No es la primera vez que le dan calabazas, aunque el portavoz de ERC en el Congreso lo sigue intentando. Gabriel Rufián ha aprovechado los malos resultados de la izquierda en Aragón, con la única excepción de la Chunta, para insistir en la necesidad de un frente amplio de las izquierdas alternativas e independentistas de cara a las próximas elecciones generales. Hasta Bildu, partido con el que coordina su actuación parlamentaria en el Congreso de los Diputados, le ha dicho que no

Puede haber muchos motivos para tanta insistencia, pero uno de ellos reside en que "no va a volver a encabezar la candidatura de ERC y lo sabe. Sabe que lo va a tener muy difícil y por eso juega a la idea" del frente amplio, dicen a El Independiente fuentes de la izquierda catalana. Las relaciones de Rufián con el que fue uno de sus padrinos políticos y líder de ERC, Oriol Junqueras, no pasan precisamente por el mejor de sus momentos. De hecho, la dan por rota en el entorno del todavía político inhabilitado. Y la insistencia de Rufián sobre ese frente amplio está enturbiando aún más el ambiente entre ambos en lo que interpretan de movimiento a la desesperada de su portavoz por encabezar un nuevo proyecto.

Rufián y Tardá, el sector minoritario que apuesta por la unidad

Junqueras "no está por esa labor" y no lo está por Rufián. Pero tampoco "porque daría alas al discurso de Tardà, hoy por hoy minoritario" entre los independentistas republicanos. Aluden estas fuentes a Joan Tardá, ex portavoz de ERC en el Congreso, que coincidió con Rufián en aquellos primeros años en que acudía con unas esposas o una fotocopiadora al pleno de la Cámara Baja o decía aquello de que dejaría su acta de diputado en 18 meses para regresar "a la república catalana". Desde entonces Rufián ha madurado como político y como parlamentario, nada que ver con aquella época salvo cuando interviene en las comisiones de investigación y vuelve a sus performance y, si no, que se lo digan a la ex consejera de emergencias de la Generalitat Salomé Pradas.

Tardà, hoy el mayor aliado de Rufián, es el principal abanderado de una unidad que tiene más de izquierda que de independencia, aunque en un principio lo formulaba desde un punto de vista teórico. Ese posicionamiento ha ido variando para pasar a la acción. El pasado mes de diciembre el ex portavoz señaló en una entrevista en la Ser que "nosotros intentaremos convencer a la dirección de ERC, a las bases de ERC, de que en el año 2027 todas las fuerzas a la izquierda del PSC, es decir, Comuns, CUP, Esquerra, comunistas, todos deberíamos ir en una misma candidatura" y exportar ese mismo modelo a las próximas catalanas. En definitiva "cuanto más crezca el debate, más les costará decir por qué no es posible", adujo en relación a su partido.

No es la primera vez que Rufián está al borde del abismo en su partido

No es la primera vez que Rufián está al borde del abismo en su partido. Si en lugar de Junqueras hubiera ganado el último congreso de ERC la candidatura engrosada por la ex consejera autonómica y hoy diputada nacional Teresa Jordá, el colomense habría pasado a un segundísimo plano en el Congreso, sin apenas proyección. Se salvó entonces, cuando las relaciones con su jefe de filas ya eran malas pero no habían entrado todavía en barrena.

"Quien no vea que hay que hacer algo o no ve bien o ya le va bien que no lo haya", escribió Rufián en X el pasado lunes en un claro desafío a su propio partido. Y agregó que "los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados (…) Más cabeza y menos pureza". El día 18 tiene previsto participar en una charla junto al diputado autonómico de Más Madrid, Emilio Delgado, quien, por su lado, le quiere disputar el liderazgo de esta formación a la ministra de Sanidad, Mónica García. Un "cara a cara" para hablar de unidad de la izquierda que ha disparado todo tipo de elucubraciones sobre el acercamiento entre ambos partidos, aunque lo cierto es que tanto Rufián como Delgado participan en esta charla al margen de los órganos de sus respectivas formaciones políticas.

Maíllo habla de "reactualización" del liderazgo al ser preguntado por Yolanda Díaz

El coordinador general de IU y uno de los mayores promotores de la unidad de la izquierda, Antonio Maillo, ve con simpatía el movimiento de Rufián, y dice estar convencido de que éste "no está por encabezar nada, sino por agitar para construir un proyecto que tenga relevancia. No hay elevación de un liderazgo autoproclamado", dijo ayer en la cadena SER. Maíllo es un defensor de las primarias para dirimir el futuro liderazgo de ese espacio e interrogado sobre el futuro de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, habló de "reactualización del liderazgo" y de "humildad".

Suficiente tienen los socios de Gobierno de Pedro Sánchez con arreglar sus cuitas internas. Estas palabras de Maíllo le han enfrentado a los magentas en la defensa de Yolanda Díaz como "referente natural" de ese espacio. La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez Barbero, dice de Díaz que "es la mejor candidata que el espacio puede tener". Todo ello a diez días de la presentación, el sábado 21, de lo que se supone una renovada alianza de las mismas izquierdas, con otro nombre que elimine la identificación con Sumar, y que aúna de nuevo a IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú.

De momento, ese clásico de nuestro tiempo que es la unidad de la izquierda en un ente que una a estos partidos con Podemos y la izquierda independentista como quiere Rufián parece un esfuerzo condenado a la melancolía. Basta plantearse si el catalán, Yolanda Díaz e Irene Montero podrían ir de la mano en el mismo proyecto con el liderazgo de uno de los tres. Acaso haya una “cuarta vía” y sea la del propio Maíllo, que, de momento, testará su fuerza electoral en los comicios andaluces de junio.