El medio ambiente preocupa a los españoles, independientemente del partido que voten. Pero cualquier observador externo de la política española habrá podido comprobar que el discurso medioambiental ha sido patrimonio de los partidos de izquierda del país y que el Partido Popular que ha gestionado durante muchos años las políticas medioambientales de España, ha permanecido fuera de foco y sin un discurso sólido.  

Una realidad en el hemiciclo del Congreso que no se ajusta a cómo se percibe, por ejemplo, el problema del cambio climático entre la ciudadanía. Al 50,1% de los españoles le preocupa mucho el cambio climático y al 41% bastante, según el CIS. Una mayoría parecida considera muy importante (64.4%) y bastante importante (26%) que PSOE y el PP alcancen un acuerdo en materia de transición energética. Una inquietud por el acuerdo que está huérfana en la Carrera de San Jerónimo.

Octubre de 2007. Hace 15 años Mariano Rajoy cargó a su partido con uno de sus chascarrillos más famosos: «Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá..”, una intervención con la que Rajoy quitaba importancia al cambio climático. Nada que no hubieran hecho antes otros y nada que no se haya dicho después mil veces, pero parece que aquella desafortunada intervención condenara al centroderecha sociopolítico español a una vida ajena a la crisis climática.

Pero el mundo y España han cambiado mucho, los compromisos del Acuerdo de París con la transición energética a una economía descarbonizada, la pandemia y la guerra de Ucrania han conducido a una situación que requiere que el partido que aspira a ser el próximo gobierno articule una narrativa y se suba al discurso verde que en que la derecha liberal y conservadora europea lleva tiempo instalada. Algo que los sectores económicos de España, incluso del sector de los combustibles fósiles, llevan años haciendo; articulando políticas verdes unas veces desde el greenwashing, otras desde el convencimiento y otras desde la obligación legislativa.

Espejo británico

El ejemplo más significativo es el británico, el espejo liberal al que siempre ha mirado la derecha española. En 2008 el gobierno de los laboristas de Gordon Brown aprobó con el apoyo de los conservadores la primera Ley de Cambio Climático del mundo. Una ley marco que tenía como espíritu que si bien los partidos podían estar en desacuerdo en la forma de abordar la crisis del cambio climático, tenían claro que había que responder. Desde la llegada de David Cameron al 10 de Downing Street, en 2011, al gobierno de Boris Johnson el país que lideró la Revolución Industrial (e inició las emisiones que han causado el cambio de la temperatura global) lidera con un gobierno de derechas la lucha contra el Cambio Climático y la transición energética. La cartera sobre la que recae la transición se llama Ministerio de Estado de Negocios, Energía y Crecimiento Limpio.

Hacia ese espejo británico mira OIKOS, un nuevo think tank presentado en sociedad esta semana en Madrid ante un público joven, conservador y hambriento de narrativas ecologistas; los jóvenes son los que más se preocupan por el medio ambiente y el cambio climático en todas las encuestas.

Fuera de España el cambio climático no se discute si es de derechas o de izquierdas 

Toni Timoner, de OIKOS

“Hay mucha hambre de narrativa liberal conservadora ecologista”, Toni Timoner, cofundador de este think tank lo confirma. “Fuera de España la transición energética, la defensa del medio ambiente y el cambio climático no se discute si es de derechas o de izquierdas, se discute cuál es la solución más eficaz y derecha e izquierda compiten por aportar sus soluciones. Nosotros vemos que las soluciones de libre mercado y conservadoras son realmente muy efectivas y van a hacer que haya éxito en la transición energética, porque se trata de transformar la economía movilizando capital de una manera sensata y ordenada para que entremos en una dinámica de crecimiento económico. Transición con decrecimiento, ningún votante lo aceptará”, afirma Timoner que trabaja en un banco en la City londinense.

OIKOS no pertenece al Partido Popular, pero su presentación en sociedad estuvo arropada por figuras del partido como las ex ministras Ana Palacios e Isabel García Tejerina además de numerosos parlamentarios de la bancada popular. Es el síntoma de que los populares quieren revertir la situación. “Vemos que en España la conversación está en la trinchera política acusatoria y, sobre todo, en un monopolio ideológico de la izquierda”, reafirma Timoner. 

La semana pasada Juanma Moreno aprovechó su paso por la dehesa Matallana, un paraje natural de Lora del Río, en Sevilla, para reivindicar sus políticas medioambientales y su preocupación por el medioambiente algo que dijo: “no es de derechas ni de izquierdas, es de sentido común”. Un mensaje con el que aprovechó para acusar al PSOE de intentar apropiarse de las cuestiones medioambientales.

 Juanma Moreno  conversa con la candidata número uno del PP de Sevilla a las elecciones andaluzas, Patricia del Pozo, durante su visita a la Dehesa Mallana, en Lora del Río (Sevilla).
Juanma Moreno conversa con la candidata número uno del PP de Sevilla a las elecciones andaluzas, Patricia del Pozo, durante su visita a la Dehesa Mallana, en Lora del Río (Sevilla). EFE/José Manuel Vidal

La demanda de OIKOS parece tener pleno sentido porque no existe un mensaje claro del partido, ni sólido, ni unificado. Mientras Juanma Moreno hacía ese llamamiento Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid del PP, anunciaba la prohibición de terminología dogmática en los libros de texto. Entre ellos, según la información remitida a medios de la Comunidad de Madrid, se retirarán las expresiones “emergencia climática” y “Objetivos de Desarrollo Sostenible”. 

Sin valorar si es bueno o malo ese acto de Ayuso, Timoner considera que “pertenece a ese contexto de trincheras en el que se acaban haciendo cosas que quizá no tienen tanto sentido. Yo creo que la izquierda ha puesto a la derecha contra la pared obligándola a revolverse en un tema que en el fondo lo que debería haber hecho es un pacto de Estado sobre medio ambiente. La derecha arrinconada hace cosas que en otro contexto no haría. Es hora de cambiar esto, que la derecha encuentre su propia voz y obligue a crear un espacio común”, afirma.

Estar en contra del término emergencia climática casaría con la visión de abordar la crisis climática que defiende OIKOS, más “moderada, posibilista y sin catastrofismos”. Pero ir contra los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) parece cruzar al campo de VOX, cuya mirada negacionista puede afectar al discurso de los populares.

Nosotros no somos negacionistas de la Agenda 2030 como VOX».

Diego Gago, PP

Preguntamos a Diego Gago, representante del Partido Popular en la Comisión de Transición Ecológica del Congreso sobre el dogmatismo de los ODS. “No son dogmáticos”, afirma contundente. “Estamos a favor de la Agenda 2030 y estamos a favor de todos y cada uno de los puntos que se recogen en la Agenda 2030 y lo único que nos puede diferenciar respecto a otros partidos es la mejor vía o la vía más acertada para alcanzar esos objetivos. Nosotros no somos negacionistas de la Agenda 2030 como VOX.  Como partido, en líneas generales, creemos en un compromiso que tenemos a nivel global en materia de mitigación de emisiones cómo son los Acuerdos de París como también los Objetivos de Desarrollo Sostenible, desconozco ese punto [en referencia a la censura de Ayuso de los ODS] pero no tengo ninguna duda de que todos y cada uno de los principios que se recogen en los ODS forman parte de la hoja de ruta de los gobiernos autonómicos y de mi partido a nivel nacional”, añade Gago.

La clave gallega

¿Qué línea seguirá el nuevo PP de Feijóo? La respuesta puede estar en Galicia. “Esta semana hemos presentado la Acción Gallega por el Clima, en la que había muchos agentes del sector público y de la sociedad civil y empresas que forman parte de la cadena de transformación de este proceso de transición ecológica”, cuenta Gago que es parlamentario por Pontevedra.

“Defendemos tener la máxima ambición posible en materia de economía circular, en mitigación de emisiones y en materia de preservación de la biodiversidad. Pero haciendo partícipes a todas las partes lo que no puede ser es que se aprueben leyes sin diálogo con la sociedad civil ni con los agentes económicos”, asegura.

El parlamentario defiende que el PP se abstuvo de apoyar la Ley de Cambio Climático porque el Gobierno no aceptó ninguna de las enmiendas que presentó su partido. “No puedo decir si el modelo gallego va a ser el modelo que va a seguir Feijóo, pero entiendo que será similar porque lleva doce años gobernando en la comunidad autónoma. Los principios básicos entiendo que serán ambición para reducir las emisiones, renovables y hacer una transición justa y ordenada y contar con la sociedad civil y las empresas”, asegura.

Acto de firma de la 'Alianza Galega polo Clima'
Acto de firma de la ‘Alianza Galega polo Clima’ ANA VARELA/ XUNTA

Ecologismo posibilista frente a emocional

En un contexto en el que España recibe miles de millones de la UE para la transición ecológica la ecuación empresarial sale a flote rápido en cualquier aproximación al medio ambiente que se aborde hoy. “Nosotros haremos un relato propio, que no será en función de vuestro relato, no haremos un contrarrelato”, afirma el cofundador de OIKOS.

“Queremos explicar a los votantes españoles que hay una vía de ecologismo liberal conservador con dinámicas de mercado, soluciones de innovación y emprendedores que es lo que se está haciendo fuera con mucho éxito. Se están haciendo alianzas entre empresa y Estado para dinámicas muy fuertes de mercado”, añade. Y concluye: “Queremos el ecologismo para salvar el medio ambiente pero lo queremos para salvaguardar nuestros recursos de los que dependemos económicamente. El ecologismo es una lucha económica y es demasiado importante como para dejarlo en manos de ecologistas emocionales”.

Isabel García Tejerina estuvo al frente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente entre 2014 y 2018, es una de las voces más autorizadas dentro de los populares para hablar de medio ambiente. “El partido popular es el que más ha contribuido al medio ambiente, creó el Ministerio de Medio Ambiente, la Oficina de Cambio Climático, es el partido que aborda los problemas del agua con mayor profundidad que en el año 2012 recibimos la advertencia de que no íbamos a cumplir [los compromisos de] Kyoto y gracias la PP cumplimos todos gracias a nuestras decisiones”, reivindica. “La Agenda 2030 la aprueba el partido popular, yo estaba en París cuando llegamos al acuerdo que nos marca la hoja de ruta para triunfar en la lucha contra el cambio climático y el Comisario Miguel Arias Cañete del Partido Popular es un actor fundamental para el éxito del Acuerdo de París”, asevera.

Al igual que Timoner y Gago sus reflexiones basculan entre la innovación y los compromisos españoles con la ONU en materia de descarbonización. La ex ministra defiende la Agenda 2030, “es una agenda de desarrollo sostenible, no sólo medioambiental, tiene aspectos sociales y económicos, no habrá medioambiente ni hay política social si no hay crecimiento económico que lo posibilite”.

A los ecologistas se les debe que despertaron una conciencia pero desde luego ni es sano, ni real pretender tener el monopolio del medio ambiente».

Isabel García tejerina

Se aleja de los postulados de VOX, partido que denomina despectivamente a la Agenda 2030 como “globalista”. Para Tejerina “vivimos en un mundo global, la economía es global y el medio ambiente es global”. Y acusa a VOX de moverse fuera de la realidad: “Es una decisión, aislarse del mundo, negar la unanimidad de la comunidad científica en cuanto a que el cambio climático es una realidad. Esto es como los centímetros o los litros, hay una unidad de medida, la temperatura del planeta la medimos todos los años y es incuestionable que aumenta la temperatura y la velocidad a la que aumenta y sus consecuencias ya hoy en muchos aspectos de la vida y que pueden llegar a tener. Se puede decidir vivir a espaldas de la realidad pero eso significa que no se dará respuesta a los problemas de los ciudadanos”, afirma.

Tejerina convivió durante años con ecologistas de la sociedad civil: “Tuve una experiencia muy cordial con los grupos ecologistas, hacían contribuciones muy positivas, no estábamos de acuerdo en todo, pero era el interlocutor con el que más me he reunido”. asegura. Para ella hay muchos agentes y empresas trabajando por el medioambiente y considera que “a los ecologistas se les debe que despertaron una conciencia pero desde luego ni es sano, ni real pretender tener el monopolio del medio ambiente. Hoy día las empresas, muchísimas instituciones tienen  muy interiorizado que todos debemos contribuir en nuestras decisiones e inversiones en mejorar el medio ambiente”, asegura García Tejerina.

Juan López de Uralde, dirigente ecologista de Unidas Podemos ha trabajado con el PP en el gobierno desde la sociedad civil como dirigente de Greenpeace, como parlamentario desde la oposición y ahora desde el gobierno. Su visión es crítica sobre las aportaciones de los populares. “Que demuestren en su acción de gobierno su interés ambiental. Llevamos ya 40 años en esta lucha. Que salven el Mar Menor, que dejen de legalizar regadíos en Doñana, que no cuestionen la urgencia climática. La emergencia está aquí”, asegura.

Que salven el Mar Menor, que dejen de legalizar regadíos en Doñana, que no cuestionen la urgencia climática».

Juan López de uralde, up

Por el suelo de mármol del Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde se reunieron liberales y conservadores encorbatados para abordar su posición frente a la crisis climática destacan las chanclas de David Howell miembro de la organización ecologista SEO BirdLife.

Howell lleva décadas trabajando por el medio ambiente desde la sociedad civil y se ha relacionado con los gobiernos de PP y PSOE. “Me parece un evento importante para el debate en España de cómo abordar los retos ambientales que tenemos por delante. Ha quedado muy claro, en los últimos 30 años desde la entrada en la UE, que ningún gobierno tiene las soluciones, porque no están entre las instituciones creadas, las soluciones están en los resultados ambientales y en la prosperidad económica y el bienestar social”, afirma.

Para el ecologista se han producido avances en la prosperidad económica y el bienestar social, “pero seguimos con graves problemas en la calidad ambiental con impacto económico, como los humedales, el suelo, el agua, la costa… Es importante tener nuevas voces e ideas. Si ayudan al debate de manera seria y hacen que el debate no sea de un color político ni de otro, sino de todos los colores y que ocupe la agenda política igual, me parece un potencial avance. Está por ver”, concluye el ecologista.