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Un juez propone sentar en el banquillo a 45 policías nacionales por las cargas del 1-O en Barcelona

El titular del Juzgado de Instrucción 7 de Barcelona archiva la causa para otros 20 agentes contra los que se presentaron denuncias por lesiones

Antidisturbios de la Policía Nacional forman un cordón de seguridad en los alrededores de un colegio electoral de Barcelona el pasado 1-O.

Antidisturbios de la Policía Nacional formando un cordón de seguridad junto a un colegio electoral de Barcelona el 1-O. EFE

El titular del Juzgado de Instrucción 7 de Barcelona ha concluido la investigación sobre las denuncias presentadas por «una pluralidad de personas» contra agentes del Cuerpo Nacional de Policía por presuntos delitos de lesiones durante la celebración del referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre de 2017.

Después de practicar las diligencias correspondientes, el juez Francisco Miralles Carrió ve razones para sentar en el banquillo a 45 policías nacionales por las cargas de aquél día con las que se trató de disuadir a los manifestantes que se congregaron en los colegios donde se produjeron las votaciones y archiva la causa contra otros 20.

En un auto del pasado 20 de enero, consultado por El Independiente, el instructor finaliza la investigación, da por personadas como acusación a la Generalitat de Cataluña y a al Sindicato Profesional de Policía (SPP) y pide a la Fiscalía que presente su escrito de acusación para interesar la apertura de juicio o el sobreseimiento.

Una manifestante denuncia que un agente le dijo: «Puta vieja, no me gustan tus tetas»

En dicho auto, el juez va repasando la actuación policial en los distintos colegios, según las denuncias de los manifestantes y las pruebas practicadas, principalmente el visionado de vídeos. Ve indicios de que los agentes se excedieron contra las personas que estuvieron en algunos centros y «que no tenían ninguna obligación de saber qué estaba ocurriendo ni lo ordenado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña».

Así, por ejemplo en la Escola Mediterrània, situada en el Paseo Marítimo, el auto recoge las denuncias de distintas persons, que acusan a los agentes de empujones, golpes, arrinconamientos o porrazos.

Una de las denunciantes que estuvo en dicho colegio afirma que un agente le dio «una fuerte bofetada en la cara y fue arrastrada por el suelo. Que en un momento determinado el agente le tocó los pechos y le dijo «puta vieja, no me gustan tus tetas», se recoge en el auto.

«Sin mediar palabra empiezan a empujar»

En el auto judicial se considera que «a diferencia de otros colegios donde ocurrieron hechos similares, en este caso se observa cómo los agentes se dirigen de forma directa hacia la multitud y, sin mediar palabra, advertencia o requerimiento alguno, empiezan a empujar a las personas allí congregadas, iniciando una situación violenta de gran confusión que va aumentando hasta el punto de observarse personas empujadas al suelo, una persona con la cara ensangrentada y un agente golpeando con su defensa en la cara de las personas que ya están desalojadas. En el presente caso, en el video que engloba lo allí recogido, no puede apreciarse la proporcionalidad exigida en el actuar, en conjunto, de los agentes policiales, al no haber hecho ningún intento de información, advertencia, mediación o cualquier otro pertinente, como sí consta que se hizo en otros colegios el día de los hechos. Esta actuación directa contra las personas congregadas, que no tenían ninguna obligación de saber qué estaba ocurriendo ni lo ordenado por el TSJC, provocó que en este colegio hubiera el elevado número de personas heridas que consta en las actuaciones. De entre los lesionados debe destacarse la presencia de personas de edad avanzada (uno de ellos con 82 años) y la necesidad de tratamiento médico en
alguno de los lesionados».

En otro colegio, el CEIP Els Horts de la calle Prim, el visionado de las pruebas documentales lleva al juez a concluir que «no se puede apreciar la identidad de los agentes que golpean a los denunciantes, pero sí que claramente se observa como los agentes utilizan la defensa contra personas que están simplemente sentadas en el interior del colegio, siendo golpeados de forma contundente y claramente innecesaria».

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