El debate entre mujeres representantes de los cinco grandes partidos ha discurrido con un guión: la confrontación de la forma de gestionar del PP y del PSOE defendidos por la ex ministra Ana Pastor y la titular de Hacienda en funciones, María Jesús Montero. Ambas han explicado el modelo de Gobierno de sus respectivos partidos en un interesante cara a cara en el que Inés Arrimadas (Cs) ha sido la más hábil para abrirse hueco, dejando en los extremos a Irene Montero (Podemos) y Rocío Monasterio (Vox), que han presentado las propuestas de sus partidos sin apenas debatir con el resto.

La flexibilidad del formato emitido ayer por la Sexta, moderado por la periodista Ana Pastor, ha permitido un debate más de fondo, con más detenimiento en las medidas, similitudes y diferencias de cada proyecto, más allá de sus propuestas para Cataluña, que lleva años monopolizando la escena política española. El diálogo entre las dirigentes políticas ha sido más fluido, respetuoso y profundo que el protagonizado por sus jefes el pasado lunes en televisión.

Sobre el desafío independentista ha cobrado protagonismo el cara a cara entre Pastor y Montero, que ha reprochado a la ex presidenta del Congreso que bajo el Gobierno del PP se celebraran dos consultas ilegales en Cataluña, se declarara la independencia y Carles Puigdemont se fugara. «También hubo un 155», ha respondido Pastor, que ha sentenciado: «El PP es aplicación de la ley».

El bloque sobre la crisis catalana también ha permitido brillar a Inés Arrimadas, que ha propuesto modificar la ley para que los partidos nacionalistas tengan que superar un 3% del voto para evitar que sigan dirigendo la política nacional a cambio de su apoyo parlamentario a PP y PSOE. «Mucha gente está cansada del tema de Cataluña, lo entendemos, imagínense cómo estamos nosotros que lo sufrimos allí. Pero hay que hacer una advertencia, lo que está ocurriendo en Navarra, País Vasco, Valencia o Baleares hace que de aquí a diez o quince años paseo lo mismo allí. Eso pone en peligro el futuro de España y la igualdad entre españoles», ha alertado.

La diputada Ana Pastor ha representado el Gobierno de Rajoy, del que fue ministra, para recordar la gestión del PP para salvar «un país en ruinas», al borde de la quiebra y del rescate, en que quedó tras ocho años de gestión de José Luis Rodríguez Zapatero. «Menos mal que Sánchez sólo lleva quince meses», ha señalado.

Pastor ha presentado al PP como «alternativa real al Gobierno del señor Sánchez», al que ha acusado de «bloquear España» con su actitud desde 2015, con su ‘no es no’. Por ese motivo ha pedido un diputado más que el PSOE para «tener un Gobierno serio y dar normalidad en España, con un Ejecutivo que actúa en Cataluña cuando haya que hacerlo». Empleo y bajada de impuestos han sido sus principales bazas.

La representante del PP ha sido la voz de la experiencia en el debate para defender ideas «de sentido común» -que diría Rajoy- desde que cualquier relación sexual sin consentimiento es una violación hasta el buen funcionamiento de la descentralización administrativa, frente al criterio de Vox, que defiende la recuperación de las competencias para el Gobierno central.

La ministra Montero -de la que Sánchez hoy ha alabado su capacidad política y comunicativa- ha seguido el guión marcado por la campaña socialista de confrontar con Vox en esta recta final: ha abierto fuego contra Monasterio para pedirle que pida perdón por su «comportamiento xenófobo» tras dar una rueda de prensa frente a un centro de Menores extranjeros no acogidos (Menas) en el barrio de la Macarena de Sevilla.

La diputada autonómica de Vox ha respondido exigiendo disculpas al PSOE por «dirigir a medios progres de la izquierda para que hagan editoriales» contra su partido y azuzar a los radicales a pegarle una paliza a una representante de Vox en el País Vasco. «Eso provocan cada vez que llaman xenófobo a alguien de Vox», le ha espetado. Sobre el modelo económico socialista, Monasterio ha reprochado que Sánchez vaya de Madrid a Valladolid «en Falcon con dinero de todos». «El PSOE va en Falcon y por eso ha perdido el contacto con los barrios y con las calles» como las que visitó en Sevilla, ha denunciado.

Andalucía ha estado muy presente en el debate, ya que Arrimadas ha reprochado a la ministra de Hacienda que este jueves no se presentara en la comisión de investigación sobre la extinta fundación Faffe por el uso de dinero público en prostíbulos a la que estaba citada. La ministra ha guardado silencio antes de reprochar a Arrimadas que presuma de ser andaluza o catalana, según toque, con un comentario que ha ofendido mucho a la representante de Ciudadanos.

Al criticar el modelo económico y laboral del PP, la ministra Montero también ha recibido reproches sobre su gestión en la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía. «Ustedes ejemplo de gestión por favor no nos den, ni de Zapatero ni de Sánchez», ha pedido Pastor, que ha asegurado que la gesión de Montero en Andalucía «son para avergonzar a cualquiera».

En esa batalla, Irene Montero, portavoz parlamentaria de Podemos, ha criticado el modelo económico «de ley de la selva» que a su juicio defienden el resto de partidos con medidas como «desregular, privatizar, destruir la industria», en resumen «privatizar hasta el palo de la bandera» y que sólo tengan derecho a pensiones «los que tengan dinero». En ese sentido, Podemos aboga por mantener «consensos de la humanidad» como que las personas tengan «derechos garantizados por el hecho de existir». Montero se ha enfrentado a Rocío Monasterio para rebatir que la violencia de género se combata con la cadena perpetua para los violadores: «Se combate con educación e igualdad», ha defendido la portavoz de Podemos.

El modelo económico de Podemos ha levantado las críticas de Arrimadas, que ha recordado que «lo que defienden es el comunismo, ya está inventado y sabemos lo que es», y se ha presentado como el contrario de Vox: recortar el gasto político ineficaz, el «despilfarro de las autonomías y los silloncitos» para dotar de más presupuesto los servicios de educación, sanidad y pensiones.