El goteo es imparable desde hace años. Los balances de natalidad en el País Vasco reflejan un descenso que parece imposible de revertir. Ni las políticas de apoyo a la familia ni las ayudas por hijo parecen lograr ponerle freno. A pesar de que el primer semestre de 2025 cerró con un ligero incremento del 2,3% en los nacimientos, según el Instituto Vasco de Estadística, la cifra global sigue lejos de garantizar el relevo generacional en Euskadi. Una de las consecuencias más directas de este ‘invierno demográfico’ que sufre el País Vasco se refleja en el sistema educativo. En la última década han sido más de un millar las aulas que han tenido que cerrar por falta de alumnos.

En los últimos cursos académicos la Consejería de Educación ha tenido que ir adecuando su red de centros, al ser en muchos casos insostenibles por la falta de alumnos. La reducción del ratio de alumnos por aula de 25 a 20 que acordó el Gobierno no se alcanza en cada vez un mayor número de colegios. El problema afecta a toda la red pero con más intensidad a la red pública. Los pueblos pequeños o los barrios con una población de más edad comienzan a ver cómo en cada uno de los periodos de matrícula llenar una clase y justificar su pervivencia se hace cada curso más complicado.

Fusión o cierre de centros educativos

El cierre de colegios o la integración de escuelas empieza a ser una rutina. El Ejecutivo de Imanol Pradales ya ha anunciado que para el curso 2026/2027 se procederá a la integración de otro bloque de centros educativos que afectará a una docena de colegios. Algunos de ellos desaparecerán y sus alumnos deberán matricularse en otro centro y en otros casos serán absorbidos por otro colegio. Las actuaciones afectarán a centros de Bilbao, Basauri, Getxo y Leioa.

El Gobierno vasco asegura que la caída de la natalidad, con una pérdida de más de 13.000 alumnas y alumnos en Educación Infantil y Primaria desde 2020, está generando nuevas necesidades educativas y obliga a repensar el mapa escolar.

Euskadi ha pasado de una tasa de natalidad en 2014 de 8,9 nacimientos por cada mil habitantes a otra de 5,8 nacimientos por cada mil habitantes en la actualidad. Indicadores que en gran medida se sostienen gracias a la llegada de población inmigrante joven, que suponen cerca del 30% de los nacimientos.

Una pérdida de alumnos imparable

El otro lado de esta realidad es el envejecimiento de la población en Euskadi y que irá a mucho más en los próximos años. Actualmente uno de cada cuatro vascos tiene más de 65 años y apenas un 13% está por debajo de los 14 años.

El horizonte que dibujan los responsables educativos no es nada optimista. Se estima que la tendencia puede continuar en los próximos años. Si hasta ahora se escolarizan cada curso cerca de 2.000 o 3.000 escolares menos, la previsión es que hasta 2030 se puedan perder otros 15.000 alumnos en Primaria. El conjunto del sistema educativo vasco, desde educación infantil hasta la Formación Profesional, ha pasado de contar con 370.500 estudiantes en 2016 a 339.500 este curso.

Las sucesivas políticas de impulso a la natalidad puestas en marcha durante los gobiernos de Iñigo Urkullu no lograron reconducir la situación. Ahora, el lehendakari Pradales ha intensificado la política de apoyo a las familias y de impulso a la emancipación de los jóvenes, también especialmente tardía en el País Vasco.

Ayudas a la natalidad y emancipación

El pasado mes de marzo el Consejo de Gobierno aprobó elevar aún más las ayudas aprobadas la pasada legislatura. El nacimiento de un hijo otorgará el derecho a percibir una ayuda de 200 euros mensuales hasta que cumpla cuatro años. De este modo, se extendía un año más las ayudas establecidas hasta ahora. De este modo, una familia vasca percibirá 2.400 euros al año por hijo durante los primeros cuatro años de vida del menor, sumando un montante total de 9.600 euros.

En el caso de las familias numerosas, a partir del tercer hijo el plan de ayudas también se mejoró. Las ayudas no concluirán a los cuatro años sino a los 10. En este caso, las familias con tres o más hijos tienen derecho a percibir una ayuda de 100 euros mensuales entre los 4 y los 10 años de edad del menor.

Este tipo de ayudas se suman a las políticas que en materia de permisos de paternidad ampliados hasta las 18 semanas, o el alquiler para jóvenes ha impulsado el Ejecutivo con el fin de facilitar los proyectos familiares y la paternidad y maternidad entre los jóvenes vascos. Los últimos datos sitúan en alrededor de los 30 años la edad media de abandono del hogar familiar en Euskadi.

Envejecimiento de la población, la otra cara de la moneda

Ya en 2019 el Gobierno de Urkullu puso en marcha el programa ‘Gaztelagun’, con el que se conceden ayudas para el pago del alquiler a jóvenes de entre 18 a 35 años. En abril el plan se amplío para incrementar su cobertura a rentas superiores, hasta 24.000 euros en el caso de solicitantes individuales, hasta 30.000 euros para familias y 32.000 euros en el caso de familias numerosas.  Actualmente alrededor de 2.700 personas perciben esta ayuda al alquiler que alcanza los 275 euros mensuales.

Esta situación se traduce además en un envejecimiento de la población vasca que está complicando también la absorción de la cada vez mayor demanda de servicios sanitarios. El presupuesto sanitario se incrementa de modo sustancial año tras año. Junto a ello, la realidad se completa con una demanda decreciente de servicios residenciales y asistenciales especializados en personas mayores que se incrementan de manera sustancial cada año.