«El tarado es quien proclamó la independencia, no quien publicó un tuit». Con este comentario, de pasada, al final de una breve entrevista en el Planta Baixa de TV3, Gabriel Rufián volvió a hacer saltar por los aires los difíciles equilibrios de la compleja relación entre su partido y JxCat. Justo minutos antes de que el portavoz de JxCat en el Parlament, Albert Batet, le preguntara a Pere Aragonès hasta cuándo piensa seguir aprobando presupuestos y apoyando al Gobierno de Pedro Sánchez.

«Discrepo absolutamente de esas palabras» aseguró Pere Aragonès de inmediato para desmarcarse de su portavoz en el Congreso. Un Rufián que apenas unos minutos después se retractaba de sus palabras y pedía perdón a Puigdemont.

Críticas en ERC

Pero la incomodidad generada por el locuaz portavoz ya se había hecho más que evidente en las filas de ERC. Su secretaria general, Marta Rovira, advertía en twitter: «nosotros no nos podemos equivocar de adversarios, tampoco» -en referencia a los ataques a Esquerra proferidos el pasado fin de semana en el congreso de JxCat. «Y si nos equivocamos, rectificamos».

Mucho más duro se ha mostrado el diputado republicano Ruben Wagensberg, para quien «es indecente y repugnante» ese trato «a un presidente en el exilio y a quien sufre la represión».

El único que ha salido en su defensa ha sido su ex jefe, Joan Tardà, que ha elogiado las disculpas de Rufián. «Estoy seguro de que el president en el exilio sabrá valorarlas y aceptarlas, porque conoce la existencia de desafortunados excesos hacia ERC que nunca han merecido disculpas».

Tensión con JxCat

Tardà se refería así a las críticas nada veladas tanto de Puigdemont como de Laura Borràs a la apuesta de Esquerra por el diálogo con el PSOE. Unas críticas que este miércoles han llegado al Parlament de la mano de Batet.

«El Gobierno miente y perjudica a todos los catalanes con un expolio fiscal y un déficit de inversiones insoportable. Su reencuentro es desprecio, hace cuatro años que llegó a la Moncloa y desde entonces ni resolución del conflicto, ni catalán ni inversiones. Desde esta visión, cómo justifica votar los presupuestos y dar apoyo al Gobierno español» le recriminaba a Aragonès.

Una vez más, el presidente catalán y líder de Esquerra evitó la confrontación con sus socios con críticas al PSOE y elogios al diálogo. Pero Aragonès sabe que esos equilibrios vivirán una prueba de fuego el próximo julio, cuando JxCat debata y voto en su congreso la ponencia política que aboga por romper con la mesa de diálogo y someter al voto de la militancia el pacto de gobierno.

Rufián, a Santa Coloma

En este contexto, el «patinazo» de Rufián no hace más que acercarlo a la candidatura municipal de Santa Coloma de Gramanet, al tiempo que lo aleja de la lista para el Congreso. Esquerra está haciendo una fuerte apuesta por mejorar sus resultados en el área metropolitana de Barcelona, para disputar el predominio socialista en las próximas elecciones municipales.

Una apuesta que sirvió al partido para defender la candidatura de Rufián en la ciudad metropolitana que siempre ha estado en manos del PSC, con alcaldesas icónicas como Manuela de Madre y, ahora, Núria Parlon. El portavoz en el Congreso, natural de esta ciudad, difícilmente arrebatará la alcaldía a Parlón pero en su partido confían en que acabe por lo menos con la mayoría absoluta socialistas.

No será el único dirigente republicano empleado en la batalla por las municipales. La ex consejera de Sanidad, Alba Vergés, encabezará la candidatura en Igualada (Barcelona) para disputar la alcaldía al PDeCat. Y el ex socialista Jaume Graells será el candidato republicano en Hospitalet, tras denunciar al actual gobierno socialista por el caso de la presunta corrupción en el Consejo Deportivo de la ciudad.