España

El Satse carga contra el "insulto" de la OCDE al fijar el sueldo de las enfermeras en 40.700 euros

Enfermeras de Osakidetza se disponen a inocular la vacuna a una mujer.

Enfermeras de Osakidetza se disponen a inocular la vacuna a una mujer. IREKIA

Este lunes, el Sindicato de Enfermería (Satse), ha denunciado que estas profesionales cobran de media entre 22.000 y 30.000 euros brutos al año, es decir, unos 1.300 al mes, y no 49.700 euros como asegura un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). «No se ajustan nada a la realidad salarial de las enfermeras de nuestro país», «está a años luz», han asegurado desde el sindicato a Efe. Por ello, Satse va a dirigirse al organismo para pedirle explicaciones y exigirle que «no vuelva a difundir una información falsa que supone una afrenta y un insulto» al colectivo.

Según el informe de la OCDE, España es uno de los países europeos que más médicos tiene en relación con la población, aunque peor pagados; al mismo tiempo, la proporción de enfermeras está entre las más bajas de la UE, si bien ganan el equivalente de 1,5 veces el salario medio del país, y ese es uno de los datos más altos de la Unión Europea, solo superado por Bélgica con 1,6 veces, cuando la media es de 1,2. Además, según los autores del estudio, la remuneración de las enfermeras de los hospitales es relativamente elevada si la comparación se hace en euros de poder adquisitivo equivalente, es decir, teniendo en cuenta el nivel de precios de cada país. Para Satse, sin embargo, su reconocimiento «es muy inferior al que merece por su dedicación, esfuerzo y compromiso las 24 horas al día, los 365 días al año».

Como ha comunicado el sindicato, según sus datos, la media anual bruta varía entre los 22.000 y los 30.000 euros, en función del cobro o no de determinados complementos (productividad, trabajo a turnos, lo que incluye noches, domingos y festivos, y carrera profesional). Desde el sindicato han declarado que «las enfermeras y enfermeros de nuestro país están muy mal retribuidos, ya que no se reconoce ni compensa las consecuencias a todos los niveles (físicas, psíquicas o psicológicas, entre otras) que les provoca un trabajo que les obliga a estar en permanente alerta y vigilancia y en contacto continuo con el dolor, el sufrimiento y, en ocasiones, la muerte».

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