar eso, pero eso si que puede ser una medida eficaz.

P. – ¿Eso no es dumping fiscal?

R. – No, porque la UE lo ha autorizado.

P. La política de la última década ha estado dominada por tres ejes: el de izquierda-derecha clásico, el nacionalista periférico y el de los nuevos-viejos partidos. Ahora parece que el protagonismo lo toma el urbano-rural. ¿Lo comparte?

R. – No entendemos que lo nuestro sea un conflicto urbano-rural, porque lo que proponemos es bueno para ambos territorios. Aunque sí es verdad que tienen más peso las demandas del territorio rural. No queremos enfrentamiento, solo cambio de modelo. Porque cuál es el otro destino, ¿aglomeraciones en las grandes urbes que generen más problemas de movilidad? Eso es inoperante, absurdo e improductivo y vas a tener que destinar grandes recursos. Como arquitecto, sé que es mejor una potente red de pequeñas y medianas ciudades. Está demostrado. La hiperconcentración, que responde a un capitalismo de lo más puro, no nos conduce hacia algo mejor. Por tanto, creo que sería más acertado hablar de un eje equilibrio-concentración.

Los escaños no son de PP, Vox o PSOE, son de los ciudadanos, que deciden a quien prestárselo con su voto»

P. – Una encuesta de El Español da a España Vaciada hasta 15 escaños si hoy se celebrasen elecciones. ¿Cómo lo valoran?

R. – Queremos ser prudentes en ese sentido, porque, de momento, la representación que España Vaciada tiene es la de Teruel Existe: un diputado y dos senadores. Damos por sentado que esa encuesta está hecha con criterio científico. No lo sabemos. Si la realidad es así, es es un reflejo de que la gente entiende que la despoblación es un tema serio. Mucho más que los nacionalismos periféricos. Estamos hablando del futuro del país y del 70% de su territorio.

P. – Respecto a esos escaños, aparte de Teruel, ¿dónde cree que es más factible obtenerlos?

R. – En el resto de Aragón, en Soria y León, en Extremadura y en algunas provincias andaluzas y gallegas. Pero confiamos que sea en todos aquellos sitios donde hay plataformas de España Vaciada.

P. – Hablaba de que tienen apoyos en Madrid y Barcelona. ¿Se presentarán allí también? Sería paradójico que obtuvieran la mayor parte de sus escaños en los dos núcleos urbanos más grandes. Aunque a la vez es lógico, porque hay mucha gente del entorno rural desplazada por trabajo.

R. – Sería paradójico [ríe]. Pero sí, muchas personas se han visto obligadas a abandonar su tierra y deberían poder hacer su proyecto vital, si lo desean, en su tierra. Sobre lo que planteas, todavía no lo sabemos. Aún estamos evaluando y diseñando la herramienta y el cómo nos vamos a presentar: si estamos capacitados para una candidatura estatal o de manera específica en las provincias afectadas. La fórmula de agrupación de electores parte de cierta desventaja respecto al legislativo, en comparación con las formaciones políticas.

P. – De ser una candidatura estatal ¿sería el candidato al ser el rostro más conocido y visible del movimiento?

R. – Yo estaré donde haga falta, pero es otro tema que está por decidir en conjunto. Con todo, eso es secundario, los nombres de los que iban [en las listas de Teruel Existe] los decidimos a última hora. Lo que nos interesa es formalizar los medios, las formas y los objetivos por los que se va a trabajar. Y luego, buscar a la persona más idónea para ello.

P. – El modelo asambleario de España Vaciada, para la toma de decisiones, me recuerda, en cierta medida, a los famosos círculos de Podemos al principio. El problema es que la política moderna cada vez tiene que ver más con liderazgos que con organizaciones políticas: el hiperliderazgo de Iglesias acabó predominado sobre el partido. ¿Teme que la toma de decisiones conjunta acabe desplazada por un personalismo que despunte en las Cortes?

R. – Para nada. Nuestro modelo asambleario está muy meditado.

P. – La realidad es que su principal aspiración es la de ser un partido bisagra, ser decisivos en la investidura del próximo presidente del Gobierno en 2023 y, además, en el transcurso de la legislatura. ¿Qué proyecto les genera más confianza, el de Sánchez o el de Casado?

R. – Quedan dos años de legislatura [ríe], y en política eso suele ser una eternidad. Eso lo deberíamos de valorar en el momento en el que se produzca. Será quien tenga la capacidad de aglutinar más apoyos y quien asuma con mayor convicción nuestro itinerario. Es difícil de valorar ahora, pero estamos abiertos a las dos opciones para garantizar la estabilidad. Nos da igual quien haga las cosas, o nosotros u otros, lo importante es que se hagan. Pero nos hemos dado cuenta de que si no estamos ahí, es muy fácil que decaigan.

P. – ¿Puede valorarme, al menos, lo que le sugiere políticamente Sánchez y Casado?

R. – Yo es que soy muy poco partidario de los personalismos. Que yo esté dando la cara, en el Congreso y en esta entrevista, no significa que Teruel Existe o España Vaciada sea yo. Hay una gobernanza coral, y por eso creo que no es bueno que el que da la cara transmita valoraciones personales. Hay que transmitir lo que piensa la organización en su conjunto.

La política está orientada puramente por la estrategia, y creo que los estrategas se están equivocando apostando por la polarización. Es malo para España»

P. – Se prevé que España Vaciada robe más escaños a PP y Vox que a PSOE, quizá eso esboza el tipo de votante que está detrás y al proyecto al que podrían dar prevalencia: al de centro-derecha.

R. – No hemos hecho un análisis electoral de a quién podemos quitarles más escaños y a quien no. Primero, porque no tenemos capacidad económica para hacer estudios demoscópicos; y, segundo, porque no nos interesa. Pero entendemos que no perjudiquemos a nadie, porque los escaños no son de nadie, son de los ciudadanos, que con su voto deciden a quien se los destinan. Nosotros somos transversales, y, que se especule con que afectaríamos a esos tres grupos, evidencian precisamente eso.

P. – Intentan ser trasversales, pero dentro de España Vaciada hay almas doctrinales muy desiguales. Desde Podemos a Vox. ¿Eso no puede provocar un cisma dentro del movimiento a la hora de afrontar cuestiones tan ideológicas como la eutanasia o el aborto?

R. – No, porque lo tenemos previamente evaluado. Sabemos que esas cuestiones, puramente ideológicas, aparecen en un porcentaje mínimo en una legislatura. Tenemos acordado que tenderemos puentes de acuerdo. Lo intentamos hacer con la Ley de Educación, donde, aunque la mayoría de referencias sobre la escuela rural son aportaciones nuestras, intentamos hacer que esa cuestión dejase de ser un eterno conflicto. Y dijimos que de no haber un consenso no apoyaríamos la ley. Y así fue, nos abstuvimos. Todo lo que sugiera luchas partidistas, llevará a nuestra abstención.

P. – La luchas partidistas copan bastante la agenda política. Mucho más que «un porcentaje mínimo»: el desafío catalán, la memoria histórica, la corrupción, las víctimas del terrorismo, el feminismo, la diversidad sexual… Si, ante ello, persiste el comodín de la abstención, ¿eso no podría interpretarse como una actitud equidistante o pasiva?

R. – La abstención es la fórmula del consenso, y no va a ser constante. Esos temas no copan ni el 2% de lo que se debate en el Congreso. Lo hemos comprobado.

Guitarte (centro), interviene en la presentación de su propuesta de Modelo de Desarrollo realizada junto a la Coordinadora de la España Vaciada en el Congreso de los Diputados. EP

P. – Se especula con adelantos electorales a principios o mediados de 2022 en Castilla y León y Andalucía. Sería el ensayo perfecto para ver el pulso del movimiento antes del nuevo ciclo electoral. Entiendo que se van a presentar. ¿De la mano de Yolanda Díaz y su frente amplio progresista? Es lo que parece que pretende Podemos.

R. – Nuestro proyecto no tiene nada que ver con el de Yolanda Díaz, es totalmente independiente y no vamos a estar en esa confluencia o en ese frente amplio. O como lo quieran llamar. Insisto que nuestra principal voluntad es ser transversales, no escorarnos en un sentido u otro. Después de un trabajo tan intenso durante décadas, no nos podemos camuflar o diluir en otro proyecto general que, además, no confluye con nosotros. Queremos ofrecer algo novedoso en la política española, contra viento y marea. Por tanto, ni con Díaz, ni con nadie.

P. – A la izquierda del PSOE es a quien menos le afectaría el despegue de España Vaciada. ¿Entienden que la vicepresidenta y los morados quieren sacar rédito para reconfigurarse y tener peso electoral?

R. – No lo sé. Pero es un escenario que no nos planteamos.

P. – La legislatura ha estado copada por la crisis del coronavirus. ¿Cómo valora la gestión gubernamental de la pandemia?

R. – Es muy difícil evaluar algo inédito. Si en el futuro vuelve a producirse esta circunstancia, creo que podríamos emitir un juicio con más solvencia. En general, creo que España lo ha hecho bien. Lo están reconociendo organismos internacionales. Algo que echo en falta, que lo planteamos en el Congreso, es que no se haya aprovechado este tiempo para hacer una ley específica de Pandemias, con toda la casuística, que nos evitase ese continuo trasiego a los tribunales.

P. – Para ustedes, España Vaciada, el modelo de desarrollo como país llevado a cabo desde la Transición es erróneo porque genera desequilibrio entre territorios. ¿Cree que los fondos europeos de recuperación se usarán bien para y paliarán este problema o la expectación trasmitida por Moncloa dará paso a la decepción?

R. – Siempre existe el riesgo. Pero yo creo que se pueden hacer las cosas bien. Sería imperdonable no aprovechar estas circunstancias, tanto internamente, este gobierno, como por la presión que va a tener del exterior. Para nosotros es vital acertar. Este es el momento histórico de hacerlo, porque hay consenso social y político de hacerlo, y porque están los Fondos Europeos, que suponen una oportunidad que no se van a volver a repetir. Probablemente durante una década y media. Luego tendremos que estar pagando los préstamos que ahora se nos hacen. Una cantidad que es más que todos los fondos de cohesión que España ha recibido desde su incorporación a la UE. Si en su momento denunciamos que esos fondos no se usaban bien, este es el momento de presionar para que se usen bien y se salga de la crisis.

Queremos ofrecer algo novedoso en la política española, contra viento y marea. Por tanto, ni con Díaz, ni con nadie»

P. – Teruel Existe, al ser una candidatura uniprovincial que no supera los 135.000 habitantes, está obligado a dar cuenta a los electores sobre cada decisión que toman. ¿Habla a menudo con sus votantes?

R. – Si que somos singulares en ese aspecto. En campaña electoral nos comprometimos, en las charlas con los ciudadanos, porque nosotros no hacíamos mítines, a volver cada año a explicar qué es lo que estábamos haciendo y a recoger, nuevamente sus demandas. Y eso lo empezamos hacer, con la pandemia lo tuvimos que frenar, y ahora lo hemos retomado. Es una cuestión que nos preocupa. Tenemos ese compromiso. Porque nos sometemos casi a examen semanal en las asambleas del movimiento ciudadano. Evalúan y transmiten la voluntad de su posición. Ese continuo contacto es una parte esencial del espíritu del movimiento ciudadano. Lo preservamos.

P. – ‘Política’ y ‘tiempo’ suelen ser malos compañeros de viaje a la larga. ¿Temen defraudar a esa España vacía volcada con ustedes?

R. – Obviamente no nos gustaría defraudar a los ciudadanos, ni a nosotros mismos. Para la mayoría de los que estamos en esto, es una apuesta vital. Muchos tuvieron que dejar sus mochilas y ocupaciones para dedicar tiempo a esto. Y esperamos no defraudar, porque creemos que es el momento adecuado. Si no lo hacemos ahora, habrá muchos territorios que ya no tendrán otra oportunidad. Es como si hubiese un incendio, una emergencia.

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