España

Las causas de la inquina entre Yolanda Díaz y Gabriel Rufián

La animadversión entre ambos nace de la negociación "salvaje" de la reforma laboral | "Nadie gana elecciones sólo con buenas portadas, buenos editoriales y buenos tertulianos. Nadie gana solo con su cara", dice el catalán de la gallega

Yolanda Díaz y Gabriel Rufián cuando todavía tenían abiertas vías de interlocución Europa Press

"La política útil no es votar en contra de la reforma laboral con PP y Vox por puro politiqueo". El entrecomillado es de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en el acto del pasado domingo de Ramos cuando confirmó su aspiración a presidir el gobierno de la Nación. Hablaba del que es, muy probablemente, el proyecto estrella de su departamento, la misma reforma laboral que estuvo a punto de naufragar y se salvó por la mínima, gracias a la equivocación de un ya ex diputado del PP, Alberto Casero. Aquel día, según confesaron entonces en el entorno de la ministra de Trabajo "estuvimos al borde del precipicio, a punto de irnos a casa, de dejar el Gobierno" si la reforma no hubiera salido adelante.

Era fácil saber a quién se refería Díaz con esas palabras. Tiene nombre, apellidos y filiación política. Hablaba del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Tal es así que el dirigente independentista no tardó en responderle través de Twitter, casi mientras seguían resonando los vítores de los asistentes al acto del Polideportivo de Magariños. "Entiendo que útil es pactar con Garamendi y con Cs una Reforma Laboral sin unos salarios de tramitación y una indemnización digna a cambio del aplauso y la financiación suficiente para apuñalar a quienes te pusieron donde estás", le espetó.

La animadversión entre ambos nace de la negociación "salvaje" de la reforma laboral

No resulta especialmente llamativo, sin embargo, que Rufián arremeta contra la vicepresidenta segunda, que cuestione quién la sostiene o la financia, que le reproche lo que entiende de "traición" a Podemos. De hecho suele aprovechar muchas de sus intervenciones parlamentarias y el uso de las redes sociales para aludir críticamente a ella. En cambio, más raro resulta que Díaz se devuelva el golpe dialéctico y salga al ruedo para darle la réplica, como hizo este domingo.

La animadversión entre ambos nace de aquella negociación "salvaje" de la reforma laboral, entre finales de 2021 y principios de 2022, y de la negativa de ERC a apoyarla. La gallega quiso evitar que el titular del día siguiente fuera cómo la derecha de Ciudadanos, del PdeCat y de UPN le salvaba el texto pactado con sindicatos y patronal, de cómo lo sacaba, además por un estrechísimo margen de votos. Y todo ello ignorante de la espantada que habían preparado los diputados navarros Carlos García Adanero y Sergio Sayas.

Apenas unas horas antes de esta votación de infarto salvada en la foto finish, hubo llamadas telefónicas sin contestar, broncas y hasta plantones. También, según la versión de los catalanes, mentiras. La tarde anterior a su aprobación Díaz convocó a Rufián al Ministerio, pero nunca se presentó. Aseguraron entonces fuentes próximas al dirigente catalán que fueron llamados a una cita en la que supuestamente también se iba a sentar el PSOE, lo que desmintió el sector socialista del gobierno. El enfado fue monumental.

Por su parte, Díaz asumió su fracaso pero a cambio, elogió por contraste el esfuerzo negociador del PNV, también refractario a la reforma. «Ha discutido de contenidos, han sido serios», valoró. No hizo falta decir más. Poco antes Rufián había espetado a Díaz desde la tribuna del Congreso que "ERC no funciona bajo amenazas, esto no ha sido un proceso de negociación, sino de presión".

Rufián reprochó el silencio de Díaz en la reforma de la ley del "sólo sí es sí"

Desde entonces las espadas están en todo lo alto. Rufián opina sin reservas sobre cuestiones internas de Unidas Podemos, alineándose a los morados. Ocurrió con la puesta en marcha de la reforma de la ley del "sólo sí es sí". "Respetamos las dificultades que haya, pero no entendemos tanto los silencios en según qué partidos en la no defensa de determinados ministerios. Y no hace falta que diga más", apostilló sobre una silente Díaz en mitad de aquel conflicto, aún irresuelto.

Ha ironizado sobre algunas de las intervenciones de la hoy candidata de Sumar afirmando que "vi actuaciones en los Power Rangers más creíbles"; ha arremetido contra ella calificándola de representante de una izquierda "decepcionante" a la hora de abordar el tema catalán; le ha afeado la incomunicación con Unidas Podemos cuando propuso topar los precios de la cesta de la compra -"Le pediría que aparte de hablar a las televisiones, hablara con su partido"- y ha dicho esperar que no negocie su nueva plataforma política "como la reforma laboral, sino tendremos 44 listas".

Nadie gana elecciones sólo con buenas portadas, buenos editoriales y buenos tertulianos. Nadie gana solo con su cara"

gabriel rufián

Hay quien interpreta el enfrentamiento en clave política, sostenida sobre la amenaza del proyecto de Díaz como competidor directo con ERC en Cataluña, pero desde este partido minimizan los riesgos, "quien realmente nos preocupa es Illa y el PSC", afirman displicentes sobre la gallega.

Rufián ya dejó claro hace un año lo que opina de Díaz y de su proyecto Sumar. Lo dijo en el club Siglo XXI. "Nadie gana elecciones sólo con buenas portadas, buenos editoriales y buenos tertulianos. Nadie gana elecciones solo con su cara. Quien no lo entienda, pasa demasiado tiempo escuchando a quienes le están diciendo lo buena que es, que son los mismos que dijeron a alguien lo bueno y buena que era".

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