España

Pompeyo, el jubilado "nostálgico de la URSS" detenido por las cartas bomba

Aficionado a la tecnología y "muy activo" en redes sociales, Pompeyo G. P. estaba en la calle cuando fue detenido en el barrio de La Charca

Portal de la vivienda del detenido por el envío de cartas explosivas.

Portal de la vivienda del detenido por el envío de cartas explosivas.

Pompeyo, jubilado de 74 años, sin hijos ni pareja y acusado de terrorismo. Este es el hombre que a finales de noviembre sembró el caos en Moncloa, el Ministerio de Defensa, la embajada de Ucrania en Madrid y una empresa zaragozana. Dos meses de investigación por parte de la Brigada de Información de Madrid de la Policía Nacional han sido necesarios para detener a este ex funcionario del Ayuntamiento de Vitoria.

Aficionado a la tecnología y «muy activo» en redes sociales, Pompeyo G. P. estaba en la calle cuando fue detenido en el barrio de La Charca, en Miranda del Ebro. Los agentes lo detuvieron en el exterior por su propia seguridad, porque no sabían qué podían encontrar en su vivienda, un tercer piso del número 22 de la calle Altamira.

A las 9:30 de este miércoles, los agentes ponían fin a la operación Konvert, que significa «sobre» en ucraniano. Lo detuvieron y lo subieron a su vivienda, donde encontraron más material «deflagrante» con el que fabricar más explosivos, además de otras pruebas. También se registró su coche.

Durante la investigación se ha comprobado como Pompeyo consumía información sobre la guerra de Ucrania. También se han detectato posicionamientos políticos prosoviéticos, un «nostálgico de la URSS». La Policía trabaja en la hipótesis, mientras se le toma declaración, que el envío de seis cartas bombas a representantes políticos era su manera de protestar contra el apoyo de España a Ucrania en la invasión de Rusia.

Actuaba solo

El unabomber español actuaba solo. Todas las cartas, según la investigación, fueron enviadas por la misma persona, es decir por Pompeyo y en principio fueron fabricadas en su casa. El modus operandi era el mismo: un sobre con material pirotécnico, parecido a la pólvora, que se accionase al abrir. La caligrafía de las cartas era la misma, y se había hecho a mano. Todos se enviaron desde Burgos, aunque en un primer momento se dijo que era desde Valladolid.

El New York Times publicó esta semana que la CIA y Washington creían que el envío de cartas era obra de grupos de extrema derecha rusos. Apuntaban a el Movimiento Imperial Ruso, una organización supremacista con lazos en España. La Policía, aunque no descarta ninguna vía, no ha encontrado nexos con este grupo. De hecho la operación estaba apuntalada desde antes de que se publicase la mencionada información. La posibildiad de que se destruyesen pruebas en la vivienda aceleró la detención.

Pompeyo es un hombre solitario. Aunque se cree que él fabricó y envió los explosivos sin la intervención de terceros, la Policía Nacional no descarta la implicación de terceras personas, sobre todo a la hora de persuadirlo o convencerlo. En el barrio, de un municipio de 35.000 personas, no era muy conocido. Pasaba desapercibido.

Audiencia Nacional

Tras ser detenido y tomada su declaración, Pompeyo viajará a Madrid en las próximas horas. Pasará a disposición judicial el próximo viernes. En el Juzgado de Intrucción número 4 de la Audiencia Nacional le espera el juez José Luis Calama, que ha llevado la coordinación de la investigación.

La causa está secreta y a Pompeyo se le imputa un delito de terrorismo y lesiones (sólo una de las cartas explotó, causando daños leves a un miembro de seguridad de la embajada de Ucrania). El detenido no tiene causas pendientes con la Justicia ni antecedentes. Tampoco se le conoce vinculación a ningún partido político.

Comentar ()