Política

Y Ana Pastor sacó su artillería

La número dos del PP por Madrid es la baza de Casado para atraer al votante moderado sin movilizar a la izquierda

logo
Y Ana Pastor sacó su artillería

Ana Pastor, entre Irene Montero y Ana Pastor en el debate de La Sexta. EFE

Resumen:

«Cayetana Álvarez de Toledo es un antídoto frente a Ciudadanos y Teodoro García Egea, frente a Vox», explica un alto dirigente de Génova. ¿Y Ana Pastor? «pues sirve para todos los frentes», apostilla en relación a su papel este jueves en el debate de La Sexta. Y es que la dos veces ministra -y tercera si Pablo Casado gobierna tras el 10-N- y ex presidenta del Congreso de los Diputados reúne en su persona una serie de cualidades, a veces contrapuestas, que la convierten en un rara avis y, además, respetada por el conjunto de la clase política.

Sus críticos, que los tiene aunque sean pocos, lo peor que pueden decir de ella es que es genuina representante del «marianismo», pero en un partido que lleva meses reivindicando la herencia de Mariano Rajoy, esa es otra carta de presentación a su favor.

Confluyen en Pastor varios aspectos paradójicos. Cuando trascendió que Pablo Casado la colocaba de dos en su candidatura madrileña, aquello se leyó como una apuesta por la moderación y la renovación. Pero una persona de 62 años que lleva 19 en el Congreso y que ha sido ministra de Sanidad con José María Aznar, de Fomento, con Mariano Rajoy, y presidenta de la Cámara Baja, nueva, nueva no es. Sin embargo, ella ha conseguido, a fuerza de talante y talento, mantener una imagen de frescura, sin desgaste, que le hace parecer lo más moderno y actual del partido.

Pastor aparece como la representante del sector feminista del PP

También lo más feminista. Aunque en el debate de mujeres de La Sexta de este jueves intentó justificar a su compañera de partido Álvarez de Toledo, con la que le separan muchas más cosas que la edad, era evidente que Pastor no comparte en absoluto su criterio sobre el consentimiento sexual. «En el Partido Popular y la que le habla, todos pensamos lo mismo, que cuando no hay consentimiento, hay agresión sexual y violación».

Cuando su homónima, la periodista Ana Pastor, le recordó que esa no es la posición de Álvarez de Toledo, justificó que «dice lo mismo que digo yo» aunque no con las mismas palabras y agregó: «lo dicen todas personas de bien, cuando una mujer no consiente hay agresión sexual y violación» y recordó que está pendiente una reforma del Código Penal en este sentido.

Pero, además de moderna y moderada, Pastor transmite otros valores inestimables en política, por ejemplo, los de la veteranía y la gestión. Esta doctora de formación tiene un «máster» en administración del Estado que ya quisieran para sí alguno de los candidatos a inquilinos de la Moncloa. Ha sido subsecretaria de Educación y Cultura, de Presidencia y de Interior antes de ministra de Sanidad y luego de Fomento, además de tercera autoridad del Estado y volverá a ser ministra si gobierna Casado.

Rufián o el «payaso del Congreso»

Y lo cierto es que por todos los sitios por los que pasó consiguió alcanzar consensos y acuerdos. No fue fácil tampoco su etapa de presidenta de una Cámara Baja fragmentada donde muchos grupos parlamentarios confundieron los escaños con una «perfomance». Primero los de Podemos y, más tarde, el diputado de ERC Gabriel Rufián.

A éste último le reunió en su despacho tras la escena de la fotocopiadora y las esposas para espetarle si lo que quería era «pasar a la historia como el payaso del Congreso» y pedirle que no le montara «un numerito» cada miércoles. También le trasladó las reticencias que provocaba su actitud entre el resto de los diputados, personal de la Cámara y no pocos periodistas. Parece que, finalmente, según fuentes del Congreso, Rufián se le sinceró confesándole que estaba muy afectado por la prisión preventiva de su amigo Oriol Junqueras.

Iglesias ha expresado en público sus simpatías por ella

Aquello terminó bien. De hecho, es complicado encontrar a dirigentes de otros partidos que critiquen o cuestionen a Pastor. Hasta el líder de Podemos, Pablo Iglesias, admitió este jueves en un tuit su simpatía por ella. Respondía Iglesias a la confesión del periodista y escritor Bob Pop (Roberto Enríquez), declarado votante de Unidas Podemos, pero al que Ana Pastor le cae «fenomenal». Y replicaba el líder de Podemos «hasta a mí me pasa».

Ésto, que puede resultar anecdótico, no lo es en la medida en que Pastor no polariza, no moviliza el voto de la izquierda a la contra y, en cambio, puede resultar atractiva para el votante de centro. Sin duda, su presencia en el debate televisado de este jueves buscaba ese efecto.

«Marianista» de pura cepa, no tuvo inconveniente en militar en el bando contrario a otra «marianista» de pro, Soraya Sáenz de Santamaría. Cuando Rajoy se enteró que había un conjunto de ministros levantiscos con la todopoderosa vicepresidenta del Gobierno, el famoso G-8, comentó estar tranquilo si de ese grupo formaba parte Pastor y a otra cosa.

Precisamente, cuando se abrió el proceso de sucesión de Rajoy tras ser descabalgado del Gobierno por la moción de censura, muchos diputados quisieron convencerla para que se presentara a esa carrera frente a Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal ante el temor de un choque de trenes que se llevara por delante el partido. No se dejó, pero ahora tiene un papel protagonista en la nueva etapa que ha abierto Casado con o sin ministerio.