«Nuestra sociedad está enferma, tenemos una sociedad machista y violenta». La sentencia es del doctor Josep Maria Campistol, director del Hospital Clínic de Barcelona, al presentar el balance de las agresiones sexuales atendidas por este centro, de referencia en la capital catalana, durante los primeros diez meses del año: 556 víctimas atendidas, una media de 13 por semana.

La cifra supone un aumento del 51% respecto a las atendidas en el mismo periodo el año pasado (368) y el registro más alto del último lustro. Supera además el total de las agresiones atendidas en 2021, 468 víctimas. Todos los atacantes eran hombres, y el 90% de las víctimas mujeres. Una de cada diez agresiones sexuales fueron grupales.

Más denuncias

Campistrol ha destacado que los datos son «absolutamente escalofriantes» y ponen de relieve una «sociedad que está enferma, es machista y violenta». Sin embargo, la psiquiatra Lluïsa García Esteve ha remarcado que estos incrementos «nunca vistos» no únicamente podrían ser achacables a un aumento de la violencia sexual, sino que también podrían ser indicativas de que hay un mejor conocimiento de este servicio.

Esto es, más víctimas se dirigen por iniciativa propia al servicio del Clínico, de referencia para mayores de 16 años. Y lo hacen con menos «miedo y vergüenza» que años anteriores, asegura García.

Así, ha mejorado el porcentaje de mujeres que llegan a urgencias antes de las 24 horas de la agresión, pasando del 51,6% el año pasado al 65% este 2022. Pero una de cada tres reconoce al llegar al servicio de atención médica que no sabe si denunciará ante la policía.

Más de la mitad de las mujeres (57%) sufrió una violación (vaginal, anal o bucal) y también el 51% de los hombres fue objeto de una penetración anal. Una de cada cinco de estas víctimas sufrió además agresiones como golpes o mordiscos.

Alcohol y ocio nocturno

La mayoría de las agresiones se produce en un domicilio, aunque un 17% se produce en entornos de ocio -concretamente en los lavabos de bares, discotecas o restaurantes- y otro 13,7% en la vía pública. De hecho, el 65% de las víctimas estaba de fiesta antes de la agresión sexual.

García Esteve advierte, además, que el alcohol sigue siendo el principal facilitador de las agresiones sexuales, muy por encima de drogas de sumisión, utilizadas en un 17% de los casos. De hecho, el 61% de las víctimas admite haber consumido alcohol como mínimo 6 horas antes de la agresión, siendo esta la sustancia más detectada en los análisis de las mujeres atendidas en las primeras 24 horas.

En el 44,8% de los casos, la mujer conocía a su agresor. Una cifra que incluye un amplio abanico desde familiares a hombres que se acaban de conocer, pasando por compañeros de piso, de trabajo, alguien con quien contactaron en las redes sociales y un largo etcétera. De éstos, el 4,7% es la pareja o la expareja, unas violaciones que comportan habitualmente también un maltrato psicológico y psíquico.

Son casos, advierte García Esteve, en los que hay que ponerse «manos a la obra» para asegurar la protección de la víctima una vez sale del hospital, porque son mujeres que «pueden estar en riesgo vital», ya que los asesinos maltratan y violan previamente.

Las secuelas

Por edades, la chica más joven atendida en el Clínic por agresión sexual tenía 16 años y la mayor, 82. El 53% de las agresiones se cometieron en menores de 25 años -frente al 49% en 2021-. Y el 72% de estas menores de 25 años fueron «violentamente violadas».

«Este grupo preocupa especialmente. Preocupa mucho su salud futura. La violencia sexual es un problema de salud pública y un problema de salud prioritario», subraya García. Las consecuencias más inmediatas de la agresión son físicas (una de cada cuatro mujeres presenta lesiones en la primera atención en urgencias), pero también psicológicas, y estas últimas pueden ser más duraderas.

«La violencia machista enferma y provoca sintomatología postraumática, ideación suicida y otras patologías», algunas de ellas con aparición diferida: «Hay mujeres en las que, durante el postparto, aparece como si fuera presente un abuso sexual de infancia o adolescencia», ha detallado la psiquiatra.

Respecto a los pinchazos en entornos de ocio, el Clínic han atendido 72 mujeres por pinchazos desde principios de año, de las que dos fueron víctimmas de una agresión sexual. En ningún caso se encontraron sustancias en el organismo de las víctimas.

Los pinchazos de los dos casos citados se detectaron en la exploración del cuerpo de las mujeres que acudieron tras ser víctimas de una agresión, pero no se pueden vincular directamente con las violaciones, ha puntualizado Garcia Esteve.