Aragón ha sido definido como el "Ohio español" desde que en 2015 varios politólogos y sociólogos vieron reflejada una tendencia permanente: los resultados de las autonómicas iban parejos a los que después dejaban las urnas en unas generales ese mismo año o el siguiente. Sin embargo, ese planteamiento en los últimos años se ha visto perjudicado por la derechización de la sociedad aragonesa y especialmente la fragmentación política, con hasta 8 partidos que iban con opciones a las urnas. Seis entraron. Zaragoza, en cambio, sigue representando mejor la realidad demográfica y sociocultural de España para hacer esa comparativa, dicen algunos expertos.
En las elecciones de este domingo, el PP logró la victoria con 26 escaños y el 34,26% de los votos. Le siguió el PSOE de Pilar Alegría con un desplome claro hasta los 18 parlamentarios (24,29%). Vox fue la gran sorpresa de la noche, duplicando resultados hasta los 14 escaños (17,88%), mientras que IU-Sumar mantuvo su escaño (2,94%) por Zaragoza, Podemos se hundió y desapareció (0,94%), mientras que Chunta Aragonesista capitalizó ese descontento con la izquierda estatal para pasar de 3 a 6 representantes (9,73%). La coalición Existe bajó a los 2 cargos (3,55%) y el PAR tras más de 30 años condicionando una política aragonesa sin mayorías absolutas, desapareció del Parlamento al perder su único escaño por Teruel (1,24%).
¿Cómo serían esos resultados extrapolados a unas generales? Siguiendo el método D'Hondt y teniendo en cuenta que es necesario hacer calibraciones para adaptar el territorio a un sistema que reparte por provincias distintos escaños hasta los 350, se puede prever que el PP de Alberto Núñez Feijóo se situaría en 136 diputados respecto a sus 137 actuales (33,06%) y el PSOE del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, descendería de los 121 escaños (31,68%) a 97, una bajada de 24 cargos impulsada por una desmovilización de la izquierda y el crecimiento de Vox homogéneo en torno a los 16-19 puntos y consolidado como tercero que afecta en los repartos provinciales en competencia directa con PP y PSOE especialmente.
Vox sería el gran beneficiado en términos de representación, pasaría de 33 representantes (12,38%) a 71 estimados. Son cifras que ya llevan previendo las demoscópicas españolas desde hace meses, al ver a Santiago Abascal rompiendo techos y pasando casi el 18% de los votos. Alvise Pérez y Se Acabó la Fiesta, con un 2,74% no entraría en el Congreso, pero tampoco lo haría Podemos con esas cifras comentadas en Aragón. Los morados retroceden notablemente en menos de 3 años, con una bajada dura en proporcionalidad desde un 4% en Aragón hasta el 0,91%.
En cuanto al espacio de Sumar, entendiendo a IU-Movimiento Sumar y el peso de Chunta, que iría en equilibrio a lo que autonómicamente supone Más Madrid, Compromís o los comunes, una nueva candidatura de izquierdas de unidad podría bajar de los 31 (12,33%) a los 16. Hay que ajustar esa sobrerrepresentación, dado que en unas generales en Aragón lo máximo que podría lograr Sumar o el espacio que le suceda es un escaño. Ante los resultados, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, reclamó un frente de izquierdas amplio. La idea ya la lanzó en julio ante la crisis del espacio y el auge de PP y Vox, y la reafirmó 24 horas antes de los comicios aragoneses en un acto con figuras de izquierda este sábado en Madrid, entre los que despunta Emilio Delgado. Este lunes incidió a través de X: "Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos".
Más complicación supone extrapolar el ámbito regionalista, nacionalista y soberanista que proceden desde Cataluña, País Vasco y Galicia. Se puede hacer una aproximación teniendo el cuenta el peso del PAR y de Existe que consigue un 11% del voto similar al que suman aproximadamente en ponderación estatal de ERC, Junts, PNV, EH Bildu, Coalición Canaria y BNG. También la regionalista UPN. Pero es imposible determinar el peso de cada una de las formaciones. El espacio nacionalista sumaría 30 escaños, ahora suponen 29, por lo que alguno de esos representantes podría ir para los otros cuatro grandes partidos.
La tendencia que dejan tanto Extremadura como Aragón y que se ve reflejada en esa estimación de generales es que el PP mantiene posiciones con un ligero desgaste, que el PSOE se desploma acusando el desgaste del gobierno, la desmovilización y el descontento en el plano nacional con la fórmula de pactos estatal de Sánchez y que Vox duplica en las dos elecciones con el mismo patrón, aprovechando el voto de los jóvenes, de los abstencionistas y movilizando al descontento frente al bipartidismo. Por otro lado, la unidad de la izquierda o el apego al territorio impulsa a la izquierda alternativa frente al desgaste estatal. Las próximas generales se ubican al menos a mediados de 2027 si Sánchez tras el ciclo de comicios que continúa en Castilla y León y Andalucía no los adelanta si la foto sigue siendo la misma.
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